| EDITORIALES |
| "El que miente una vez, generalmente debe habituarse a la mentira, porque necesita siete mentiras para ocultar una sola" R�ckert, Weisheit des Brahmanen |
| En el carnaval del PUS, el disfraz que se ha puesto de moda es el de camale�n. Y para que descubrais quienes lo llevan puesto, nada mejor que describir los h�bitos de conducta de este animalito, ya que "por sus hechos los conocereis". Como buen saurio, el personaje camale�n es dif�cil de reconocer, al principio, ya que su prop�sito es camuflarse como persona respetable y poder llevar as� una doble vida. Su insensibilidad emocional les convierte en seres crueles y ambiciosos que se burlan de las leyes y de la sociedad en la que viven, no preocup�ndoles el bienestar de los |
| dem�s, los sentimientos o las necesidades de los otros. Son, por tanto, los mayores depredadores de su propia especie, al ser capaces de da�ar y maltratar, sin reparar en nada ni en nadie, sin el m�s m�nimo de los remordimientos. Los camaleones pueden adoptar varias decenas de tonalidades, de acuerdo con las necesidades de supervivencia, pero sus preferidas son las de lider de una secta, por su capacidad de manipulaci�n, astucia, narcisismo y encanto externo, y las de lider ejecutivo agresivo infiltrado en organizaciones, por el amplio margen de acci�n que les permiten los puestos de poder para que la gente haga lo que �l decida. A veces, incluso, son capaces de mostrar dos tonalidades a la vez, aunando estos dos liderazgos. Existe, sin embargo, un procedimiento infalible para detectar al camale�n, y consiste en analizar si emplea la metodolog�a R.E.D.E.S., de la que os pon�amos al corriente en una editorial anterior titulada Matonismo en PUS. La primera fase de entrada del camale�n en las organizaciones (Reclutamiento) cada vez se produce con mayor facilidad, al predominar en �stas un clima de competitividad que determina el fichaje de hombres decididos y gestores eficaces, que a veces resultan los que tienen mayor habilidad de manipulaci�n y de mentir en los m�ritos de su curriculum, al no ser, en muchas ocasiones, adecuadamente comprobados. En la segunda fase, una vez que el camale�n ha logrado entrar en la organizaci�n, comienza a estudiarla con detenimiento (Evaluaci�n), valorando la utilidad de sus diferentes miembros, en funci�n de la posici�n de poder que tengan, su acceso a la informaci�n y el control de que dispongan sobre los recursos, para comenzar a manipularles y convertirles en sus seguidores, integr�ndose as� r�pudamente en los estructuras de decisi�n de la organizaci�n. Entre los seguidores que busca el camale�n est�n, por un lado, los patronos o individuos situados en los altos niveles de poder,con los que tiene un trato ocasional , pero le realizan la funci�n de protecci�n y , por otro lado, los seguidores,compa�eros detrabajo a los que manipula,sin que ellos se den cuenta , siendo utilizados por �l como peones para influir en la actitud del resto del personal, para distorsionar la realidad y para alimentarse y engordar con su trabajo.Dada su naturaleza reptiliana el camale�n atrapa a sus presas bas�ndose en una lenta aproximaci�n a las mismascon calculados movimientos, empleando el mimetismo en el color y su lengua extensible capaz de proyectarse a gran velocidad a una distancia considerable. Afortunadamente, otras personas de la organizaci�n se convierten en sus detractores cuando les detectan. En la tercera fase el camale�n , mediante contactos con miembros de la organizaci�n que est�n en una posici�n jer�rquica-administrativa superior, realiza la labor de intoxicaci�n (Desinformaci�n) difundiendo informaci�n sesgada sobre sus detractores, a los que trata de desacreditar mediante la calumnia. En la cuarta fase los patronos, que no demuestran ser muy listos, protegen al camale�n , marginando y persiguiendo a sus detractores (Ejemplarizar), para luego acabar ellos mismos , al igual que el resto de sus seguidores sucumbiendo a su traici�n. En la fase final del perverso plan que desarrolla el camale�n (Sisar) , la organizaci�n entera habr� sido enga�ada, intoxicada y da�ada, de tal manera, que habr� robado la posibilidad de supervivencia en la misma para cualquier otro ser que no sea �l mismo , demostrando su desprecio por la vida humana. Depende de nosotros , de la CHUSMA, la extinci�n del disfraz de camale�n. La sangre fr�a |
| EL ESTADO REPTILIANO |