Los pastizales pampeanos: (ver nota)
El pastizal
pampeano constituye una de las eco-regiones más extensas
de la parte templada de América del Sur.
Ocupa una extensa región del centro-este de la
Argentina: el centro-norte de La Pampa continuándose por
el centro de San Luis, el sur de Córdoba y de Santa Fe,
Buenos Aires (excepto el extremo sur), la mitad sur y el
este de Entre Ríos y el este y nordeste de Corrientes
hasta el sur de Misiones; también el sur de Brasil y
todo Uruguay .
Se sitúa mayormente en relieves llanos o suavemente
ondulados. En el sur cuenta con serranías bajas
(Tandilia y Ventana) y en el centro una zona deprimida.
Sus suelos son limosos, arenosos (en el oeste) y
pedregosos en las sierras. El clima es templado cálido,
con lluvias decrecientes de nordeste (1.500 mm) a
suroeste (400 mm).
Los suelos profundos y ricos en nutrientes, constituyen
la base productiva para el gran desarrollo agropecuario
argentino.
La vegetación dominante es la estepa o pseudoestepa de
gramíneas. La gran fertilidad de su suelo y su
proximidad a los grandes puertos han facilitado su
aprovechamiento agrícola, perdiéndose casi por completo
el conjunto florístico y faunístico original. Son cada
vez más raros los sectores donde el paisaje predominante
sea el del pastizal pampeano.
Dada la fertilidad del terreno y su ubicación
geográfica, la Pampa ha sido históricamente alterada en
forma intensiva por urbanización, contaminación,
agricultura, ganadería, caza e introducción de especies
exóticas. Los sectores marginales (con escasas
precipitaciones y menor densidad poblacional), los
inundables y las sierras han sido comparativamente menos
modificadas.
La perdida de biodiversidad de sus pastos y el incremento
de los procesos erosivos son sin duda graves problemas
ambientales. Esta zona tiene una gran potencialidad en la
medida que se desarrolle un manejo integral y la
rotación de cultivos.
La contaminación con agroquímicos en la Pampa ha
registrado algunos casos preocupantes.
Como resultado de los cambios operados varios componentes
típicos y antes abundantes han sufrido grandes
disminuciones poblacionales e incluso llegado a la
extinción.
Nota: Datos obtenidos de la
página web de la Secretaría de Medio Ambiente y
Desarrollo Sustentable
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El
viaje:
Un mensaje por
correo electrónico me indicó que ellos estaban en
Córdoba, que en pocos días llegarían a Rosario. Esto
me recordó que todavía no me había tomado mis
vacaciones, ya hacía mas de un año que estaba sentado
en mi escritorio frente a mi computadora trabajando, sin
salir con mi bici por ahí. Inmediatamente les respondí
y en una ida y vuelta de mensajes quedamos en
encontrarnos en el camino.
Sábado 11 de
mayo
Temprano y muy
ansioso estuve en la terminal con todo listo para partir.
Pocas horas de micro me dejaron en Villa María, ahí muy
tranquilo me puse a armar la bici y a cargar todo. No
tenía apuro ya que me quedaban mas de 2 horas para
recorrer los 15 km que me separaban de Tío Pujio, donde
debía encontrarme con Eneko Etxebarrieta, un vasco que
hace mas de 3 años que está recorriendo el mundo en su
bici y con Mariela Liberona y Aldo Buscaglia, dos
chilenos que paralelamente están recorriendo Sudamérica
también en sus cletas.
Una vez que tuve lista la bici comencé a recorrer las
calles de Villa María hasta dejar atrás a la ciudad.
Un rato pedaleando por la ruta y todo me parecía muy
raro, algo me desorientaba; seguí pedaleando un poco mas
y mas desorientado me sentí, ¡muy poco tránsito había
en una ruta tan importante!; observé y algo mas me
llamó la atención: la ruta nacional nro. 9 está
privatizada y en buenas condiciones, ¿podía ser que se
haya deteriorado tanto en poco tiempo? - me pregunté.
Miré a mi alrededor y no vi ningún rastro del pueblo a
pesar de que ya llevaba recorridos mas de 13 km. Me
detuve y pensé, miré y no reaccioné, pensé un poco
mas hasta que decidí retroceder 1 km hasta una estancia
que había pasado, ahí entré y luego de conversar con
el dueño del lugar corroboré mis dudas, me había
equivocado completamente al tomar la ruta en la salida de
Villa María. Luego de las indicaciones del caballero
tomé un atajo para alcanzar la RN 9 y ahí si me
encaminé hacia Tío Pujio al encuentro con mis
compañeros.
