!!!Viva Mejico, cabrones!!!
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1 de octubre, Guaymas (Sonora).
Nogales es una ciudad como la vieja Berlin, partida por un muro. Este separa los Estados Unidos de America de los Estados Unidos de Mejico, dos vecinos completamente distintos. Los tramites de la aduana son rapidos: rellenas un formilario, pagas $20 y ya eres un turista legar por 180 dias. Atras quedan las insipidas calles de los gabachos para meternos de lleno en el bullicio mejicano. Las plazas rebosan de gente ociosa, hay puestos callejeros, personas deambulando arriba y abajo... un lugar vivo. En Estados Unidos solo hay coches y para preguntar a alguien debes deterner uno. Pero hay algo que los mejicanos han heredado de sus vecinos, los autobuses escolares. Bajo una capa de pintura blanca se esconde el amarillo original, pero no hay duda. Lo que alli desechan por viejo sigue aqui siendo provechoso. Ahora funcionan como autobuses urbanos, excepto el de Dawn y Gary que se transformo en hogar.
Pensabamos que los precios serian mas bajos pero de momento no hay cambio apreciable, tal vez sea por estar tan cerca de la frontera. Esperamos que bajen a medida que lo hacemos nosotros. La carretera no tiene arcen pero si dos carriles en cada sentido y no mucho trafico. Vemos mucha gente caminando y pensamos seran peregrinos. Al llegar a Magdalena de Kino lo confirmamos, vienen a cumplir promesa hasta la iglesia de San Francisco. Son las fiestas patronales y nos animan a quedarnos pues el pueblo se llena de gente de todos lados, cantan los mariachis y el jolgorio es generalizado.
- Aqui somos gente pacifica, mas abajo no se lo recomiendo.
- Andaremos con cuidado.
Carbo es un pueblo tranquilo que nos recibe calidamente. En las dependencias de la cruz roja montamos las casitas de campamento, como las definen unos chavalines que pasaban por alli. El maestro nos cuenta cosas de su pueblo como que en noviembre se celebra la fiesta del reencuentro y la gente que salio fuera vuelve en esos dias a reunirse con sus familias.
14 de octubre, Mazatlan (Sinaloa).
Hermosillo es la capital de Sonora con mas de 600.000 habitantes. Como no contruyen a lo alto, la ciudad ha alcanzado una gran extension. A pesar de su tamaño el mercado municipal conserva el encanto de tiempo atras. Al vernos pasar la carnicera nos grita:
- ¿Que se van a llevar los gemelos?
Me extraño que no empleara el termino local "cuates", como hace la mayoria.
Guaymas es una ciudad de pescadores comunicada por barco con la peninsula de Baja California. Aqui nos tomamos un dia de vacaciones para observar la fauna submarina en la vecina San Carlos. Esta poblacion es un gueto de "gabachos" a orilas del mar de Cortes. La variedad y abundancia piscicola me sorprendio. Tambien hay corales pero hace falta ir en barco y se nos sale de presupuesto. Viendo estos precios para "americanos" recordamos los choyos tailandeses.
Entre Guaymas y Ciudad Obregon viven los indios Yaqui, los cuales no pudieron ser doblegados por los conquistadores españoles. En un local de comidas corridas hablamos con un par de ellos. Nos explican que somos "gachupines" u hombres a caballo, aunque nosotros los hayamos cambiado por Rocinanta y Morgana.
Hemos superado la redonda cifra de 10.000 kms y gastado para ello varias "llantas", como llaman aqui a los neumaticos. Seguimos la ruta de la Panamericana, la carretera que recorre de norte a sur toda America. Al llegar a Navojoa la abandonamos temporalmente para visitar Alamos, a unos 50 kms. El paisaje del camino parece no pertenecer al desierto de Sonora. Si que hay muchos cactus pero generosamente acompañados de variada vegetacion. Los arboles no son altos pero si abundantes. El verde inunda estas calurosas montañas.
La presencia de plata, en epoca colonial, hizo que la ciudad de Alamos creciera rapidamente. Se construyo una catedral y numerosas mansiones que aun se conservan. Calles empedradas, bonitas y concurridas plazas, arcadas en los portales, viejas camionetas... un lugar de lujo. La unica carretera asfaltada qwue llega hasta aqui es la de Navojoa y por ella volvemos. En la iglesia de esta ultima localidad leemos algo sorprendente: necesitan unos 40.000 euros para comprar marmol y piden la ayuda de los feligreses. Los mejicanos son muy devotos pero espero que no sean tan gilipollas como para contribuir a tal inutil pijeria.
19 de octubre, El Salto (Durango).
