Robin de los bosques
(The Adventures of Robin Hood)
1938
Tras
el secuestro del rey de Ricardo en Austria, el príncipe regente Juan y sus
secuaces se hacen con la Corona de Inglaterra. Sir Robin de Locksley, noble sajón
fiel al monarca prisionero, emprende una lucha denodada contra el nuevo soberano
y la nobleza que lo apoya, enfrentándose a ellos desde la clandestinidad del
bosque de Sherwood. Adoptando el nombre de Robin Hood, inicia una cruzada
personal contra las injusticias cometidas por el usurpador, que desde el poder
oprime y desangra a los más pobres. El malvado monarca, todo un forajido,
ofrece una importante suma de dinero a cambio de la cabeza del aristócrata
rebelde, mientras el héroe, célebre por su valor, su bonhomía y su puntería
con el arco, se dedica a robar a los ricos para dar a los desfavorecidos. El
argumento de Robin de los bosques (1938), una de las más famosas
producciones de aventuras de Hollywood, que ha emocionado y conmovido a niños y
adultos desde su estreno, está inspirado en la novela Ivanhoe de sir
Walter Scott y en la ópera Robin Hood de De Koven-Smith. Con una
memorable interpretación de Errol Flynn encarnando al justiciero y una estelar
actuación de Olivia De Havilland en el papel de la dulce doncella Marian, este
film contó con una lujosa ambientación de época, responsabilidad de Carl J.
Weyl; una excelente partitura, debida al compositor Erich Wolfgang Korngold, y
una trepidante edición, efectuada por Ralph Dawson, méritos que le valieron
sendos Oscars en las categorías de mejor dirección artística, mejor banda
sonora original y mejor montaje. También hay que señalar en el campo
interpretativo las prestaciones de Basil Rathbone en el papel del deleznable Sir
Guy y el de Claude Rains como el astuto y nefasto príncipe Juan. Especialmente
inolvidable resulta el duelo final entre Rathbone y Flynn. Los productores Hal
B. Wallis y Henry Blanke, por su parte, fueron nominados a la estatuilla de
Hollywood a la mejor película por la calidad global de ésta.