1 INTELIGENCIA Y LÓGICA
Podemos denominar
“inteligencia” a la capacidad que posee un organismo para realizar
procesamiento de información. Para cuantificar dicha capacidad podemos
considerar cierto intervalo de tiempo durante el cual se la procesa y se la
memoriza. Por ello, la inteligencia vendría a ser una velocidad para la
adquisición de conocimientos, o de información.
En vista a la tendencia de la evolución biológica,
a formar organismos con mayores niveles de complejidad y organización, tal el
caso de la vida inteligente, podemos decir también que es una tendencia hacia
el logro de organismos con mayor cantidad de inteligencia. De ahí que la
aparente finalidad de la evolución es, justamente, la concreción de la vida
inteligente.
La capacidad para adquirir información
acerca del medio circundante es una ventaja evolutiva. Sin esa capacidad, la
posibilidad de supervivencia no existiría. Y aquí aparece una primera
diferencia entre hombres y animales. El animal sólo necesita conocer detalles
“gruesos” de su medio ambiente, como es la temperatura, humedad, presencia de
otros animales, etc. Por el contrario, además de éstos, el hombre necesita
conocer leyes naturales poco evidentes y que escapan a los sentidos primarios
como el tacto o la vista, y de ahí la necesidad de poseer un nivel de
abstracción mucho mayor al del animal.
El desarrollo tecnológico, que permite
lograr una mayor adaptación al medio, requiere del conocimiento y de la
descripción precisa de leyes naturales de bastante complejidad.
Podemos hacer una analogía entre un ser
viviente y un simple control por computadora. En este caso, el sistema que
adquiere información posee sensores que miden
temperatura, presión, humedad o alguna otra propiedad del medio ambiente. Esa
información es transmitida al procesador (computadora) que compara la
información recibida con la programación realizada previamente. Tal
programación ha de determinar la finalidad del sistema. Luego, en función de
los datos aportados por los sensores, interpretados
por la programación previa, se envía información hacia los actuadores
(relés, motores, etc.) para que ellos establezcan una
acción determinada en vista a los objetivos a lograr.
El proceso que ocurre en un ser viviente no
ha de diferir esencialmente del sistema descripto.
Así, cuando observamos la presencia de alguien conocido, estamos comparando la
imagen recibida con alguna imagen grabada previamente en nuestra memoria. Si la
diferencia es muy pequeña, hemos individualizado a la persona conocida y
habremos de actuar en función de la información adicional que poseamos de la
misma. De igual manera, si se nos presenta un potencial peligro (lo sabemos por
alguna experiencia previa) reaccionaremos acorde a esa situación.
Hasta el momento vemos que este proceso de
comparar datos percibidos con información memorizada, es común a hombres y
animales.
La ventaja evolutiva del hombre proviene,
posiblemente, de la manera en que podemos agrupar la información grabada en
nuestra memoria. Una misma imagen memorizada podrá ser agrupada de varias
formas distintas. Por ejemplo, un lujoso automóvil podrá ser parte del conjunto
de los automóviles, del conjunto de los objetos de determinado color, podremos
asociarlo al conjunto de las personas con determinado nivel económico, etc.
Además de esta ventaja del hombre, existirá
otra más. El animal relaciona la información recibida desde los sentidos con lo
que está depositado en su memoria, mientras que el hombre, además, podrá
“cerrar los ojos” y aún así podrá seguir realizando comparaciones y
agrupamientos a partir de la propia información existente en su memoria.
Posiblemente en ello consista el proceso de abstracción que distingue netamente
al hombre de los demás organismos vivientes. E. Globot
escribió: “La inteligencia procede también por tanteos. Su trabajo no es sino
una serie de ensayos y eliminaciones. Pero, en vez de intentar acciones
destinadas al fracaso, la inteligencia ensaya en el pensamiento y en él
reconoce el fracaso de esos ensayos. Reduce así a un pequeño número las
empresas efectivas; se embarca en las que tienen probabilidades de lograrse
(razonamiento inductivo); descubre a veces la única que puede tener éxito
(razonamiento deductivo). Los procedimientos de la inteligencia son los de la
selección, pero de una selección que mata ideas e hipótesis en vez de matar
seres vivos….” (Citado en el “Diccionario del Lenguaje Filosófico” de P. Foulquié – Ed. Labor SA).
Hemos llegado así a considerar las dos
operaciones básicas que permiten establecer lo que podríamos denominar “lógica
natural” o “lógica analógica” (para distinguirla de la lógica simbólica, que ha
de estar incluida en la lógica natural). Las operaciones básicas de esta lógica
serían, entonces, comparar y agrupar.
La operación “comparar” es, precisamente, la
que permite establecer el error en todo sistema realimentado negativamente,
siendo el sistema realimentado el proceso característico en todo proceso adaptativo.
También la operación “comparar” es la que
permite establecer la “toma de decisión interna” que caracteriza a la moderna
computadora digital. Es una operación simple que ha permitido establecer el
actual auge de la informática.
Podemos concluir, entonces, que la
diferencia del hombre respecto del animal radica esencialmente en el proceso de
abstracción mencionado. En cuanto al aspecto afectivo de los animales, vemos
que muchos de ellos muestran actitudes valiosas que incluso son menospreciadas
por varios seres humanos.
Respecto de la forma en que los seres
vivientes tienen capacidad para reproducir el ordenamiento temporal existente
en el medio exterior, podemos decir que, al poder grabar escenas completas
asociadas a sucesos observados (tal como en la actualidad puede hacerlo un
simple teléfono celular) esas escenas son en realidad sucesiones de causas y
efectos que llevan implícito tal ordenamiento. En esto podemos ver el sentido
que tiene la expresión de Baruch de Spinoza: “El orden y conexión de las ideas es el mismo
orden y conexión de las cosas”.
Como las causas preceden en el tiempo a los
efectos, todo ser viviente tiene grabado en su memoria no sólo ese ordenamiento
temporal, sino también las propias leyes naturales que rigen a todos los
procesos observados, ya que una definición simple de ley natural sería la de
una “relación o vínculo invariante entre causas y efectos”.
Por todo esto no es difícil encontrar a un perro
que pueda esperar la llegada de su amo teniendo una plena noción de la hora del
día en que ello ocurrirá. Seguramente asociará la hora del día según la
iluminación solar del momento.
De la misma manera en que el hombre puede
agrupar y procesar información asociada a imágenes estáticas y símbolos,
también podrá procesar imágenes causales con mucha mayor efectividad que los
demás seres vivientes, existiendo una diferencia de grado antes que una
diferencia esencial en cuanto al medio que la naturaleza ha empleado en todos
los casos. De paso vemos aquí otra diferencia entre el hombre y el animal y es
el proceso de información expresada en forma simbólica por parte del hombre.
De todo esto podemos sintetizar el proceso descripto mediante las operaciones AGRUPAR y COMPARAR, como
operaciones básicas de la mente, agregando la propiedad esencial de la
información a procesar como es la CAUSALIDAD inherente a todo proceso regido
por leyes naturales.