Entrenamiento Mental

 

Prof. Milton L. Crespo

 

 

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente;

No temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará

Contigo en dondequiera que vayas” (Josué 1:9)

 

 

El deporte cada día tiene mayores exigencias. El aspecto técnico, el desarrollo de nuevas metodologías, la introducción de equipo sofisticado hacen del deporte algo complejo. El aspecto sicológico juega un papel transcendental en el deporte actual y es determinante en el momento crucial de la acción para poder mantener el control adecuado de las emociones. El desarrollo de la fortaleza mental es importante en todo deporte, sin embargo existen disciplinas donde las exigencias son mucho mayores.

 

La acción en el deporte es eficiente cuando se consigue una armonía entre las partes. Las acciones que llevamos a cabo están en estricta dependencia de nuestro proceso mental. Cuando afloran pensamientos de inseguridad a nuestra mente el cuerpo es afectado directamente provocando limitación de ejecución. Conseguir una óptima sincronización del movimiento es lo que Csizentmihaly (1975), psicólogo e investigador científico del proceso de psicología motivacional denomina como “Flow”(inmerso). Las personas que vivencian esta sensación perciben exclusivamente la acción y no a sí mismos, se olvidan de que existen. Un deportista con la capacidad de evidenciar esta sensación es capaz de superar cualquier obstáculo a que se enfrenta con mayor facilidad.

 

Con el entrenamiento mental pueden ser aprendidas, modificadas y mejoradas las distintas habilidades cognitivas (acciones empleadas rutinariamente para responder a las exigencias que debemos resolver diariamente). Las habilidades ejecutadas en forma rápida y económica, necesitan una fuerte estabilidad frente a factores de perturbación y no exigen del atleta una concentración particular, se ejecutan de manera automática con poco gasto de energía. La necesidad de entrenar las habilidades en forma permanente la notamos cuando no usamos un determinado patrón de movimientos durante un tiempo prolongado. Generalmente el comienzo va a ser difícil o seremos poco efectivos al realizar una acción, pero poco a poco iremos mejorando hasta que integramos nuevamente el movimiento.

También puede suceder que habilidades ya dominadas bajo determinadas situaciones sufran perturbaciones al ser ejecutadas. En estos casos la rutina de acción normal es afectada comúnmente por pensamientos. Normalmente se afecta cuando analizamos el resultado de una acción si no es ejecutada correctamente. También se ve afectada cuando tenemos personas a nuestro alrededor quienes están a la expectativa de nuestra ejecución y por tanto sabemos que debemos hacerlo correctamente para no quedar en ridículo.

 

Las habilidades pueden sufrir perturbaciones cuando las condiciones de la situación son cambiadas abruptamente, causando que se utilice el mismo patrón anterior. De ahí la importancia de introducir cambios en forma paulatina. Debido a que el organismo no puede manejar una ilimitada cantidad de información, es básico para una acción adecuada la selección previa y sistemática elaboración de la información. Este proceso es realizado en el proceso mental que siempre antecede a la acción.

 

La autoconversación o las formas de pensamiento que apoyan la acción están en las personas, son inherentes a ellas. Lamentablemente vemos como los deportistas realizan autoconversación negativa que afecta su actuación. Se reprochan cuando cometen errores y sus pensamientos se encierran en estos, lo que no les permite actuar con libertad. La realización de una positiva autoconversación debe ser entrenada en forma sistemática, debe ser incluida en la planificación del entrenamiento como un importante componente dentro del proceso de formación del deportista.

 

Algo muy importante en el desarrollo mental de una acción es la capacidad de concentrar en el proceso de desarrollo y no en el resultado de ésta. Cuando nuestra concentración está enfocada hacia el resultado de la acción reaccionamos en forma tensa y hasta con miedo. Estas condiciones son aspectos negativos en el logro de un buen rendimiento deportivo.

 

Es importante poner un orden en nuestras acciones durante el entrenamiento para luego generar el mismo proceso en la competencia. La experiencia práctica muestra que muchos deportistas, que en entrenamiento obtienen y muestran excelentes  resultados en situaciones de competencia por el contrario pierden el autoconvencimiento de su eficacia. Comienzan a dudar de sí mismo, no confían en sus capacidades y el nivel alcanzado en el entrenamiento por tanto no logran obtener lo máximo de sus facultades. Es por tal razón que se hace necesario el entrenar y desarrollar el convencimiento de la propia eficiencia aún en situaciones de tensión.

 

Para poder obtener un nivel de rendimiento estable en la competencia aún en situaciones difíciles es necesario:

 

·        Ser consciente de sus propias habilidades y capacidades.

·        Evaluar en forma clara las exigencias que la situación plantea.

·        Tener la capacidad de desarrollar en forma óptima y precisa el nivel de rendimiento que la tarea demanda independientemente del momento.

·        Mantener la organización interna de los pensamientos, dirigirla siempre con miras al desarrollo óptimo.

 

El camino más fácil de evitar la sobrecarga física y el fracaso es realizar una acción y luego fijar los objetivos que se querían conseguir con ella. El éxito está garantizado sobre la base de engañarse uno mismo. Tanto el éxito como el fracaso tiene como requisito indispensable que los objetivos sean fijados previamente, después se actúa y luego se evalúa el resultado de lo realizado.

