Por 02-051-055.2-057.4-058.2'.6'.832
En el principio Dios cre� al bibliotecario. Dijo Dios: "funda bibliotecas por todo el mundo, selecciona los documentos de mayor calidad, organiza la informaci�n, presta servicios de excelencia y vela por el inter�s de los usuarios. Mant�n actualizado el cat�logo y confortable la sala de lectura, pero no escuches la Voz de las Tinieblas, porque si lo haces te confundir�s y desaparecer�s como profesional".
El bibliotecario hizo todo cuanto Dios le pidi�. Levant� bibliotecas en bellos edificios e incorpor� en ellas todo tipo de documento creado por el hombre para registrar la informaci�n: tabletas de arcilla, rollos de papiro o pergamino, c�dices de pergamino o papel, libros, revistas, diarios y boletines impresos y toda la gama de documentos ic�nicos, audiovisuales, tridimensionales y legibles por computadora, incluyendo aqu�llos disponibles en Internet. Invent� y reinvent� el cat�logo (y con �l la recuperaci�n de informaci�n), que evolucion� desde las antiguas bibliotecas sumerias hasta las bibliotecas ciberespaciales. Lo mismo sucedi� con m�ltiples herramientas y m�todos de trabajo: normas de catalogaci�n, sistemas de clasificaci�n, vocabularios controlados, el an�lisis por facetas y la indizaci�n pre y poscoordinada, el servicio de referencia y el de circulaci�n, incluyendo el pr�stamo interbibliotecario y la conmutaci�n bibliogr�fica. Capacit� a las personas en todo lo necesario para acceder a la informaci�n. Adopt� normas de calidad y defini� indicadores de desempe�o espec�ficos para las bibliotecas, con el fin de evaluar y mejorar sus procesos, productos y servicios. Para todo ello utiliz� la tecnolog�a de punta disponible en cada �poca y en cada lugar, desde el punz�n requerido para la escritura cuneiforme hasta la computadora y las telecomunicaciones del siglo XXI. Alz� su voz en contra de la censura y en defensa del derecho de todos a la informaci�n. Elev� su carrera a los m�s altos niveles universitarios, convirti�ndola en una profesi�n �til, noble y digna.
Pero una ma�ana, mientras el bibliotecario realizaba sus tareas habituales, sinti� una voz ronca y tenebrosa que le llamaba: "Ven, ac�rcate". El bibliotecario gir� la cabeza y observ�, entre incr�dulo y sorprendido, la visi�n de un �rbol seco y retorcido, de negro tronco y negras ramas. La voz insisti�: "Ven, ac�rcate".
Temeroso, pero lleno de curiosidad, el bibliotecario se acerc� con precauci�n. Una sensaci�n sobrenatural se apoder� de �l y el l�gubre manto de la noche cubri� la zona, en pleno d�a.
El bibliotecario se acerc� a la extra�a planta, lo suficiente para ver las v�boras que arrastr�ndose por el suelo comenzaban a enroscarse en el tronco.
Todav�a resonaban en su mente las risas de burla de los reptiles interlocutores, cuando el bibliotecario se dio cuenta de que, repentinamente, la visi�n hab�a desaparecido. Invadido por el temor, se ocult� entre los estantes del dep�sito. Desde all� escuch� la voz de Dios que le llamaba:
Entonces Dios se enfureci� con el bibliotecario y pronunci� su severo castigo:
"Por haber escuchado la Voz de las Tinieblas vivir�s para siempre en la confusi�n y la falta de identidad. Te echar� de la Direcci�n de la Biblioteca que ser� ocupada por otros profesionales, aunque no sepan nada al respecto, mientras el p�blico ser� atendido por un empleado administrativo que ganar� m�s que t�. Te ocupar�s de los procesos t�cnicos, pero todos te har�n sentir que "s�lo sirves para hacer fichas". Cuando solicites un ayudante catalogador, te asignar�n personal de maestranza bajo tratamiento psiqui�trico y nunca te comprar�n un tesauro actualizado. En promedio, ganar�s un sueldo de trescientos pesos al mes y nunca lograr�s un estatuto profesional que te proteja".
"Cualquiera vendr� y te dir� "no se dice usuario, sino cliente" y t� lo repetir�s como un loro, aunque hayas dejado la vida para satisfacer al usuario. O te dir�n: "el paradigma de la biblioteca ya no es la conservaci�n sino el acceso" y t� te impresionar�s con la frase, aunque hayas pasado siglos facilitando el acceso. Tu lugar de trabajo ser� llamado centro de documentaci�n, centro de materiales did�cticos, centro de informaci�n o centro de gesti�n del conocimiento, y cuando la confusi�n entre todas estas organizaciones -que en definitiva hacen lo mismo- sea inmanejable, entonces las llamar�s unidades de informaci�n o UI. Por supuesto, la sociedad no ser� capaz de diferenciar entre ellas y las seguir� llamando biblioteca".
"V�boras nacionales y extranjeras dictar�n cursos in�tiles en los que s�lo aprender�s que catalogaci�n se dice descripci�n bibliogr�fica y que la clasificaci�n ha pasado a ser organizaci�n del conocimiento; t�rminos desconocidos para cosas que t� mismo inventaste. Adem�s de confundirte, pagar�s estos cursos a precio de oro y saldr�s de ellos sabiendo lo mismo que sab�as antes de inscribirte".
"Pondr� enemistad entre los bibliotecarios universitarios y no universitarios y har� proliferar t�tulos en Bibliotecolog�a con uno a cinco a�os de estudios, pero todos acceder�n a los mismos cargos y salarios; as� permanecer�n eternamente divididos y frustrados. Jam�s te pondr�s de acuerdo con otro bibliotecario".
"Hasta que llegue el d�a en que revalores en serio tu profesi�n y tu propia terminolog�a, te revalores a ti mismo y a los numerosos bibliotecarios que han ofrecido su creativo aporte para que, �durante milenios!, los seres humanos hayan podido acceder a la informaci�n. Entonces, si todav�a est�s a tiempo, te perdonar�".
La Plata, 1 de marzo de 2001
Por cortes�a de Ana M. Mart�nez Tamayo