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ANECDOTARIO DE ESTELI |
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Los grandes acontecimientos
históricos, la fundación y creación de la ciudad, siempre conllevan un sin
número de hechos y sucesos
particulares muy importantes. Precisamente los que en su conjunto
alumbran la historia; también que la misma historia adquiere sentido, forma,
carácter y alcanza un nombre. Por tanto, cada suceso es una parte vital de la
misma y todos en su conjunto son los que dan esplendor y trascendencia en el
tiempo y en el espacio, sin estos singulares acontecimientos, sin anécdotas,
la historia sería muda, ni siquiera tendría nombre, sería una abstracción
absoluta, nada.
Dentro del universo de hechos y
sucesos que tiene la historia los recoge y los trasmite de una generación a
otra; sucesos de carácter formal y extraordinario. En cuanto a la historia de Estelí es algo que está ahí, semi-oculto, como un vetusto cofre de piratería, como la botija de nuestros abuelos, llenos de jades, de doblones de oro y de plata, con sus rollos de papiro y sello real amarrado con cabulla, conservando aún su seña particular. La llamada villa de San Antonio
de Pavía fue fundada en el mismo asiento de una comunidad indígena (caso de
León Viejo), cerca de donde pasaba el extinto río de la Agueguespala. Durante el período colonial la
villa estuvo adscrita, fundamentalmente al partido de Nueva Segovia y este a
su vez se subordinaba a la ciudad de León. Ciudad Segovia fue fundada por el
Capitán expedicionario Diego de Castañeda, en el verano de 1543 y fue después
de Granada y León, la tercera gran ciudad de Nicaragua, fundada por los
españoles en aquella época. De modo que si Estelí tiene un pasado colonial,
este no es otro mas que el que tiene su punto de partida en la nueva ciudad
de Segovia y su desarrollo pleno en la importante Villa de San Antonio o San
Antonio de Estelí. Pasado el tiempo del traslado
de la Villa de San Antonio de Estelí a su nuevo sitio, “nueve esqueletos
humanos, cuyas extremidades óseas de las manos conservaban aún crucifijos de
oro y rosarios de finas piedras. Sin duda alguna deben
haber pertenecido a españoles y sacerdotes principales, enterrados en el
templo. Para la misma fecha de este
hallazgo, ya sólo quedaban vestigios de las paredes del templo. Y hoy, todo
aquello que una vez fue parte viviente de Estelí, está casi borrado de la faz
de la tierra, apenas quedan a ras del suelo, unas líneas blanquecinas de
forma rectangular, las cuales corresponden a los macizos arranques de caliza
o cimientos de lo que fue la planta de aquel viejo templo materno, dio a luz,
todo lo que hoy es en el vasto concepto de la palabra, la ciudad de Estelí. Su rescate y preservación se
vuelve cada vez más apremiante e impostergable; esta necesidad siempre ha
sido un reto, tan viejo como las ruinas mismas, el reto es de todos los
estelianos, como hijos de su historia. En Estelí una importante
tradición de gran arraigo popular que caracterizó mucho a los pobladores de
la Villa de San Antonio el el sonado baile de la Zarabanda del que los pobladores
blancos y ladinos eran aficionados, cuya danza era de origen español; pues el
Obispo de Santa Cruz censura acremente a los pobladores su dedicación por el
baile de la Zarabanda quien calificó
de profana y deshonesta. El maestro Salvador Cardenal Argüello
afirma que está comprobado que este baile tuvo origen en la América Central, de aquí fue llevado a
España donde escandalizó por su forma obscena de bailarse y fue prohibido.
Valdría la pena incluir dentro de los
proyectos culturales el rescate y estudio de esta tradición genuina, típica
de los estelianos y la creación de una escuela de esta danza, para luego
reincorporarla a las festividades locales de Estelí, en virtud de andar
prestando bailes al Folklore de Masaya o
de la Costa Atlántica, teniendo lo propio y no es que se menosprecie
estos reconocidos bailes folklóricos, pero es que también debemos
preocuparnos por recuperar y darle brillo a lo nuestro. Desde los viejos tiempos de la
villa de San Antonio, existieron otras manifestaciones populares que formaron
parte de la rica tradición de costumbres estelianas como fue las famosas
veladas culturales que se hacían en Diciembre, durante las festividades
navideñas. A estas veladas acudía toda la gente, se representaban alegres
pastorelas que rompían la monotonía del pueblo y hacían divertir por largo
rato a todos, haciéndoles olvidar a cada quien sus penas y aflicciones. Estas
tradiciones y costumbres se siguen practicando por toda la ciudadanía y cada
vez son más alegres y bonitas. Fuente: Libro La Catedral de
Estelí. Orient Bolivar Juárez |