FUEGO EN EL PECHO, poeta Gito Minore

                           

 

  �fuego en el pecho�

 

DESEO.

 

Que te aparezcas de la nada,

que no tengas m�s excusas

que ser parte de un milagro.

Que me sorprendas

con tanto imprevisto.

Que te acerques hacia m�,

que s�lo te haga falta

desplegar tu mano m�gica

sobre mi espalda rasgada

para que todo

comience a tener sentido,

sentido tenerte.

Que me suspires

cerca del o�do

y s�lo digas ya era hora

desde ahora no m�s demoras

y, sin que llegue a escucharte,

ya tenga tu boca

sobre mi pecho

trag�ndose mis latidos tuyos.

Que nada te detenga,

ni mis s�plicas

ni las del destino.

Que s�lo seas vos

esta mara�a de sensaciones

hechas de ilusi�n y realidad

y te metas en mi cama
y me arranques de esta trampa

at�ndome a tu enga�o.

Y, una vez que me derritas,

ya no seas fantas�a,

para que ma�ana,

cuando intente despertar,

no seas sino vos

la que me sirvas

el desayuno

en medio del sue�o.

Y yo ya no necesite

recortar pedazos de pasados

para consolar

mi presente sin futuro,

sino que sea tu existencia

la �nica medida de tiempo

que rija

la eternidad

que depare el hecho

de vivir bajo el amparo

de tus alas,

sobre tu calor

de tus labios,

y al lado

de tu cuerpo de mujer

durmiendo en el mismo

colch�n que yo,

coraz�n.


 

RESPLANDECE.

 

No te hagas eco

del gris de la calle,

del lento correr de las horas,

de lo pesado

que suelen

caer las l�grimas.

Resplandece,

sacale el brillo a tu coraza.

Brilla siquiera por un momento,

que nunca se olvida

el nacimiento de una estrella,

con los pies

sucios de fango.

No te dejes llevar

por el r�o de silencios

que arrasa a la ciudad

mientras descansa

su sue�o pesado.

Resplandece,

que nunca se borra

en la memoria

el fulgor de haber sido

- aunque sea una sola vez -

la luz que despabil�

el insomnio de alguno.

No tengas miedo.

No s�lo se trata de vivir.
Arriesgate,

no te quedes afuera

mirando como otro lo hace

o esperando que otro se anime.

Dale sentido

a este ordinario

y aburrido pasatiempo

en esta tierra.

Sacale jugo a tu existencia.

Resplandece,

vale la pena.



LA PARTIDA DE UN ANGEL

 

S�cate esa l�grima

y que ni se te ocurra

dejar escapar un suspiro.

S�lo date vuelta,

despleg� tus alas

y vol�.

Vol� espl�ndida y suavemente

hacia las nubes.

Y cuando llegues all�,

buscalo a Dios

y comentale que le fallaste.

Contale que en la Tierra

supiste re�r

y acariciaste alturas

m�s altas que sus dominios,

quiz�s.

Contale que hasta fue necesario sufrir

para conocer a que sabe

el aroma de lo provocativamente

prohibido,

y que aprendiste

a gemir de felicidad.

Contale que le fallaste,

que al llegar a este planeta

te enamoraste de un tipejo mal aseado

tan parecido a este que te escribe

- aunque sin la pena de perros en sus ojos,
que le dej� esta partida casi obligatoria. -

Pedile perd�n,

el viejo te va a saber comprender,

y una vez que lo hagas

quedate a su lado,

o dedicate a tocar el arpa

por las nubes,

pero ni se te ocurra

bajar otra vez.

No sab�s

lo tristemente mal producidas

que son las segundas partes

de estas t�picas novelitas romanticonas.

Quedate ah�,

haceme caso,

escondete detr�s de una nube,

y, si quer�s,

para matar el aburrido tiempo celestial,

observ�.

Observ� como este simple tipejo

todas las noches se embriaga

recordando que una vez

estuvo a punto

de juntar cielo y tierra

en un mismo escenario :

Esta cama de dos plazas

que todav�a tiene que terminar de pagar

- en c�modas cuotas de sangre ajena

y l�grimas pesadas como mercurio. -




DORMI CONMIGO.

 

Dejame contarle al mundo

que a veces llueve oro

detr�s de la ventana.

Dejame contarle

que a veces

la noche tiene tantas luces

que hasta el invierno

parece A�o Nuevo.

Dejame ser todopoderoso,

indestructible, eterno.

Dejame escribir

la canci�n que a�n no escrib�,

esa que tarareo de memoria

s�lo para tu o�do

y luego me la olvido.

