Pesadilla en Elm Street
(A Nightmare on Elm Street)
1984
Varios jóvenes comienzan a sufrir pesadillas; en ellas se ven acosados por un sujeto de sombrero raído, jersey a rallas rojas y negras, cutis destrozado y mano reforzada con cinco cuchillas. Todo degenera cuando, uno a uno, dichos jóvenes comienzan a ser asesinados tanto en sus sueños como en la vida real, circunstancia que llevará a los supervivientes a investigar cierto oscuro secreto de su pasado.
La aparición, en 1984, del descerebrado y cauterizado Freddie Krueger, emblema del cine de un Wes Craven que hasta 1996 no encontraría otro filón con semejante éxito juvenil y, todo sea dicho, según qué detalles de interés, el de la serie Scream.Vigila quién llama (1996). Psicópata sobrenatural por excelencia, de entre los muchos Michael Myers y Jason Voorhees que poblaron las pantallas de cine durante los años ochenta, se beneficia Freddie de la constante sensación de amenaza que transmite la cinta de Craven, también del hecho de no ser mudo –a diferencia de los anteriormente citados-, y de poder explayarse modelando a gusto su afilada personalidad. Por cierto que contó la película con la actuación de un primerizo Johnny Depp, tal y como la legión de secuelas fue cantera en la que se formaron nombres como los de Patricia Arquette –Pesadilla en Elm Street 3 (1987)-, Renny Harlin –director de la cuarta entrega y de, por ejemplo, La jungla de cristal 2: Alerta roja (1990)-, o Stephen Hopkins –a quien le tocó la quinta parte de la saga. Ninguna, no obstante, alcanzó los escalofríos e interés del original. Por cierto, Elm Street es el nombre de la calle en la que fue asesinado John F. Kennedy. ¿Casualidad?