Flash Gordon
(Flash Gordon)
1980
Una estrella del fútbol americano se ve envuelta en la más curiosa conspiración galáctica: tras ser secuestrado y llevado al interior de la nave del doctor Zarkov, ésta es atraída por el planeta Mongo, gobernado a su vez por el emperador Ming, quien está empeñado en destruir la Tierra a base de catástrofes "naturales". Evidentemente, el héroe tendrá que solucionar tamaño desaguisado.
Veinte millones de dólares costó la adaptación a la gran pantalla del cómic de Alex Raymond, por más que los resultados fueran bastante negativos. Quizá la colorista fotografía de Gil Taylor, importado de La guerra de las galaxias (1977), y las voluntariosas canciones de Queen fueran lo menos kitsch de una película dantescamente interpretada –a excepción del siempre notable Von Sydow-, de guión transparente y efectos no del todo conseguidos. Entretenida, al menos, lo era.