Star Trek: la película

(Star Trek: The Motion Picture)

1979

 

 

 

Dos años lleva la nave Enterprise en el dique seco cuando debe partir, a toda prisa, en una de esas misiones salva-humanidad que son el pan de cada día de sus tripulantes. Entre ellos, cómo no, el capitán James T. Kirk y Mr. Spock, que deberán detener un campo de fuerza de origen desconocido que se dirige a la Tierra con ánimo destructor, desintegrando cuanta nave se planta en su camino. En su peripecia, los hombres y mujeres de la Enterprise pondrán los pies "donde nadie ha llegado antes".

Con producción de Gene Roddenberry, el creador de la serie televisiva que durante los años sesenta constituyó un completo fenómeno sociológico en Estados Unidos, fue esta una adaptación largamente esperada y, por ello, realizada con todas las de la ley. El mayor presupuesto de la historia del cine hasta ese momento –si bien durante las dos décadas siguientes, y especialmente en el género de la ciencia-ficción, dicho récord variaría de un año al siguiente-, sirvió para contratar a un auténtico dream team de técnicos en efectos especiales, con el genial Douglas Trumbull a la cabeza –responsable de gran parte de lo que en este campo se coció entre 2001: una odisea del espacio (1968) y Blade Runner (1982)-, y un grupo de valores entre los que figuraba John Dykstra, ganador del Oscar dos años antes por su labor en La guerra de las galaxias (1977). A ellos se les unió un realizador con cierta experiencia en películas estelares, ya en cuanto a contenido –Ultimátum a la Tierra (1951)-, ya por su calidad o aureola mítica –West Side Story (1961)-, y el elenco de intérpretes habituales de la serie, desde el inefable William Shatner hasta el sonriente George Takei. La recuperación de la sintonía original de Alexander Courage, junto a una nueva banda sonora de Jerry Goldsmith, y ciertas constantes marca de la casa como podría ser el trasfondo metafísico de la aventura o las dichosas averías del Enterprise acabaron de redondear un producto que llegó mucho más allá de lo meramente entrañable. Puesto que los fanáticos del asunto, también conocidos como trekkies, son legión a lo largo y ancho del universo, la película generó un alud de secuelas: Star Trek II: La ira de Khan (1982) de Nicholas Meyer, Star Trek III: En busca de Spock (1984) y Misión: Salvar la Tierra (1986), ambas de Leonard Nimoy, Star Trek V: The Final Frontier (1989) de William Shatner, Aquel país desconocido (1991) de Nicholas Meyer y, más recientemente, Star Trek: la próxima generación (1994), en la que una nueva tripulación daba el salto desde la pequeña pantalla para sustituir a sus agotados predecesores.

     

 

 

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