HISTORIA DE LA NEUROCIENCIA
1 DE LOS ESPÍRITUS ANIMALES A
El siglo XVII vio
el surgimiento de interesantes experimentos que coadyuvaron a que la teoría de los
nervios como transportadores de espíritus fuera perdiendo terreno gradualmente.
Una de las primeras pruebas que demostraron el papel del sistema nervioso (SN)
en la conducta fue aportada por el biólogo holandés Jan
Swammerdam (1637-1680). Éste amputó una pata con su
segmento de músculo a un sapo y observó que el músculo se contraía al presionar
el nervio. De ello concluyó que lo que producía la contractura muscular era la
acción mecánica sobre el nervio y no la acción del pneuma
del cerebro. Sus experimentos estimularon la investigación de las propiedades
físicas de los nervios y músculos, aunque no convencieron absolutamente a los
seguidores de la teoría del espíritu animal.
En 1822, Francois Magendie (1783-1855), fisiólogo francés que experimentaba
con animales, descubrió que las raíces nerviosas dorsales o posteriores del
cordón espinal llevaban información de la periferia a éste (vías sensitivas),
mientras que las raíces ventrales o anteriores
llevaban impulsos motores a los músculos. Magendie
estableció el papel del cerebelo como órgano regulador del equilibrio estático
y dinámico del cuerpo, aunque creía que los fenómenos cerebrales nunca serían
explicados.
Simultáneamente, Charles Bell
(1774-1842), fisiólogo y neurólogo escocés considerado fundador de la anatomía
nerviosa moderna, experimentaba con diferentes cualidades sensoriales
identificando también las vías motoras y sensoriales del cordón espinal (Ley de
Magendie-Bell).
Complementando las investigaciones de Magendie y Bell, Johannes Müller (1800-1858), anatomofisiólogo alemán, elaboró una teoría sobre la
percepción de los colores en la retina e hizo importantes aportes sobre las
sensaciones periféricas y la energía nerviosa. Sus resultados son identificados
como
Intrigado por la ley física de conservación
de la energía y sus aplicaciones en biología, Hermann
Helmholtz (1821-1894), físico y fisiólogo alemán,
consideró que si la energía era transformada, y no creada o destruida, no había
lugar para la existencia de una “fuerza vital”. Concibió al cuerpo como un
aparato mecánico capaz de transformar la energía de una forma a otra sin
necesidad de fuerzas especiales o espíritus y aportó un hecho de enorme
importancia: midió la velocidad de la conducción nerviosa con un experimento
extraordinariamente simple. Estimulando un nervio en diferentes puntos, observó
cuánto tiempo tardaba el músculo en reaccionar. Estos resultados se
complementaron con los alcanzados por Emil du Bois-Reymond
(1818-1896), discípulo de Müller, quien fue el
primero en demostrar que el impulso nervioso constituía un fenómeno
eléctrico.
En la década de 1870, dos importantes
fisiólogos alemanes, Gustav Fritsch
(1838-1927) y Eduard Hitzig
(1838-1907), utilizaron la estimulación eléctrica como artificio para
comprender la fisiología cerebral. Comprobaron que la aplicación de corrientes
eléctricas en diferentes zonas del encéfalo, particularmente de la corteza
cerebral, causaba la contracción de músculos específicos del lado contralateral del cuerpo, estableciendo así la existencia
de “centros motores” conocidos hoy como “corteza motora primaria”. Este
conjunto de resultados prácticamente sepultó para siempre la idea de que los
impulsos nerviosos eran producidos por fluidos, ya fuesen materiales o
espirituales, marcando una nueva etapa en las concepciones acerca de las
relaciones cuerpo-mente.
Las técnicas de la época no permitían
acceder a la unidad básica de todo este andamiaje: la neurona. Con los
microscopios de entonces no era posible la observación clara y precisa del
tejido nervioso. Éste se degeneraba si no era fijado adecuadamente y la
diferencia entre observaciones en fresco y en preparaciones viejas era
significativa. Las tinciones de tejidos
adolecían de múltiples defectos y no permitían resaltar la verdad anatómica.
Los histólogos observaban los cuerpos celulares por medio del microscopio, y en
otro portaobjetos se observaban el largo y delgado filamento (axón) como
estructuras diferentes. No es hasta 1838 cuando el fisiólogo alemán Robert Remak (1815-1865) postula
que tales filamentos podrían ser extensiones del cuerpo celular, aspecto que
pudo comprobarse sólo al mejorar las técnicas de tinción y fijación.