Dejame convertirme

en ave, en �ngel,

en suspiro de gigante.

Dejame ser due�o

del momento.

Dejame ser un visionario,

que entre tus piernas

encuentre el secreto,

que entre tus labios

encuentre el secreto,

que entre tus ojos

encuentre el secreto.
Para por una vez por todas

poder contarle al mundo

(con la seguridad que otorga

la sabidur�a de tus letras)

que a veces es posible.

 

Se buena,

conc�deme un deseo.



DORMI CONMIGO.

Para que si ma�ana

amanezco nuevamente solo

poder, por lo menos,

quedarme con el recuerdo

de tus postales del para�so.

Para que si ma�ana

amanezco a tu lado

poder convencerme

que todo el dolor de este parto

tuvo sentido.

Y as�, de la forma que fuese,

contigo o sin t�,

a partir de ma�ana

pueda yo dedicarme

a trovar por el mundo

que el AMOR existe

y comparte un cartel gigante

con las letras de tu nombre.

S� buena.

No me dejes
con esta desesperaci�n

que trae aparejada

la ignorancia

y el deseo ardiente

de querer conocer

qu� hay m�s all�

de este silencio.

 

Conc�deme un deseo.

Dorm� conmigo esta noche

y volvamos met�fora

lo que cualquiera ver�a

como un simple

descanso del d�a

- en esta ciudad

ajena a mi desgracia

o a mi felicidad - .

Volvamos poes�a

esta almohada compartida

y celebremos

con un HIMNO DE GEMIDOS

la retirada triunfante

de esta soledad,

(para que por lo menos

por un momento

no haga m�s mal

del que ya ha hecho).

 

 

DENTRO DE LA PIEL.

 

Podr�a dedicarme a contar las estrellas,

a hacer sombras chinescas.

Podr�a mandar un curr�culum

a la NASA,

solicitando el puesto

de barrendero importado de Sudam�rica.

Podr�a desovillar y ovillar

mil veces

una madeja de 100 kilos de lana,

cantando �la felicidad jajaja�.

Podr�a quitar las telara�as del cuadro,

desinfectar el inodoro y el bidet,

pegarle una lavada a los vidrios de la ventana.

Podr�a hacer un curso de t�teres,

de cocina, de mimo, de yoga

en alg�n centro cultural barrial.

Podr�a hacer flexiones de brazos,

leerme la Biblia

o la gu�a telef�nica,

drogado.

Podr�a recitar poes�a

para un p�blico ausente.

Podr�a meterme

adentro de la piel.

Podr�a calcular

cada cu�nto pasa el colectivo

por la puerta de mi casa,

despu�s de las doce de la noche.

Podr�a ser feliz

pensando que soy un gato

que vaga por las terrazas

a la espera del inevitable balazo.

Podr�a suponer que creo en Dios,

o que alguna vez

nos volveremos a encontrar en el para�so.

Podr�a mandar varias cartas

al programa de Susana,

a ver si alguna vez en mi vida gano algo.

Podr�a imaginarme desnudo

cruzando la Nueve de Julio.

Podr�a salir a buscar trabajo

de pe�n de alba�il,

o de ch� pibe

en una agencia de Remises.

Podr�a enamorarme de un maniqu�.

Podr�a alquilarme una porno.

Podr�a salir vestido de mujer

a dar vueltas a la manzana.

Podr�a pelearme con mi sombra

y decirle cosas rid�culas.

Podr�a ir a una disco

y bailar arriba de un bafle

con un cartel que diga

�REALMENTE ESTOY AL PEDO EN EL MUNDO�.

Podr�a meterme

adentro de la piel.

Podr�a ir ahorr�ndome

unos pesos

comprando la nueva promo

de Coca-Cola.

Podr�a decir que soy Superman

y tirarme del balc�n a ver si vuelo.

Podr�a sentarme a reflexionar.

Podr�a ir a rezar

a la Iglesia de Luj�n

oraciones sabidas de memoria.

Podr�a comprarme

un billete del Loto

a la espera de que la fortuna

golpee mi puerta.

Podr�a conseguirme una puta

por $15.

Podr�a dejarme las rastas

y pintarme de negro,

o hacerme jud�o, morm�n,

vegetariano, drogadependiente,

skinhead, punk,

concheto, hippie esot�rico,

asesino en serie,

pacifista,

defensor de indios,

feminista,

polic�a.

Podr�a deprimirme

con los problemas sentimentales

de la Suller,

alegrarme porque se viene la Navidad,

sentirme indignado

porque nos boicotearon la final

del Mundial del �90,

cuando al Diego le cortaron las piernas.

