OBSEQUIO


A diario la vida me regala una nueva tautolog�a,
un motivo m�s de ambiciosos sustantivos
a trav�s de un sortilegio de mec�nica diferente.

Cada d�a el mundo se inaugura en el vientre de una rosa,
odalisca violenta cuyo poder otorga a cada hombre
una raz�n de l�grimas.

En jardines enfermos pasea la ansiedad de los hombres
como rehenes de una caricatura de arquetipos.
Indiferentes gargantas postulando la espiral del tedio,
terrones de abulia se disueltos en las horas
y la ilusi�n descabalgada en los muslos de la melancol�a.

Cada huella oculta el sabor de alguna fruta;
inventario de u�as los arraigados ritos culturales
que confunden flores con las cifras.

Partir hacia la nada sediento de objetivos;
esquinas m�gicas de una luz que nunca llega hasta la gota
de sangre sentimental que escapa de las venas al olvido.
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