Después de los teóricos 15 km que se convirtieron en
reales 30 km por el error me encontré con mis amigos,
una breve recepción y partimos de la plaza del pueblo
donde nos encontramos para recorrer los últimos 15 km
del día hasta el Establecimiento Los Primos, donde
pasamos un fin de semana de carneada y asados junto con
Eugenio, Norberto y todos los chicos del Centro Vasco de
Córdoba.
Distancia: 44.75
km
Lunes 13 de
mayo
Después de un
día y medio de descanso en la estancia partimos
nuevamente. La amenaza de lluvia nos obligó a tomar una
ruta alternativa y no recorrer los caminos rurales que
teníamos planeado, los cuales se tornan intransitables
por el barro cuando llueve.
Para evitar la RN 9 que tiene mucho tráfico y es
sumamente peligrosa optamos por tomar la RP 4 que nace en
Villa María y va hacia el sur, hasta el límite
provincial con La Pampa. Por esta ruta recorrimos unos 40
km hasta La Laguna, un pequeño pueblo, donde desviamos
al este por la RP 6. Al mirar el mapa, Eneko, como buen
vasco, descubrió un nombre también vasco y hasta
Idiazabal nos dirigimos ese día. Al llegar a ese pueblo
nos detuvimos en la entrada y mientras les consultábamos
a un par de caballeros sobre algún lugar donde armar
nuestras carpas apareció Don Kiri quien nos ofreció muy
amablemente el jardín de su casa para que acampemos.
Mientras armábamos nuestras casas de campaña
aparecieron nuevamente los dos caballeros con quienes
habíamos estado charlando un rato antes para invitarnos
esa noche a un asado con todos los muchachos del pueblo;
y así fue que después de acomodarnos en nuestro camping
nos dirigimos a la estación de servicio de Don Guri a
disfrutar de un gran asado, donde tuvimos la oportunidad
también de disfrutar de un concierto en vivo de los
Yacansan, un dúo de guitarras del pueblo (no es
necesario explicar el motivo del nombre del grupo, no
bautizado por los músicos sino por sus amigos).
El martes alrededor de las 7:30 de la mañana la amenaza
de lluvia dejó de ser tal para convertirse en un fuerte
diluvio que frustró todas nuestras ilusiones de seguir
pedaleando ese día.
Por la tarde, mientras estábamos llegando al colmo del
aburrimiento, recibimos la visita del intendente del
pueblo quien le obsequió a Eneko un libro sobre la
historia del lugar para que de regreso al País Vasco lo
llevara de regalo a la Idiazabal del viejo mundo.
Distancia: 95.60
km
Miércoles 15
de mayo
Sin mejoras muy
notables en el clima partimos con llovizna y viento en
contra. Este día fue el mas duro para mi, me había
agarrado una bruta gripe que poco a poco fue
convirtiéndose en una fuerte bronquitis, a la que el
clima y el ejercicio no ayudaban para nada.
Pasado el medio día llegamos a Justiniano Pose donde
buscamos una farmacia. Al encontrar una, entre la
farmacéutica y Mariela, veterinaria del grupo, lograron
recetarme un buen medicamento que en pocas horas me hizo
sentir mucho mejor.
Un buen almuerzo en un comedor y otra vez a marchar,
perdón, a pedalear prácticamente sin detenernos hasta
llegar a Inriville donde acampamos para pasar la noche
otra vez bajo la lluvia.
Distancia: 83.19
km
Jueves 16 de
mayo
Otra vez a
levantar todo el campamento completamente mojado y luego
la partida nuevamente en un día nublado y con lloviznas
intermitentes.
Al medio día llegamos a Cruz Alta donde disfrutamos otro
almuerzo en un comedor. Se nos había terminado el gas de
un calentador y el alcohol del otro, por lo que no
teníamos donde cocinar, hacía dos días que veníamos
parando en todos los pueblos para ver si conseguíamos
combustible sin tener éxito y allí a pesar de recorrer
bastante seguimos sin suerte.