En 1836 el gran anatomista checo Jan Purkinje (1787-1869) publicó
sus observaciones sobre las células del cerebelo que más tarde llevarían su nombre.
No obstante, no pudo observar más que el núcleo y el protoplasma que lo
rodeaba.
Empleando técnicas de tinción y fijación
mejoradas, el anatomista alemán Otto Friedrich Dieters (1834-1863) pudo observar e identificar finas
arborizaciones que se extendían desde el cuerpo de la célula. Estas
prolongaciones se llamaron “dendritas”, término tomado de la botánica que
significa “ramas”. El otro tipo de fibra, que consistía en un eje cilíndrico
que salía de un pequeño cono del soma: fue denominado “axón”.
El perfeccionamiento de las técnicas de
observación del tejido nervioso permitió ahondar en el estudio del elemento
básico de éste: la célula nerviosa. Al respecto se formularon dos teorías. La
primera, llamada “teoría reticular”, postulaba que las neuronas deberían
anastomosarse para que el sistema nervioso pudiera funcionar, formando una red
continua o retículo. El mejor exponente de la teoría reticular fue el histólogo
italiano Camillo Golgi
(1843-1926).
La segunda teoría se denominó “neuronal” y consideraba
que las neuronas funcionaban como unidades independientes y no se fusionaban
para formar un todo continuo o retículo. La figura clave en esta concepción fue
el español Santiago Ramón y Cajal (1852-1934).
En 1873 Golgi,
realizando experimentos en la propia cocina de su casa en Pavia
y tratando de encontrar una mejor forma de visualizar la estructura de las
células nerviosas, encontró, para su sorpresa, que una fijación de dicromato de potasio en impregnación argéntica le permitía
ver con toda claridad el soma y las dendritas de las células teñidas. Después
de practicar este método durante años, publicó su trabajo en 1885, pero en una
revista de poca circulación. Este resultado pasó inadvertido hasta que en 1888
Santiago Ramón y Cajal lo aplicó en Barcelona y quedó
deslumbrado con sus resultados, llegando a la conclusión de que los axones
terminaban en pequeños bulbos que llegaban muy cerca de la membrana de la otra
célula pero no se fusionaban con ella.
Fue lo suficientemente genial
para comprender que lo que estaba viendo era la célula nerviosa completa, y así
se tenía la prueba de que cada una de ellas era una entidad. Dedujo que la
señal nerviosa pasaba de las dendritas al axón y que la transmisión de la señal
entre las células se efectuaba donde ambas estructuras hacían contacto. Este
eminente científico estudió también las neuroglias y los fenómenos de
degeneración y regeneración del tejido nervioso.
Alrededor de 1890, cuando Ramón
y Cajal y sus contemporáneos establecían la evidencia
anatómica de la neurona como célula, el fisiólogo inglés Charles S. Sherrington (1857-1952) comenzaba sus estudios acerca de
las funciones reflejas de la médula espinal. Sus resultados le permitieron
introducir el término “sinapsis” para referirse a las estructuras de
comunicación de las neuronas. Descubrió que la conducción a través de las
fibras nerviosas no era el único modo de transmisión de la señal y que ésta
debía ser transmitida también a través
de un espacio entre la neurona sensorial y la neurona motora, lo que explicaba
porqué el tiempo de conducción era más largo (100 milisegundos) que el que se
suponía tomaba la conducción nerviosa (10 milisegundos) al recorrer la
distancia del arco reflejo del animal. Este hecho le hizo enfatizar el papel
funcional de la sinapsis en su descripción.
El también inglés Edgar D. Adrian (1889-1977) realizó importantes contribuciones a la
fisiología de los órganos de los sentidos esclareciendo la naturaleza del
impulso nervioso y las bases físicas de las sensaciones.
A finales del siglo XIX y
principios del XX se hicieron relevantes descubrimientos acerca de la
electrofisiología del tejido nervioso. Entre los más notables se encuentran los
de los norteamericanos Joseph Erlanger (1874-1965) y Herbert S. Gasser (1888-1963),
quienes descubrieron las funciones altamente diferenciadas de las fibras
nerviosas simples. Ellos aportaron elementos que confirmaban la idea de que las
fibras nerviosas no son simples cables por donde transitan las estimulaciones
eléctricas, sino fibras con un alto grado de diferenciación de acuerdo con su
velocidad de conducción y con características como la duración e intensidad del
estímulo, umbrales de excitación, etc.
