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INGRESOS DE MUCHAS FAMILIAS NO SON SUFUCIENTES PARA EL
EQUIPAMIENTO ESCOLAR DE SUS HIJOS Por: Ing. Juan Leonardo Chow |
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El desarrollo requiere de cerrar la brecha no sólo en “objetos”
si no también en conocimiento. – señaló Joseph E. Stiglitz, ex vicepresidente del Banco Mundial– El conocimiento y el capital humano son
complementarios: El conocimiento mejorado promueve el retorno de capital,
mientras que el capital adicional suministra la oportunidad para hacer uso del
mas reciente conocimiento adquirido.
Por esta razón, cuando se trata de definir prioridades en
una estrategia de desarrollo nacional, la educación está entre las más
importantes, sin ella un país no se desarrollará, no atrae ni construye
industrias modernas, no podrá adoptar la creciente y nueva tecnología. El
desarrollo representa transformación de la sociedad, y la educación posibilita
a la gente a aprender, a aceptar y ayudar producir la transformación. “La
educación es el meollo del desarrollo”.
Reflexionando, me pregunto: ¿será que las políticas
sectoriales educativas diseñadas por el gobierno, consideran los aspectos
fundamentales de una verdadera estrategia de desarrollo, como lo recomienda el Sr. Stiglitz?
¿Qué pasa con el acceso a la educación? ¿La educación está en la agenda de
prioridades del gobierno?
Veamos el acceso a la educación, basado en los costos
necesarios para enviar a los hijos a la escuela. En una encuesta realizada por
la Revista el Esteliano a inicios de Enero del 2005, pudo conocerse que los
trabajadores del tabaco gastan unos 338 córdobas por hijo, mientras que los
empleados públicos –maestros, enfermeras –
destinaban 400 córdobas por hijo matriculado. Fue notorio que los
comerciantes destinan entre 660 y 1,120 córdobas por hijo.
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Pero, ¿qué significan estos costos? Según los investigadores
de la revista, el equipamiento escolar a los precios corrientes del 2005 oscila
entre 450 y 1,000 córdobas por hijo
matriculado.
Cuando comparamos la capacidad del gasto de las familias, a
la luz de los resultados – precios – es evidente que los hijos de los obreros
–por ejemplo trabajadores del tabaco – y empleados públicos estarán sub-equipados para iniciar el año escolar; y otros
probablemente no podrán ir a la escuela, debido a que con el salario mínimo,
difícilmente se podrá equipar a más de dos hijos. Los ingresos de las familias
–exceptuado el grupo de comerciantes- son una verdadera limitante para la
incorporación de los hijos al sistema educativo; y esto, evidentemente
contradice la prioridad educativa para promover la transformación de nuestra
sociedad.
¿Qué podemos hacer a nivel local para incorporar más niños,
niñas, adolescentes y jóvenes al sistema educativo?
Invitamos a las empresas a apoyar con los costos del
equipamiento de los hijos e hijas de los obreros que laboran en sus fábricas,
además los instamos a que inicien programas de becas rurales, especialmente las
empresas tabacaleras cuyos insumos
provienen de las zonas rurales.
A todos los empleadores, pequeños y grandes los invitamos a
impulsar políticas empresariales de apoyo a la educación de los hijos de sus
trabajadores. Recuerden que el costo del equipamiento de un alumno es de 450
córdobas, pero su educación será la base del desarrollo de las empresas, de la
familia y de ellos mismos como individuos.
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Al final, para los empresarios, la educación de los hijos de
los trabajadores se traducirá en el corto y mediano plazo en mayor
competitividad de sus empresas, con la posibilidad de adoptar nuevas y modernas
tecnologías. Y para los hijos educados, estará la posibilidad de enrumbar la
nación hacia el desarrollo que tanto anhelamos.
Ayudemos a que más niños, niñas y jóvenes se eduquen
para trazar el camino al desarrollo de
nuestra región y nuestro país. C$ 450 córdobas pueden hacer la diferencia.
Ing. Juan Leonardo Chow
Fuente: Encuesta de gastos para el equipamiento escolar, SEJICSA 2005