1 CIBERNÉTICA
“La cibernética
trata los principios generales y métodos de la dirección y el empleo de éstos
en la técnica, en los organismos vivos y en la sociedad.
Aproximadamente
hace ciento setenta años el físico y matemático francés André
Marie Ampere concluyó una amplia obra: «Ensayos
sobre la filosofía de las ciencias». En ésta, el famoso científico intentó
llevar a un sistema armonioso todos los conocimientos humanos. A cada una de
las ciencias conocidas en aquel tiempo le asignó un lugar en el sistema. En la
rúbrica con el número 83 Ampere colocó una ciencia imaginada la cual debía
estudiar los métodos de la dirección de la sociedad.
El científico tomó
el nombre para esta ciencia del griego en el cual la palabra «kibernesis» significaba «pilotaje». Ampere colocó en su
clasificación de las ciencias la cibernética en la sección «Política». Esta última,
como ciencia de primer orden, se dividió en ciencias de segundo y tercer órdenes.
En el segundo orden Ampere situó la ciencia sobre la coexistencia, mientras que
la cibernética, la ciencia sobre la dirección, la refirió al tercer orden.
A cada ciencia le
correspondía un lema en verso en idioma latín. A la cibernética Ampere le asignó
estas simbólicas palabras: «…et secura cives ut pacè
fruantur» («…y garantiza a los ciudadanos la
posibilidad de gozar de la paz»).
Pasó mucho tiempo
sin que los científicos volvieran a emplear el término «cibernética», en
realidad fue olvidado. Pero no hace mucho la antigua palabra griega surgió de
nuevo entre las disciplinas científicas.
En 1948 el
conocido matemático norteamericano Norbert Wiener publicó un libro bajo el título «Cibernética o el
control y comunicación en animales y máquinas», que despertó un gran interés
entre los científicos, pese a que las leyes planteadas allí como base de la
cibernética fueron descubiertas e investigadas mucho antes de la aparición del
libro.
Las piedras
angulares de la cibernética son la teoría de la información, la teoría de los
algoritmos y la teoría de los autómatas que estudia los métodos de construcción
de los sistemas para el procesamiento de la información. El aparato matemático
de la cibernética es muy amplio: incluye teoría de las probabilidades, la teoría
de las funciones, la lógica matemática y muchas otras secciones de la matemática
moderna (De “Pequeña Enciclopedia de la Gran Cibernética” de V. Pékelis – Editorial MIR)
2 LA SÍNTESIS CIBERNÉTICA
“Mientras John von Neumann
trataba de reunir, en Princeton, datos procedentes de
la matemática, la lógica y el estudio del sistema nervioso, en el MIT el matemático
Norbert Wiener emprendía
exploraciones similares. Más aun que von Neumann, Wiener había sido un
prodigio de las matemáticas, y al igual que aquél, realizó sus descubrimientos
esenciales cuando tenía poco más de 20 años (Wiener
trabajaba a la sazón en el movimiento browniano; von Neumann en la teoría cuántica). Estas tempranas diferencias
muestran bien a las claras que ambos tenían, en sus afanes matemáticos, una
inclinación práctica; y que ambos aspiraban a influir en el desarrollo de la
ciencia y la tecnología dentro de su sociedad.
Durante las décadas
de 1930 y 1940, Norbert Wiener,
que entonces llevaba a cabo solitarios estudios en el MIT, participó en una
variedad de proyectos mundanos. Al trabajar en servomecanismos (dispositivos
capaces de mantener el rumbo de proyectiles de artillería antiaérea, misiles
guiados y aviones), reflexionó sobre la naturaleza de la retroalimentación y de
los sistemas de autocorrección y de autorregulación,
ya fueran mecánicos o humanos. Colaboró en esto estrechamente con Vannevar Bush, un pionero del
desarrollo de las computadoras analógicas. A Wiener
le había impresionado el trabajo de McCulloch y Pitts (que antaño habían sido colegas suyos), en particular
por las sugestivas analogías entre un sistema de conexiones lógicas y el
sistema nervioso humano.
