LAS EMOCIONES Y SU REPERCUSION EN

LA SALUD FÍSICA Y MENTAL

Dra. Débora Flores Acuña  

Psicóloga con Mención en Clínica  

Teléfono: 713 - 3427

Cuando usted se pone furioso, todo su cuerpo se pone furioso al mismo tiempo, cuando la felicidad llena su vida, todo su cuerpo vibra con ese mismo estado emocional placentero.

Hablemos un poco sobre las emociones y su repercusión con la salud mental y física; manifestaciones que sean físicas, psicológicas o emocionales en ningún momento son entidades separadas, son diversas facetas del funcionamiento del organismo total, con todas sus partes independientes. Es por esta razón que los pensamientos y los estados emocionales negativos deprimen y enferman; los pensamientos y estados emocionales positivos animan y promueven la buena salud.

A la alteración de ánimo provocada por la alegría, la sorpresa, el miedo se le define como emoción. La ansiedad o angustia es una emoción que afecta a casi toda la gente. Es el temor que siente una persona ante un peligro real o imaginario. Es un estado afectivo de carácter displacentero que suele ir acompañado de ciertos síntomas somáticos como respuesta a situaciones traumáticas de origen interno o externo. Las emociones caracterizadas por un grado muy fuerte de sentimientos producen respuestas físicas como la expresión de la cara, el tono de la voz y el comportamiento; afecta el control de la voluntad sobre el razonamiento y las acciones, a su vez sobre la acción y el pensamiento. Significa que una persona en tales condiciones no puede aceptar razones y además muchas de las cosas que diga hieran al contrincante, esto se debe a que la emoción intensa como la cólera y otras emociones negativas hacen perder los frenos morales de la reflexión  y los de la educación y las buenas maneras. Traban la voluntad y abren el camino para otros impulsos destructores; por esto una violenta discusión puede terminar en castigo físico y hasta en la muerte. Es por esta razón que se hace necesario dedicar algo de nuestro tiempo y energías para superar y mitigar las consecuencias de esas manifestaciones ajenas y con más razón, de las nuestras. ¡Cuánto mejor sería dedicar esas energías mal gastadas a conseguir la salud mental y por ende la física!

La ansiedad o angustia es la característica más dominante de nuestros días que afecta la salud mental de la sociedad. Esto se siente por el incremento del suicidio, alcoholismo, drogadicción, familias separadas, divorcios, infantes en las calles Estelianas, violaciones, asaltos y muchos otros problemas sociales.

La persona ansiosa no está tranquila, no encuentra paz en las diversiones ni en el ruido, ni en el trabajo, ni en el día ni durante la noche.

El trabajo intenso agobia la mente y el organismo, los cuales pueden alterarse y provocar ciertas reacciones impulsivas. A su vez las emociones reprimidas pueden desencadenar situaciones muy turbulentas ya que no es posible mantenerlas embotelladas, tarde o temprano saldrán a la superficie, cuando la presión creada se torne insoportable.

Muchas veces por no crear un clima de hostilidad, enemistad y contienda o por que siguen normas que no les permite expresar su estado de ánimo alterado, soportan maltrato físico o Psicológico sin manifestar su mortificación, inconformidad o incluso su dolor; se abstienen de expresar su ira, su frustración, descontento o indignación, es decir sus emociones negativas. Con el tiempo las emociones reprimidas producen trastornos afectivos y enfermedad mental. Estas emociones siempre forzarán de alguna manera su exteriorización  a través de las conductas “Aparentemente incongruentes,  pero que de fondo tienen una razón de presentarse. Debemos tener en cuenta que la medida en que la mente puede soportar una situación frustradora depende de la gravedad de la situación, de la capacidad individual  de soportar las tensiones y las presiones ambientales, de la decisión de la persona afectada, respaldada por su voluntad, de no permitir que esa situación arruine su vida. Es importante señalar que mientras más trate de reprimirlas, peor será la tensión emocional que sentirá.

Por eso, es fundamental comprender la relación existente entre el inconsciente y la parte consciente de su mente, como interactúan y hacer lo necesario para ambas instancias y procurar el equilibrio para que funcionen en forma saludable. Ayudaría “Conociéndose  mejor, cuales son sus fortalezas, sus debilidades, como convertir estas debilidades en aspectos positivos, siendo honrado consigo mismo, reconociendo y aceptando,  en lugar de ocultar los impulsos destructivos que experimenta: Odio, hostilidad, resentimiento, vergüenza, culpa, temor y desarrollar el hábito de preguntar ¿Por qué?, sobre todo cuando se siente perturbado emocionalmente. El comprender su sentir, compartirlo, elimina información que no le sirve, comienza a sanar y llenarse de nueva energía que le permitan tener la fortaleza de disculpar lo que un pasado le dañó su vida  y aún sigue interfiriendo en el momento actual, el hecho de guardarlo significa una bomba de tiempo en su estado anímico, en su bienestar emocional.

Recordemos siempre que no somos seres perfectos, pero que no es nuestra obligación luchar por ser cada día mejor que el día anterior.

.... ¿Cómo luchar  contra las emociones negativas?

Lo hablaremos en la próxima edición. Que Dios ayude a cada uno de nosotros a encontrar el camino que nos lleve a una realización plena.

 

 

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