Lola Flores

La cantaora, bailaora y actriz Lola Flores,
la Faraona, la Niña de Fuego, Lola de España, comenzó sus escarceos con el
arte desde su niñez más temprana, para debutar profesionalmente a los quince años
de edad en el prestigioso Teatro Villamarta de su Jerez natal. Luego de
iniciarse en la pantalla con Martingala (1940), interpretó
personajes secundarios hasta asociarse con Manolo Caracol. El éxito rotundo del
dúo y la compañía que encabezaban en los escenarios y la radio llevó en 1946
a Carlos Serrano de Osma a ofrecerles protagonizar Embrujo (1947),
iniciando una serie de títulos triunfales entre los que se contarían La
niña de la venta (1951) o La estrella de Sierra Morena
(1952). También en torno a estas fechas, Lola Flores participó, a las órdenes
del director Jules Duvivier, en la primera coproducción española con capital
estadounidense, Jack, el negro (1950), protagonizada por George
Sanders. Una vez desmembrado el dúo con Manolo Caracol, la artista emprendió
una ovacionada trayectoria en solitario a lo largo de las décadas del cincuenta
y sesenta que la erigiría en la estrella más luminosa de la filmografía folclórica
ibérica de este período. Su matrimonio en 1957 con el bailaor y cantaor
Antonio González, el Pescaílla, que eventualmente daría como frutos a los
asimismo cantantes y a veces actores Lolita, Antonio y Rosario Flores, la alejaría
parcialmente de la pantalla, aunque no del todo, como lo demostrarán películas
como la premiada Una señora estupenda (1967). Su presencia, ya
legendaria, encandilará también a las audiencias durante los años setenta y
ochenta, por ejemplo a través de las cintas El asesino no está solo
(1973) y Los invitados (1986), además de prodigarse en los
escenarios y la televisión de ambas orillas del Atlántico. En 1995, la muerte
de Lola Flores cercenará una de las carreras más deslumbrantes que haya visto
el mundo del espectáculo hispanoamericano y será llorada por millones de
admiradores. Años antes, uno de ellos, José María Pemán, había escrito
estos versos: "Torbellino de colores,/ no hay en el mundo una flor/ que el
viento mueva mejor/ que se mueve Lola Flores". Ole.