Los padres como educadores (Continuación)

Por: Pedro Castañeda

Qué implica ser padre en la vida diaria?

1.- Atender a los hijos en sus necesidades vitales: Comida, vestido, alimento, casa, colegio.

 2.- Enseñarles a valerse por sí mismos: Desde pequeñitos los tenemos que formar con autonomía, que ellos resuelvan sus propios problemas. Un caso típico: el hermanito que viene con la mamá a quejarse porque el otro le ha quitado su camión preferido; la mamá tiene que ser mediadora, pero los niños deben sacar la solución. Valerse por sí mismos también es que ellos manejen sus cosas: Su mochila, sus libros para el colegio, su ropa

3.- Enseñarles a ser libres y responsables: Aquí está la clave: el hombre es un ser para la libertad y hacer del hombre un ser auténticamente libre es la plenitud. Ya sabemos que libertad no es hacer lo que cada uno quiera, pero debemos atrevernos a hacer vida esta teoría preciosa. Cuántas veces tomamos decisiones movidos por la impaciencia, por el miedo o temor a quedar como un «Ogro» con tu hijo, por la costumbre. Debemos enseñarles a pensar, a juzgar, a elegir a asumir la responsabilidad de la elección. Un ejemplo: La niña que se apunta a las academias vespertinas y a los dos meses ya está cansada y con cualquier excusa ya no regresa. O el niño que no estudia más que el día anterior al examen.

4.- Ser ejemplo para ellos: Nosotros somos los líderes morales de nuestros hijos y con nuestro comportamiento estamos marcando las pautas para el suyo. Las palabras mueven, pero el ejemplo arrastra. Nos atreveríamos a afirmar que muchas veces nuestra educación no llega a calar en nuestros hijos porque somos nosotros los primeros que no sabemos vivir como les estamos diciendo a ellos que se vive.

5.- Orientarles en la toma de decisiones: Ser prudentes y juzgar hasta dónde meternos dependiendo de la edad, de la madurez y de la gravedad de la decisión a tomar. Y ayudar a nuestros hijos a ser fieles a las decisiones tomadas: Obra  comenzada,  obra terminada.

6.- Aconsejar y corregir cuando sea necesario: Esto implicará, en ocasiones, imponer la propia decisión, pero si uno de nuestros deberes como padres es educar, al hijo le corresponde, no sólo respetar a sus padres, sino obedecerlos.

7.-  Lo más importante al educar es que un niño será lo que sus padres le ayuden a llegar a ser.

Necesitamos tomar conciencia de la magnitud de la paternidad, de lo que implica ser padre: Hay una paternidad biológica, engendrar al hijo, nada más, existe una paternidad legal: cuando ante las autoridades y la sociedad se reconoce al hijo como tal, aunque no se le haya engendrado; una paternidad espiritual es aquélla que se da cuando por medio de la educación y del ejemplo se ejerce una influencia positiva sobre la persona, cuando se le ayuda a ser mejor.

Para ser mejores padres debemos:

1.-Buscar una formación propia: No se da lo que no se tiene. Tomar cursos e informarse bien sobre cada edad.

2.-Tener presencia física y espiritual: No basta con estar en el mismo cuarto o en la misma casa durante las 24 horas del día para estar juntos. Podemos estar cada uno en mundo distinto, separados sólo por 2 metros de distancia.

Un elemento distanciador  eficacísimo es la televisión:

· 24% de los mexicanos ven una media de 3 horas y media de televisión al día.

· 87% de las escenas son de sexo o violencia.

· Alrededor del 65% de la información recibida por televisión es retenida por los niños.

· Alrededor de un 15% de lo recibido de los educadores es retenido.

· Y sólo un 4% de lo que los padres les dicen. (Son datos de una encuesta realizada en México el año 1995).

Es importante conocer como influye la televisión en la familia. La televisión debe ayudarla y no afectarla.

 

3.- Ser perseverantes, pacientes, exigentes, optimistas y cariñosos, toda una mezcla de cualidades y virtudes que los hijos esperan y necesitan de nosotros: ·El que persevera alcanza.

 * La paciencia es la virtud de los fuertes.

· Los ideales sin exigencia se convierten en mediocridad.

· El optimismo impulsa y alienta hasta la meta, por encima de las dificultades.

· El cariño es el viento que aviva el rescoldo humeante y el calor que envuelve la exigencia.

4.- Mostrar capacidad de servicio y valentía: Somos una «Empresa de servicio», nuestro único y primordial objetivo, es servir a nuestros hijos lo mejor que podamos sin tenerle miedo a la exigencia o al sacrificio que ello comporta. A lo único que debemos tener miedo es al «Dejar hacer,  dejar pasar» tan de moda en la actualidad.

5.- Organizar eficazmente nuestro tiempo: ¡Qué importante! Porque existe adicción al trabajo, adicción a salir de casa, adicción a la televisión, adicción al cafecito a media mañana (que es de toda la mañana)... pero qué poca afición a «Perder el tiempo con los hijos». Hay que organizar los tiempos libres, los tiempos de ocio, los fines de semana, salidas al campo... Estar con los hijos.

¿Qué autoridad puedo tener sobre mi hijo?

La autoridad en la familia;  está representada por los padres, y debe estar inspirada en el amor que tengan por ellos.

Nuestra autoridad sobre un hijo, que en realidad es servicio, nos viene de tres fuentes diferentes:

· Biológica: Cada uno de nosotros ha hecho posible que ese niño exista: Su cuerpo, su crecimiento, su educación, su comida, todo depende y es responsabilidad nuestra desde el momento en que nos prestamos para hacer realidad esa nueva vida.

· Social: Los hijos nacen en la familia pero son para la sociedad, son los ciudadanos del mañana, los que construirán una sociedad mejor (¿o peor?), dentro de 20, 15 ó 10 años. De nosotros también depende que esos niños de ahora sean hombres que construyan en el futuro.

· Moral: Porque el hijo es un don de Dios, llamado, con la ayuda de sus padres, a llegar a la plenitud.

 

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