REFLEXIONES

 

 

UNO PIERDE LO QUE QUIERE ...

 

Perdí un juguete que me acompañó en mi infancia ...

Pero gané el recuerdo de quien me hizo ese regalo.

Perdí mis privilegios y fantasías del niña(o) ...

Pero gané la oportunidad de crecer y vivir libremente.

Perdí a mucha gente que quise y amo todavía ...

Pero gané el cariño y el ejemplo de sus vidas.

Perdí momentos únicos de la vida porque lloraba en vez de sonreír...

pero gané descubriendo que sembrando amor es como se cosecha amor.

Yo perdí muchas veces y muchas cosas en mi vida ...

Pero junto a ese «perder» hoy intento el valor de «GANAR».

¡¡ Porque siempre es posible luchar por lo que amamos y queremos ser y hacer!!

¡¡Y siempre hay tiempo para empezar de nuevo!!.

 

 

EL CIELO QUE ESTÁ

DENTRO DE TÍ

 

El cielo está dentro de ti.

Aprende a vivir en el paraíso.

No es preciso morir para ir al cielo. No.....

Aprende a crear el paraíso de la alegría.

Perdona siempre y sigue adelante evitando cansarte.

No des importancia a lo que dicen de ti.

Deja que tú alegría brote de lo íntimo de tú corazón bueno y generoso. Y sobre todas las cosas, ámate tu mismo.

 

 

NUNCA TE DETENGAS

 

La piel se arruga, el pelo se vuelve blanco y los días se convierten en años. Pero lo importante no cambia, tu fuerza y tu convicción no tienen edad.

Tu espíritu es el plumero que barre cualquier tela de araña. Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida. Detrás de cada logro, hay otro desafío.

Mientras estés vivo, siéntete vivo; si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo.  No vivas de fotos amarillas, sigue aunque todos esperen que abandones.

No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.  Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.

Cuando por los años no puedas correr, trota; cuando no puedas trotar, camina; cuando no puedas caminar, usa el bastón.  Pero nunca, nunca te detengas!

Madre Teresa de Calcuta.

Estas palabras de ánimo y fortaleza, son semejantes a aquellas palabras que Dios dijo a Josué, cuando Josué tenía unos 80 años de edad. Josué 1:9 dice: «Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.» Aquí encontramos un precioso principio. La tercera edad no tiene porqué ser un tiempo de derrota, lamento y frustración. Cuando una persona tiene a Jesús viviendo en su corazón, cualquier edad será desafiante, victoriosa y llena de expectativas.

¿Estás atravesando la tercera edad?, Recuerda, Dios quiere que estos años sean los mejores de tu vida. Aprovéchalos.

 

Hosted by www.Geocities.ws

1