Scream.Vigila quién llama
(Scream)
1996
En el pueblo de Woodsboro, una joven es víctima de una grotesca amenaza telefónica; acto seguido, su cuerpo es cercenado con notable devoción por el psicópata de turno. Una de sus amigas recibe similar llamada al día siguiente, aunque logra evitar la defunción y mantenerse viva a lo largo del metraje. Desgraciadamente (o no), algunos habitantes de Woodsboro correrán peor suerte.
Apología del cine de terror, al menos en su vertiente más cutre, Scream.Vigila quién llama (1996) fue el producto con el que el tándem formado por Wes Craven y Kevin Williamson generó un nuevo, quizá el último de la década, fenómeno sociológico de tipo adolescente y, para qué negarlo, un pelín descerebrado. Al igual que ya hiciera Hitchcock en Psicosis (1960), se cepilla Craven a su protagonista -el nombre más conocido del elenco-, a las primeras de cambio; a partir de ahí, todo son asesinatos y referencias más o menos graciosas, más o menos acertadas a películas anteriores. Crece Scream.Vigila quién llama (1996) al no tomarse en serio a sí misma -¿qué otra película ha concedido tanto tiempo al inenarrable David Arquette?-, se mantiene con ciertas secuencias inteligentemente planteadas y cae, era inevitable, en la reiteración de la fórmula. Ello no impidió que el éxito juvenil ya mencionado provocara la aparición de dos secuelas, tras las cuales Wes Craven decidió dejar de lado, momentáneamente, un género al que ya había brindado Pesadilla en Elm Street (1984) y la míticamente desgarradora figura de Freddie Krueger. Respecto a Williamson, la serie televisiva Dawson crece y nuevas excursiones del tipo Sé lo que hicísteis el último verano (1997) lo consagraron como figura clave dentro de la industria