Delirium

Tremens

Leo Zelada

       
   
       

 

   
                       
       

 

     
 
ULISES
 
 

 

I

el oro rojo

II

la arena rubia

III

detr�s del oc�ano
un hombre solitario espera

 

 

 

 

   
   

 

 

 

UNDERGROUND BLUES PARA JIM MORRISON

 

luna roja
y en la radio la precisa melod�a
proyecta tus arpegios endiablados
viejo Jim Morrison
arqueas la cintura
la sensualidad de tus labios
y entre filtros de peyote
y vasos de aguardiente
te diriges peligrosamente
hacia el fin
 
  - enciendes el cigarro
alzas la copa de vino
y brindas por ti, por Blake
Artaud, tus oscuros fantasmas -
la mirada extraviada  
  el seco gemido
nadie entiende el descarnado alarido
que parte el cielo en pedazos
la muerte traidora danzando
sobre tu cuerpo
la soledad desnuda en medio del escenario
el baile indio
 
 

 

el suicidio anunciado

 

entregando en cada concierto
tu m�s rotunda agon�a
rey de los lagartos.

 

 

 

 

 

       

 

 

 

 
KALASASAYA
 

 

 

s�
yo soy el degollador
de pukara
aquel que
-uds-
a escondidas temen
llevo en mi pecho
cercenado
el totem de la estirpe
enamorada
y en mi brazo anudado
de misterio
el pu�al promontorio
del olvido
he venido
hasta aqu�
pir�mide trunca y
escalonada
tu cuerpo
a ascender
en tu m�tico p�rtico
aliento
a subir
los pelda�os inc�lumes
de tus senos
y
en tu altar
donde late en enigma
tu sexo
cremar el pasado
matarlo en cenizas
y al fin y al cabo nada
quedar�

 

 

ni el ritual de tus ojos
consumiendo el recuerdo

 

 

de tus pasos milenarios
peque�o hombre

 

 

ni el silencio c�mplice
ocultando el dolor

 

de huaca prieta
a pesar de tu

 

 

nada

 

b�squeda

 

 

solo el vac�o

 

desesperada

 

 

vasto e inmemorial

 

en las playas desoladas

 

 

de tus m�ticos cabellos

 

del olvido

 

 
alentando insistente
a la memoria
de la voz intemporal
de los silencios
 

 

 



tu voz

 

 
   
             

 

 

         
 

 

6:15

- el Hombre Murci�lago
Ciudad G�tica -

 

 

 
  Y a pesar del ensordecedor
y estridente ruido de los autos

a�n escucho tu voz
tu voz

     
      derruyendo
 
 
mis antiguas creencias
 
  mitigando en polvo
mis est�pidos temores
     
 
mujeres de urbanos y azules
 
      cabellos
 
 

y sonrisa inc�lume de cristal

 

 
  si creyese en Brahma (a)
creer�a en la reencarnaci�n de
tu mirada
     
 
mas solo creo
 
 
en tus desgarbados y azules
     
 

cabellos

     
 

tan distantes

     
 
como verdes astros
 
 
ardiendo
     
 
que en noches como �sta
     
 

en vano trato de alcanzar

 

     
 
qu� puedo ofrecerte
     
 

sino

     
 
mi onirica amargura

mi abrasador lamento

un grito destemplado

lanzado
ag�nico al vac�o
     
      este poema
 
 

la noche me encuentra

     
 

ahora

     
 

entre anuncios luminosos

 

     
  y
vouyeurs rascacielos
delineando el atormentado
trazo de mi piel
     
 


como un descarnado
cuadro de van Gogh


     
  y yo no s�
que ser� de m�
lobo hombre solitario
en brutal desenfreno
por s�rdidas calles
     
 

si lo �nico real
ahora
es la irrealidad
de tu mirada

 

     
 

mi vida constante ag�nica ocaso
eterno suicidio
desesperado crep�sculo a punto
de extinguir

ignoro
el sabor improbado de tus labios

y sin embargo como

explicarlo

me perteneces
desde antes del origen de los tiempos
desde siglos antes que

 

  nacieras
 
 

y tu tal vez te preguntes
qui�n soy / qu� busco
qu� pretendo al no cesar
nunca de observarte
yo soy aquel hombre
que has estado esperando
en tu larga contemplaci�n de los vac�os
el h�roe absurdo que se niega in�til
a abolir el recuerdo

 

     
 
- oh tigresa de marfil urbano que me vas royendo -

 

 
 

bella
como el intenso
resplandor de la luna

a�n tu cuerpo
se enreda fren�ticamente
junto al m�o
en las noches
incesante
de delirio

 

 

enso�aci�n de un crep�sculo
que pugna desesperado por salir
suavidad de flores
cayendo encendida en la mirada
invierno de mar
huyendo desesperado de los tr�picos
ni�a tonta que se niega
a usar tacones
y abrir sus alas y partir

 

 
 
 

 

sigue,sigue jugando
con tus mu�ecas azules
y tus ingenuos
origamis de papel
que yo velar�
de tu on�rico sue�o
de insulsos demonios
y oscuros dragones
que mantendr� a raya
con mi roja capa
tan pura como el fuego

como el primer hombre
- soberano de la noche
amo de la oscuridad -
que habito desconocido estas aceras
penetrando arma en mano
pu�al en pecho
al denso enigma de tu piel

 
 

 

bombas molotov
tenues muchedumbres

 

     
     

las 6:15

 

 
 

 

y mis pasos
no hacen mas que repetir
el eco intacto
de
tu nombre.

               Agradecemos  a  LEO ZELADA  la  autorizaci�n para publicar sus poemas en esta web

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