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PODEMOS SER LA CAPITAL CICLISTA DE
NICARAGUA Por: Luis Felipe Ulloa. Email: [email protected] |
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Todos
sabemos que el ciclismo es una práctica
saludable, ecológica y económica. También reconocemos la sensación de
libertad que produce y sobre todo... nos gozamos montando en bici, porque es
divertido. En
Estelí podemos ver bicicletas en situaciones muy diferentes. Madres llevando
hijos al centro escolar, trabajadores y trabajadoras muy de mañana camino a las tabacaleras, muchachos de las marimbas desplazándose a
un juego de la liga, marido llevando a
su esposa al centro médico, jóvenes camino a la universidad, parejas que van
a la película de las 8:00pm, y muchas
más. No puedo olvidar que recién
llegué a Estelí, hace años, vi a un agente de la
policía llevando en su bici a un detenido. Y es que aquí -y en Nicaragua en general- la
bicicleta es principalmente un medio de transporte de primera necesidad: Se usa para ir al trabajo, para desplazarse al centro educativo, para
casi cualquier urgencia y para
hacer mandados. En segundo lugar es un instrumento recreativo y está
creciendo su uso deportivo-competitivo.
Creo que prácticamente todos los habitantes de nuestra ciudad tenemos
algún nivel de cercanía con las bicis.
Si el ciclismo tiene que ver tan profundamente
con la vida cotidiana y la economía
local, requiere que se le trate con la importancia que corresponde, por todos
los actores sociales. Nos referimos a
autoridades municipales, directivas de instituciones, empresarios, directivas
escolares, iglesias y por supuesto a
madres y padres de familia. No se
trata otra vez de considerar las bicicletas como un problema, sino de
reconocer que allí están y que encierran un enorme potencial. Son parte del
escenario y pueden ser una pieza clave del desarrollo armónico de Estelí especialmente ahora que
está en plena transición para
convertirse en una verdadera ciudad.
¿Pero qué necesitamos para lograrlo? Mencionemos unas ideas. Vías
para bicis. Tenemos las ciclovías en la carretera
Panamericana. Quienes recorremos con frecuencia los laterales de esta
carretera, sentimos un alivio... aunque sabemos que todavía falta por mejorar
la conducta de quienes invaden estos espacios por tiempo prolongado con sus
automotores y quienes de pronto -para
recoger un pasajero- se cierran sorpresivamente sobre los y las ciclistas.
Por supuesto necesitamos también ciclovías dentro de la ciudad. Mejorar
la cultura vial. El ciclista es convertido en la mente de algunos conductores
de vehículos de motor como un invasor
de “su” vía, y pasa a ser alguien
contra quien desahogar sus problemas de trabajo y personales. Entonces deciden asustarlo con el pito, y
pasarlo muy pegado “para que aprenda”. Al realizar este tipo de maniobras
agresivas, no piensa que la bici es un
vehículo mucho más frágil y que quien
va en ella no siempre está en las mejores condiciones de reacción. Puede ser un adulto mayor, una persona con
alguna discapacidad, un niño o niña,
alguien que va emocionalmente afectado, está cansado por kilómetros de
recorrido o regresa de una faena difícil.
También ocurre que un número de ciclistas piensan que las normas y
señales de tráfico no son para ellos,
así que van en contravía, no paran en los semáforos o los altos, no se
detienen en las cebras de la carretera Panamericana y hacen con los peatones lo que los vehículos
grandes hacen con ellos. Plan
de educación vial. Tiene que ver con lo anterior. La educación vial, ha de
ser parte de la instrucción desde las escuelas y en las fábricas. Es posible
hacerlo de manera creativa y eficaz y para ello es cuestión de unir talentos
que ya están en nuestro predio. Tenemos la policía, contamos con metodólogos y metodólogas
reconocidas en el país, hay buenos
comunicadores y comunicadoras, hay instituciones que promueven la armonía
entre los ciudadanos, hay organizaciones que centran su interés en niñez y
juventud, tenemos expertos ciclistas que pueden dar muy buenos consejos, y
esperamos un gobierno local que se siga preocupando y ocupando por el
bienestar ciudadano. Instalaciones
para las bicicletas. En Estelí todavía muy pocos centros comerciales, bancos,
centros educativos o de capacitación, centros de salud, instituciones del
Estado, instalaciones deportivas y recreativas, y terminales cuentan con
espacios apropiados para dejar las bicicletas... pero ya va ocurriendo con
los más progresistas. Estimular
el cicloturismo. El cicloturismo en
Estelí es una gran posibilidad. ¿Un paseo al campo? Hace unas semanas salí madrugado en bici con mi hija de ocho años hacia San Pedro. La amabilidad de unos ordeñadores que sin conocernos brindaron un vaso de leche a mi hija... me
mostró que hay la actitud y los espacios necesarios. Es solo un ejemplo
real. ¿Un paseo urbano? Rápidamente pienso en un recorrido para
visitar las obras que caracterizan a Estelí como la ciudad de los murales,
pero también puede haber recorridos
por los sitios históricos y más. Estelí
está a las puertas también de ser una ciudad
de ciclistas. Es cuestión de
creatividad e iniciativa. |