Waterworld
(Waterworld)
1995
En un futuro excesivamente húmedo, los casquetes polares se han derretido y han sumergido todo atisbo de tierra bajo las aguas. Entre las diversas sociedades en que se han dividido los supervivientes, un hombre solitario deberá luchar para salvar a una mujer y a la niña que le acompaña, portadora ésta de un importante mensaje.
Después de triunfar en la edición de los Oscar correspondientes a 1990 con Bailando Con Lobos (1990), Kevin Costner cedió progresivamente a la megalomanía galopante, se embarcó en superproducciones futuristas –como este Waterworld (1995) y Mensajero del futuro (1998)-, que poco o nada añadieron al género, más allá de engrosar su cupo de sonados fracasos comerciales. Cierto es, de todos modos, que la crítica se ensañó con unas películas cuyo único pecado radicaba en las cifras manejadas por su presupuesto.