Wiener tenía una fe casi religiosa en
que estos diversos avances científicos y tecnológicos eran congruentes entre sí;
en ese aspecto, fue mucho más allá que todos sus contemporáneos. Para él
constituían una nueva ciencia, fundada en los temas del control y de la
comunicación, ciencia que a su entender era la fundamental a mediados del siglo
XX. Formuló por primera vez públicamente sus puntos de vista en un artículo de
1943, «Conducta, propósito y teleología» (Rosenblueth,
Wiener y Bigelow, 1943); él
y los otros coautores expusieron allí la idea de que los problemas de la
ingeniería de control y de la ingeniería de las comunicaciones son
inseparables; además, de que su eje no son las técnicas de la ingeniería eléctrica,
sino algo mucho más trascendental: el mensaje, «ya sea transmitido por medios
eléctricos, mecánicos o nerviosos». Los autores incorporaron una noción que
entonces fue revolucionaria: si una máquina posee retroalimentación, es legítimo
decir que «persigue metas», y si es capaz de calcular la diferencia entre esas
metas y su desempeño efectivo, puede luego reducir tales diferencias. Así,
pues, para ellos las máquinas estaban «dotadas de propósitos». Además,
desarrollaron una novedosa idea acerca del sistema nervioso central, expuesta
por Wiener en estos términos:
El
sistema nervioso central no se nos aparece como un órgano autónomo, que recibe
datos de entrada desde los sentidos y los descarga en los músculos. Por el
contrario, algunas de sus actividades más características sólo son explicables
como procesos circulares, que emanan del sistema nervioso hacia los músculos y
reingresan a aquél a través de los órganos de los sentidos (ya se trate de propioceptores o de los órganos de los sentidos especiales).
A nuestro juicio, esto parece marcar una nueva etapa en el estudio de aquella
parte de la neurofisiología que se ocupa, no sólo de los procesos elementales
de los nervios y de las sinapsis, sino del funcionamiento del sistema nervioso
como totalidad integrada.
La síntesis de Wiener no fue, en definitiva, la que adoptó la ciencia
cognitiva (En la URSS se acercó más a esa encumbrada posición), pero perdura
como un ejemplo precursor de la viabilidad de una empresa interdisciplinaria de
esa índole”. (De “La Nueva Ciencia de la Mente” de Howard
Gardner – Editorial Paidós
SA)
3 TEORÍA DE LA INFORMACIÓN
“Otro progenitor
de la ciencia cognitiva fue Claude Shannon, un ingeniero electricista del MIT al que
habitualmente se le acredita la creación de la teoría de la información. Ya a
fines de la década de 1930, cuando estaba en los últimos años de estudiante en
el MIT, Shannon arribó a una intelección germinal.
Observó que podían utilizarse los principios de la lógica (en lo que respecta a
la verdad y falsedad de las proposiciones) para describir los dos estados
(abierto y cerrado, o encendido y apagado) de las llaves relés
electromecánicos. En su tesis de maestría, Shannon
sostenía ya precursoramente que los circuitos eléctricos
(del tipo de los que existen en una computadora) podían abarcar operaciones
fundamentales de pensamiento.
En la década
siguiente, en parte en colaboración con Warren Weaver, Shannon llegó a
establecer la noción clave de la teoría de la información: que puede concebirse
a esta última en forma totalmente independiente del contenido o la materia
específica de que trate, como una decisión singular entre dos alternativas
igualmente admisibles. La unidad básica de información, el bit (acrónimo de binary digit, dígito
binario), es la cantidad de información requerida para seleccionar un mensaje
entre dos alternativas equiprobables. Así, para
elegir un mensaje entre ocho alternativas equiprobables
se requieren tres bits de información:
el primer bit limita la elección de ocho a cuatro
alternativas; el segundo la limita de cuatro a dos; y el tercero permite
escoger una de esas opciones. Wiener explicó así la
importancia de esta nueva conceptualización: «La
información es información, no es materia ni energía. Ningún materialismo que
pretenda rechazar esto puede sobrevivir en la actualidad»”. (De “La Nueva
Ciencia de la Mente” de Howard Gardner
– Editorial Paidós SA)