O podr�a meterme

adentro de la piel,

y permanecer inm�vil

deteniendo mi mirada

en un punto fijo de la noche.

Podr�a masturbarme.

Podr�a ver que dan por Cable.

Podr�a tomarme el bondi

hasta el Correo Central

y pasear por el Centro.

Podr�a sonre�r para la foto.

Podr�a quedarme quieto

aguant�ndome la respiraci�n.

Podr�a comer sand�a con vino.

Podr�a ser libre

en un sue�o de pastillas

o de bebidas.

Podr�a escribir poes�a.

Podr�a presentarme en una productora de pel�culas

para hacer la versi�n Argentina y berreta

de Romeo sin Julieta

por falta de presupuesto.

Podr�a encerrarme en un manicomio.

Podr�a acusarme con la polic�a

por un crimen inventado para la ocasi�n.

Podr�a encadenarme a la cama.

O podr�a meterme

adentro de la piel

y permanecer inm�vil

durante todo el tiempo

que sea necesario

hasta que mengue todo este dolor

con los ojos y los p�rpados

hacia adentro,

para que ni las paredes

se enteren

de que en el fondo

me desangro

en un llanto desconsolado.

 


 MURIENDO LENTAMENTE.

 

Y ahora c�mo le explico

a este tonto coraz�n,

que todo este juego absurdo

estuvo escrito as�

desde un principio.

Y ahora c�mo le explico

que era mentira

la eternidad a tu lado,

la perpetuidad de tu aliento,

la inmortalidad de tus besos.

Si todav�a no s� c�mo decirle

no pierdas las esperanzas,

a sabiendas de que todo est� acabado.

Si todav�a no s� c�mo frenarlo,

cuando alocado por tu ausencia

se abalanza contra la tormenta

e intenta ba�arse

para despabilarse,

de lo que supone una pesadilla,

demasiado parecida a la realidad.

Si todav�a ni siquiera s� c�mo sugerirle,

que se vaya haciendo a la idea

de que quiz�s alg�n d�a

seas s�lo patrimonio del recuerdo.

Decime,

decime c�mo le explico

a este tonto coraz�n,

semejante mara�a de sentimientos,
semejante patra�a divina.

C�mo le meto en la cabeza,

que no jodi� a ning�n dios,

pero que as� estaban

echadas las cartas de antemano ?

C�mo le explico

que todo esto le sirve de experiencia,

que todo este tiempo

no fue perdido,

que toda esta historia

no fue en vano,

sino que fue un puente

entre una etapa y otra

de la misma vida ?

Si todav�a no s� c�mo contenerlo,

entre tanto sobresalto

y sorpresa que se lleva a diario.

Si todav�a no s� c�mo calmarlo.

Minti�ndole que todav�a

queda algo por luchar,

mientras se me debilita

con cada golpiza sucesiva.

Si cada vez que intento

abrir la boca para sugerirle

que quiz�s alg�n d�a no est�s,

me jura que de Amor se muere.

C�mo le digo,

decime vos c�mo le digo,

que no fue �l, ni las circunstancias,
sino el destino que as� lo quiso.

Que tu ausencia no es provisoria,

que lo segu�s queriendo

pero all� lejos,

que vos cruzaste el puente

y nunca te vas a olvidar de �l,

que no te cansaste de su latir viejo

sino que simplemente

un coraz�n nuevo

nunca viene nada mal.

C�mo se lo digo ?,

decime vos c�mo se lo digo.

Si cada vez que intento sugerirle

que quiz�s alg�n d�a no est�s,

jura que se muere de amor.

C�mo le digo,

que ya te fuiste ?,

sin morirme lentamente

a sabiendas de lo que estoy

matando de un tir�n.

 Gito Minore

Gito Minore: Naci� en Abril de 1976 en Buenos Aires, Argentina.

Public� sus primeros libros de poemas "Emociones Alternas" y "La copa rota" en 1995.

En 1996 public� "Noventas" al que le sigui� "Walking Alone" en 1997 y "Fuego en el Pecho" en 1999.

En 2002 grab� junto al m�sico Gustavo Zavala su primer cd de poemas recitados "Fuego en el Pecho", recientemente reeditado por el sello Kain y Abel diskos ( Bolivia ).

Todas sus obras fueron publicadas de forma independiente.


        Copyright Gito Minore 1999

 

         Contactos con el Autor : Av. Varela 811 (1406)

                                                           Capital Federal.

                                         Buenos Aires. Argentina.                                                      

                                         [email protected]

 

 

 

Hosted by www.Geocities.ws

1