 

Por experiencia sabemos que muchos deportistas frecuentemente fracasan porque en el momento decisivo, no se concentran en la acción que están ejecutando. No acompañan ésta con sus pensamientos, no la refuerzan y piensan más en las consecuencias de las acciones. El deportista tiene que regular el más importante de los sistemas; a sí mismo, luego uno puede dirigir la regulación de su atención a su tarea. Basado en esta concentración el deportista estará en condición de realizar de forma óptima la secuencia de sus movimientos y puede enfrentarse a su contrincante con posibilidades de vencerlo. Esta regulación de la atención con relación a su propia persona y tarea, solamente es posible cuando previamente son imaginadas, analizadas y evaluadas todas las exigencias de la situación o sea la persona está en paz consigo misma. De otra forma los pensamientos negativos van a aparecer en medio de la acción perturbando la ejecución.

 

Cuando el deportista tiene problemas de concentración en relación con la tarea a realizar siente perturbada su atención por el mundo exterior. Se piensa en el adversario, el público etc. y cuando la atención es desviada mucho más se piensa en la misma forma y la que sería necesaria para poder superar con éxito la tarea. Para la configuración óptima del entrenamiento y la competencia es importante ser consciente de las posibles dificultades y de las formas que se dispone para superarlas para poderle dedicar el tiempo y esfuerzo necesario.

 

¿ En qué debemos concentrarnos cuando deseamos alcanzar los objetivos y demostrar un buen nivel de rendimiento?

 

Un consejo que en apariencia es vanal pero que es importantisimo retener es “Concentrarse solamente en la acción que se lleva a cabo en ese momento”. Para esto es necesario que en numerosas sesiones de entrenamiento consiga el convencimiento de que lo más importante en el entrenamiento o la competencia es la plena concentración en el desarrollo de ésta. Hay que reconocer que ninguna persona es capaz de actuar con cien por ciento de eficacia aun cuando se esfuerza. Siempre existe un margen de error en cada acción. Sin embargo en una situación crítica pensar en ese margen de error no es positivo. Lo más importante es conseguir concentrarse con toda tranquilidad y seguridad en su propia acción en el movimiento y no en el resultado de éste pues el éxito es la consecuencia de la buena ejecución.

 

En ocasiones medimos lo difícil o fácil de una competencia en el nivel o calidad de nuestros oponentes, sin embargo hay que tener claro que lo que los oponentes hacen no influye en la acción que uno realiza. Lo más importante para el atleta es concentrarse en sus propias acciones. Una técnica efectiva es ubicarse dentro del contexto de se está solo, en un ambiente controlado donde los factores externos no pueden perturbarlo. Esto nos aleja de la consciencia del mundo y lo que nos rodea mejorando de gran manera la concentración. Hay que tener una clara visión de que el resultado y el rendimiento, la satisfacción de las expectativas es siempre consecuencia de una buena ejecución. Es extremadamente inconveniente el pensar sobre el resultado de la misma. Es importante estar convencido de la capacidad que se tiene para superar las exigencias de la competencia, mejorar la concentración en la ejecución y dejar las reflexiones respecto a las expectativas.

 

Para poder actuar es necesario tener un adecuado nivel de activación física y psíquica que debe estar adecuada a la actividad que va a ser ejecutada. Un ser humano en estado de pánico solamente es capaz de ve un pequeño sector de la realidad que lo rodea, en cambio un ser humano que sueña, tiene la realidad abierta a todas las posibilidades.

 

En el entrenamiento mental se exige al deportista que imagine la práctica del movimiento específico que desea entrenar y mejorar sin que ejecute el movimiento. Por medio de la visualización adecuada del movimiento ha de conseguirse consecuentemente una mejora en la ejecución y conducción del movimiento. “El entrenamiento mental es la repetición planificada d la imaginación consciente de una acción en forma práctica.”

 

La meta del entrenamiento mental consiste en trasladarse a un estado psíquico que posibilite sobre circunstancias externas el desarrollo realista de la capacidad rendimiento. No se ubican objetivos que estén fuera del alcance real de rendimiento de la persona.

 

Para comenzar cualquier sesión de entrenamiento mental el deportista o el entrenador debe haber adquirido un estado de relajación pues solo con la mente libre de pensamientos que perturben o distraigan su concentración es posible trabajar al máximo. Las habilidades deben haber sido experimentadas previamente porque una cosa que no se realizó previamente no puede ser entrenada mentalmente. El movimiento imaginado debe estar insertado en el movimiento que uno es capaz de realizar. El entrenamiento mental funciona cuando se está en condiciones de actualizar únicamente la práctica del movimiento que se desea capturar. El entrenamiento mental alcanza su más alto nivel de influencia cuando es intercalado en el entrenamiento práctico.

 

Los ganadores utilizan la técnica de la visualización cada día en su imaginación.consiguiendo con ello el mejorar la confidencia y seguridad personal. Pies juntos y firmes, peso bien balanceado, posición correcta de las rodillas, uso correcto de la respiración, ect. son aspectos que diariamente trabajamos sin necesariamente llegar a la ejecución directa.

 

“Nunca realizo un tiro aun en entrenamiento sin antes tener una visión clara y precisa en mi mente”

                            Jack Nicklaus

 

Algo muy importante a tener en consideración para ser exitoso es el fijar objetivos alcanzables, pues cuando estos están lejos de la realidad la satisfacción del mismo es producto de la casualidad. Los ganadores están claramente definidos y constantemente se refieren a su plan de trabajo y sus objetivos.

 

 

REFERENCIAS

 

 

Eberspacher, Hans-----------------Entrenamiento Mental, Manual para Entrenadores y Deportistas

 

Garfield, Charles A. Ph.D.-----  Peak Performance

 

Waitley, Denis Dr.----------------  The Psychology of Winning

 

 

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