Las investigaciones de la
fisiología de la neurona se enriquecieron sustancialmente con los trabajos del
australiano John C. Eccles
(1903-1997) y los británicos Alan L. Hodgkin
(1914-1998) y Andrew F. Huxley
(1917- ) acerca de los mecanismos iónicos incluidos en los procesos de excitación
e inhibición de las porciones centrales y periféricas de la membrana de la célula
nerviosa. Sus experimentos, iniciados en la década del treinta, hoy se
consideran clásicos y permitieron conocer las propiedades electrofisiológicas
de la membrana neuronal y su papel en la generación y transmisión de los
potenciales eléctricos.
Los estudios relacionados con
las características electrofisiológicas del tejido nervioso constituyeron la
base que dio origen al surgimiento de la electroencefalografía. El término “electroencefalograma”
fue introducido por Hans Berger
(1873-1941) en 1937 para nombrar el registro de variaciones de potenciales
recogidas del encéfalo y es una de las técnicas más empleadas en el diagnóstico
de lesiones cerebrales. Berger observó que las ondas
continuas del electroencefalograma variaban en amplitud y frecuencia durante
periodos de emoción y alerta, y en diferentes etapas del sueño. Las características
técnicas de los equipos utilizados para el registro electroencefalográfico han
variado significativamente desde su introducción en la clínica neurológica
aunque sus principios permanecen inalterables.
En 1933 el ingeniero eléctrico
alemán Ernst Ruska construyó
el primer microscopio electrónico. Éste tenía capacidad para percibir
estructuras un millón de veces menores que un milímetro y permitió la observación
de la unión sináptica. Empleando este equipo se hizo evidente que existían
estructuras especializadas de donde las señales eran enviadas o donde eran
recibidas y aparecían como manchas oscuras en las membranas con congregaciones
de pequeñas vesículas saliendo de las manchas en el lado transmisor de la
señal.
Un importante hito en la
evolución de la teoría neuronal fue el descubrimiento de los fisiólogos Henry
H. Dale (1875-1968) y Otto Loewi (1873-1961), en
1914, acerca de la existencia de los neurotransmisores como sustancias que
portan mensajes químicos entre las células. Este descubrimiento, laureado en
1936, permitió alcanzar la concepción actual acerca de la sinapsis: región
celular clara, concreta y bien estructurada, definida por el mantenimiento de
un espacio interneuronal en el cual se desencadenan distintos
tipos de mecanismos químicos que trascienden la propia neurona y que establecen
una clara comunicación entre ellas. La excitabilidad eléctrica (propiedad específica
de las neuronas) desencadena los mecanismos neuroquímicos
que constituyen la base de la comunicación entre las células nerviosas. Aún en
nuestros días continúan identificándose sustancias químicas que forman parte
determinante del proceso de intercomunicación neuronal.
El inglés Bernard
Katz (1911-2003) descubrió los mecanismos de liberación
de un importante neurotransmisor, la acetilcolina, en los terminales nerviosos
a nivel de la unión del músculo y el nervio, bajo los efectos de la influencia
de impulsos nerviosos, contribuyendo a conocer mejor los mecanismos de la
transmisión sináptica. El sueco Ulf von Euler (1905-1983) y el
norteamericano Julius Axelrod
(1912- ) trabajaron simultáneamente en el mismo tema. Von
Euler descubrió que la adrenalina y la noradrenalina
son sustancias neurotransmisoras en el proceso de la sinapsis. Axelrod, por su parte, esclareció los mecanismos que
regulan la formación de estos importantes transmisores en las células
nerviosas, así como los mecanismos incluidos en la inactivación
de la noradrenalina, parcialmente bajo la influencia de una enzima descubierta
por él.
El descubrimiento de cada
sustancia química considerada mediadora de la intercomunicación neuronal
aportaba nuevos elementos al conocimiento de la compleja red de conexiones
entre las células nerviosas y de sus correspondientes características
funcionales. A este tema aportaron interesantes resultados, entre otros, Arvid Carlsonn (Suecia, 1923), Paul Greengard (EEUU, 1925) y
Eric R. Kandel (EEUU, 1929). El profesor Carlsonn probó que la dopamina es un transmisor y que existía
en partes específicas del cerebro con importantes funciones, a diferencia de la
creencia anterior de que la dopamina era un precursor de otros transmisores y
que tenía poca importancia funcional.
