RUBÉN DARÍO A LOS 138 AÑOS DE SU NATALICIO

Poeta, periodista y diplomático  nicaragüense que inmortalizó en sus poemas

Rubén Darío

El gran poeta nicaragüense Rubén Darío, nació en el año 1867 en Metapa, Nicaragua. Sus padres fueron Manuel García y Rosa Sarmiento Alemán.  Seudónimo del poeta, periodista y diplomático nicaragüense Félix Rubén García Sarmiento, es Líder del movimiento hispanoamericano conocido como modernismo que floreció a finales del siglo XIX.

En los 49 años de su vida Rubén Darío se transformó en el centro de gravitación del modernismo hispanoamericano. En 1879 a los doce años de edad escribió su primer poema, el soneto «La Fe».Y en 1880 aparecen sus primeros versos en el diario «El termómetro». Precoz y prolífico, el joven escritor dejó Nicaragua en 1886 y se instaló en Chile, país donde publicó su primer  trabajo: “Azul”, una variada colección de historias. Su lenguaje directo y sencillo lo posicionaron como un vanguardista en la literatura moderna de Latinoamérica.

En 1881 escribe artículos para el periódico político «La Verdad». En 1882 leyó el poema «El Libro» en el Palacio del Ejecutivo, y el gobierno nicaragüense le ofreció pagar los gastos de sus estudios en el Colegio de Granada, pero no aceptó. En 1882 se fue al Salvador donde dictó clases de gramática y regresó a Nicaragua en 1883. En ese mismo año escribió Alegorías.

Entre 1884 a 1888 Rubén Darío trabajó en la secretaría privada de la presidencia; en la Biblioteca Nacional. Colaboró en el Diario de Nicaragua, El Ferrocarril y en El Porvenir de Nicaragua. Escribió poemas y cuentos varios. Junto con Pedro Ortiz y Eugenio López dirigió la nueva publicación de Managua: El Imparcial, viajó a Chile. Publicó en El Mercurio La erupción de Momotombo. Escribió con Eduardo Poirier la novela Emelina y trabajó en la redacción de la Época

En 1893 se muda a Buenos Aires, a una atmósfera cosmopolita e intelectual que encuentra muy a su gusto. El movimiento modernista se organiza a través de él. La próxima obra de Darío Prosas profanas y otros poemas, continúa con el estilo innovador de Azul, influenciado por los simbolistas franceses.

Rubén Darío visita Europa en 1898 como corresponsal del diario La Nación. A partir de entonces comienza a preocuparse por el creciente imperialismo norteamericano que amenaza el futuro de Latinoamérica. Sus preocupaciones se materializan en su obra maestra Cantos de vida y esperanza.

Darío escribió aproximadamente cien historias cortas y varios volúmenes de poesía y crítica literaria. Su experimentación con los versos y sus innovaciones métricas, lo colocan entre los mejores poetas latinos.

En 1964, el historiador y biógrafo de Rubén Darío, Diego Manuel Sequeira, rindió homenaje en el primer Centenario de su nacimiento, lanzando una edición de «Rubén Darío criollo en El Salvador», bajo el auspicio de la Federación de los Hermanos Cristianos de «La Salle», en la Editorial «Hospicio», de la ciudad de León.

Rubén Darío fue el poeta nicaragüense que inmortalizó en sus poemas geniales, las fuerzas sociales complejas opuestas que van dando forma a Centro América en el siglo XIX. «Hoy Centro América”.

 

Rubén Darío y sus bellos poemas: Nicaragua; Canción de Otoño En Primavera; Thanatos; Margarita; Sonatina; Tarde Del Trópico; De: Cantos De Vida y Esperanza; Marcha Triunfal; Lo Fatal; Noon; Diamante; A Margarita Debayle; A Roosevelt; Del Trópico; Los Motivos del Lobo; Caupolicán; Veinte Poemas de Rubén Darío sin publicar; Cuento: El Rey Burgués; Medallones de «Azul»: Leconte de Lisle, Catulle Méndez, Walt Whitman, J.J. Palma, Salvador Díaz Mirón, SONETOS de «Azul»: VENUS, DE INVIERNO; La Poesía Castellana, entre otros.

 

Rubén Darío el gran poeta nicaragüense a sus 138 años de su natalicio, sigue vivo en cada uno de nuestros corazones a través de sus bellos poemas y diversidad de escritos que lo ubicaron como el gran líder del movimiento hispanoamericano conocido como modernismo y orgullo de todos los nicaragüenses.

 

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Es algo formidable que vio la vieja raza:

robusto tronco de árbol al hombro de un campeón

salvaje y aguerrido, cuya fornida maza

blandiera el brazo de Hércules, o el brazo de Sansón.

 

Fragmento del poema Caupolicán,

Rubén Darío.

 

 

 

Revista El Esteliano

 

 

                                                     

 

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