El jorobado de Nuestra Señora de Paris
(The Hunchback of Notre Dame)
1939
En el París de 1482, bajo el reinado de Luis XI, una joven gitana va a ser ahorcada, si no fuera porque en el momento mismo de la ejecución, una figura desgarbada y deformada hace acto de presencia para salvar y raptar a la muchacha. Se trata del jorobado de la iglesia de Nôtre Dame que, enamorado, decide proteger a la chica, Esmeralda, de sus perseguidores, convirtiéndose prácticamente en su esclavo y, a la postre, poniendo su vida en grave riesgo.
Tras cuatro versiones mudas –entre las que cabría destacar aquélla sensiblemente interpretada por el gran Lon Chaney en 1923, dirigida por Wallace Worsley bajo el título de El jorobado de Nuestra Señora (1923)-, fue esta la primera adaptación sonora de la novela de Victor Hugo. Hollywoodiense por los cuatro costados, esta producción de la RKO cuenta con los niveles de espectacularidad requeridos –véanse la dirección artística, el vestuario y la utilización de extras-, y con un realizador propenso al melodrama, lo que le va de perlas a la historia. Respecto a la figura central, Charles Laughton –quien dirigiría la excelente La noche del cazador (1955) en 1955-, encarna con maestría uno de los ambiguos roles habituales en su carrera; aquí de monstruo humano, allí de humano con tendencias tirando a monstruosas –mirada libidinosa, faz de sapo, etc. Maureen O'Sullivan, la Jane de tantos films de Tarzán, ofrece también una interpretación memorable, mientras que cabría mencionar la presencia de un joven Robert Wise –futuro director de West Side Story (1961) y Star Trek: la película (1979)-, en los créditos de montaje. Gina Lollobrigida y Anthony Quinn retomaron tan míticos papeles en la versión del mismo film de 1957, realizada por Jean Delannoy.