Este descubrimiento revolucionó
el tratamiento de la enfermedad de Parkinson, al comprenderse que ésta era
producida por fallos en la liberación de dopamina en las sinapsis, los cuales
pueden restablecerse por la ingestión de una sustancia precursora de la
dopamina denominada “L-Dopa”. Greengard mostró los
mecanismos que tenían lugar cuando la dopamina y otros transmisores estimulaban
una neurona, mientras que el profesor Kandel
esclareció el papel de los transmisores en el complejo proceso de la memoria y
el aprendizaje, estableciendo que la memoria es evocada por cambios directos en
los millones y millones de sinapsis que forman los puntos de contacto entre las
neuronas.
Un excelente ejemplo de
cooperación entre científicos de diferentes especialidades (fisiólogos, bioquímicos
y médicos clínicos) y de diversos países es el del estudio de las hormonas y
sus relaciones con el cerebro. Los norteamericanos Edward
C. Kendall (1886-1972) y Philip
S. Hench (1896-1965) y el suizo Tedens
Reichstein (1897-1996) trabajaron de manera simultánea
en el estudio de la estructura y los efectos biológicos de las hormonas de la
corteza adrenal y de sustancias que estimulaban su liberación. No sólo contribuyeron
al conocimiento de su estructura y efectos de tales hormonas, incluso
facilitaron la producción artificial de hormonas del eje hipotálamo-hipófiso-adrenal. Estos conocimientos fueron de gran
impacto y significación para mejorar el tratamiento de diversas enfermedades y
abrieron una nueva era en el estudio de la reacciones de estrés.
Earl Sutherland (1915-1974), científico norteamericano, estudió
por más de veinte años las funciones de la adrenalina, mediante la cual se
produce la adaptación del individuo ante el estrés y también el papel del monofosfato de adenosina (AMP) cíclico como segundo
mensajero. Se avanzó con ello sustancialmente en la investigación de las
relaciones existentes entre el sistema endocrino y el sistema nervioso.
(Textos extraídos de “Principios
de neurociencias para psicólogos” de Miguel A. Álvarez González y Miriam Trápaga Ortega – Editorial Paidós
SA)
PREMIOS NOBEL
OTORGADOS A TEMAS VINCULADOS A LA NEUROCIENCIA
|
Ganador del Nobel |
Año |
Logro |
|
Ivan Pavlov |
1904 |
Investigación sobre
la fisiología de la digestión. |
|
Camilo Golgi y Santiago Ramón y Cajal |
1906 |
Investigación sobre
la estructura del sistema nervioso |
|
Charles Sherrington y Edgar Adrian |
1932 |
Descubrimientos
sobre las funciones de las neuronas |
|
Henry Dale y Otto Loewi |
1936 |
Descubrimiento sobre las transmisiones de los impulsos nerviosos. |
|
Joseph Erlanger y Herbert Gasser
|
1944 |
Investigación sobre las funciones de las fibras nerviosas aisladas. |
|
Walter Hess |
1949 |
Investigación sobre el pa- pel del cerebro en el con-trol
del comportamiento |
|
Egas Moniz |
1949 |
Desarrollo de la lobotomía prefrontal |
|
Georg von Békésy |
1961 |
Investigación sobre el sistema auditivo |
|
John Eccles, Alan
Hodgkin y Andrew Huxley |
1963 |
Investigación sobre las bases iónicas de la transmisión nerviosa |
|
Ragnor Granit,
Haldan Hartline y George Wald |
1967 |
Investigación sobre la química y fisiología del sistema visual. |
|
Bernard Katz, Ulf von Euler y Julius
Axelrod |
1970 |
Descubrimientos relacio-nados con la
transmisión sináptica |
|
Karl von Frisch, Konrad Lorenz y Nikolass Tinbergen |
1973 |
Estudios sobre el comportamiento animal |
|
Roger Guillemin y Andrew Schally |
1977 |
Descubrimientos relacio-nados con la
producción hormonal por parte del cerebro |
|
Herbert Simon |
1979 |
Investigación sobre la cognición humana |
|
Roger Sperry |
1981 |
Investigación sobre las diferencias entre los hemisferios cerebrales |
|
David Hubel y Torsten Wiesel |
1981 |
Investigación sobre el procesamiento de la información por parte del
sistema visual |
|
Rita Levi-Montalcini
y Stanley Cohen |
1986 |
Descubrimiento y estudio de los factores de crecimiento epidérmico y
nervioso |
|
Edwin Neher y Bert Sakmann |
1991 |
Investigación sobre los canales iónicos. |
|
Alfred Gilman y Martin
Rodbell |
1994 |
Descubrimiento de los receptors acoplados
de la proteína G. |
|
Arvid Carlsonn,
Paul Greengard y Eric Kandel |
2000 |
Transducción de la señal en el sistema nervioso. |
|
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