Después del almuerzo, con una llovizna bastante mas
fuerte y con un tráfico un poco mas intenso que los
días anteriores recorrimos los últimos kilómetros de
la RP 6 y al cruzar el límite interprovincial entre
Córdoba y Santa Fe tomamos la RP 92 rumbo a San José de
la Esquina. Al llegar a ese pueblo nos dirigimos a la
casa de mi amigo y colega apicultor Antonio D`Urbano,
quien viéndonos completamente mojados y con caras de
cansados nos ofreció un confortable galpón para pasar
la noche, con una cocina económica para calentarnos,
cocinar y secar nuestras ropas.
La noche la pasamos bien calientes, secos y con buena
compañía, no hubo forma de que Francisco, el perro de
Antonio, saliera del galpón donde nos encontrábamos.
Distancia: 63.82
km
Viernes 17 de
mayo
Ahí si, ya había
dejado de ser una llovizna intermitente para convertirse
en algo mas grave y fuerte, pero no podíamos aflojar,
queríamos llegar ese día a Rosario, eran muchos
kilómetros pero sabíamos que en mi casa nos esperaban
buenas camas con gruesas frazadas bien secas y un baño
caliente.
El primer tramo de 50 km hasta Casilda fue bastante duro,
no tanto por la lluvia que seguía mas o menos fuerte
sino porque esta parte de la RP 92 tiene un tránsito
bastante importante.
Al llegar a Casilda decidimos no detenernos durante mucho
tiempo para almorzar y optamos por comer una picada de
sándwichs y golosinas en un kiosco. Mientras
almorzábamos el dueño del negocio nos indicó una buena
ruta alternativa para llegar a Rosario evitando la RN 33.
De Casilda tomamos una ruta nueva y bastante tranquila
que va directo hasta Carcarañá y antes de llegar a esta
ciudad bajamos por el terraplén sin terminar al
autopista que en ese tramo aún no está habilitado y que
en el futuro unirá Rosario con Córdoba. En ese
autopista la cosa fue fácil con respecto al tránsito ya
que como no está habilitado está bloqueado el ingreso
de vehículos, pero como no podía ser todo de lo mejor,
fue en esa etapa donde mas nos castigó nuestro peor
enemigo de los últimos días, una lluvia casi torrencial
nos acompañó por un buen tramo, pero ya estabamos
cerca, así que no le dimos demasiada importancia y
seguimos, empapados, cansado pero felices.
Al llegar a la ruta AO12 la cosa se complicó demasiado,
tuvimos que transitar apenas 1 km por este camino
infernal que es el obligado para los vehículos que
viajan de Buenos Aires a Córdoba, por lo que este
kilómetro fue el peor de toda la travesía; es algo
terrible intentar andar en bicicleta por un camino donde
apenas entran dos camiones uno al lado del otro y donde
estos abundan en ambos sentidos. Duró poco, solo unos
minutos interminables y abandonamos esa locura para tomar
los últimos kilómetros por la RN 9, que a esta altura
tiene bastante poco tránsito debido a que aquí ya está
habilitado el autopista.
Cruzamos Roldán, Funes y ya nos faltaban solo 10 km de
los 100 km que pensábamos recorrer ese día, que por
errores de mis cálculos terminaron en mas de 120 km; 10
km que fueron los mas largos de todos tanto por la
ansiedad de llegar como por la cantidad de pinchazos que
tuvimos en esa etapa, si mal no recuerdo fueron cuatro,
uno de Eneko y tres de Aldo, el último ni importancia le
dimos, estabamos a tan solo 500 metros del final de mi
viaje, del final de una etapa de las tantas de mis
amigos.
Así pasó una semana inolvidable donde recorrí por
primera vez en bicicleta los caminos que tantas otras
veces los había atravesado en cuatro ruedas y a varios
km/h sin detenerme y sin disfrutar de los bellos paisajes
sin fin que nos regala nuestra Pampa Húmeda, con sus
interminables campos de cultivos y sus pueblos
desperdigados por toda esa gran llanura fértil.
Una semana donde lo mas importante no fueron esos
paisajes, ni los caminos, ni los pueblos sino haber
podido compartir una gran aventura con mis nuevos amigos,
con los que hacía varios meses nos conocíamos solo por
Internet.
Una semana junto a estos personajes, llena de vivencias y
alegrías que aunque muchas aquí no estén escritas
siempre guardaré y recordaré.
Distancia: 124.07
km
Distancia
Total: 411.43 km

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