Entramos en un nuevo estado, el de Sinaloa, el paisaje cambia. Canales y campos labrados nos acompañan ahora en la Panamericana camino de Los Mochis. En donde paramos a comer nos cuentan que hace algun tiempo paso otro ciclista español, un bombero. En seguida pensamos en Alvaro pero la chica no recuerda su nombre. Ella se llama Lluvia y como una premonicion esta tarde y los dias siguientes nos mojamos, depues de un verano seco.
A la entrada de Los Mochis los moteles anuncian habitaciones a 120 pesos, cosa que nos sorprende pues su apariencia es bastante lujosa. Como suponiamos habia gato encerrado, el precio es por una hora.
A partir de esta ciudad tenemos arcen u acotamiento, como dicen los mejicanos. Mejor asi que ir todo el rato pendiente del retrovisor.
Unos kms antes de llegar a Mazatlan cruzamos un paralelo singular, el tropico de Cancer. Esta ciudad es el mayor puerto mejicano en el Pacifico y el principal foco turistico playero de Sinaloa. Desde aqui se enlaza por barco con la peninsula de Baja California facilitando asi la ruta con la costa oeste de los Estados Unidos. Esperabamos encontrar algun otro rutero pero de momento nada, tan solo un correo electronico de Ivan, un suizo que conocimos en Wyoming. Se halla en Mejico D.F. y hace unos dias que le birlaron la bicicleta. Cuando uno viaja solo se ve obligado en ocasiones a dejar la compañera y, aunque bajo candado, los chorizos tienen muchos recursos.
En Gibraltar se encuentra el faro a mas altura del mundo y en Mazatlan el segundo.
Los "pulmonias" son unos pequeños automoviles sin ventanas ni puertas que funcionan como taxis en esta ciudad. Otro carro popular, este en todo el pais, es el viejo escarabajo; los vemos por todos lados y funcionan a la perfeccion a pesar de su edad.
La plazuela Machado y la plaza Principal son dos bonitos rincones de la ciudad. La primera esta rodeada de edificios coloniales reconvertidos en restaurantes con terraza y la segunda, mucho mas concurrida, esta llena de limpiabotas, vendedores de globos y helados, devotos y turistas acudiendo a la catedral, y hasta un zapatero trabajando bajo las palmeras. Todas la plazas tienen palmeras y un kiosco central.
Cerca de Mazatlan camino de la sierra hay algunos pueblos interesantes y antes de seguir hacia el sur pasamos a visitarlos. Concordia conserva arquitectura colonial en muchas de sus casas y ademas tiene una iglesia de piedra de estilo barroco. Lo mismo pasa con Copala pero este pueblo es muy pequeño y esta perdido en la sierra. La vegetacion tropical es muy espesa, las yedras se enredan en los cactus, el campo parece impenetrable, los pajaros se camuflan entre las ramas y solo se dejan ver al cambiarse de arbol. Con cresta y una larga cola de la que sobresalen dos plumas vuela sobre nuestras cabezas, desconocemos su nombre y lo bautizamos como quetzal negro.
Copala se halla a un kilometro de la carretera principal y todo ese camino esta empedrado asi como el resto de las calles. Al igual que Concordia recibe diariamente turistas procedentes de Mazatlan. Alli los suben a los "camiones" y les hacen un recorrido rural para por la tarde volver a sus hoteles frente a la playa. Nosotros si nos quedamos a pasar la noche y tras consultar con la almohada cambiamos nuestra ruta. En lugar de volver a la costa continuamos ascendiendo la Sierra Madre Occidental camino de Durango y desde alli hacia el sur uniendo lugares como Zacatecas, Guanajuato, Queretaro...
31 de octubre, Zacatecas.
Amanece en Copala, suena la alarma del CASIO y al despertar oimos a centenares de gallos compitiendo con su canto. No exagero, jamas habia oido tantos simultaneamente. Una bonita opera rural que nos ameniza el desayuno en nuestra terraza con vistas a la plaza, un pequeño lujo.
El cambio de ruta nos obliga a cruzar la Sierra Madre Occidental, esto se traduce en 36 kms de subida para alcanzar los 1.990 m del paso Loberas. Pero no acaba ahi el calvario, subidas y bajadas se suceden sin descanso por la Sierra Madre... que la pario. Menos esfuerzo hacen los motoristas ruteros que nos saludan al vernos retorcer en nuestras bicicletas. Sudamos a chorros pero el paisaje es guapisimo. En el Espinazo del Diablo tenemos panoramica a izquierda y derecha a cual mas espectacular. Atras queda Sinaloa y comienza Durango, subido en la meseta de Anahuac. La altura media de esta altiplanicie es de 2.000 m y esto se nota por la noche cambiando el abanico por las cobijas (ventilador por mantas, por si el contexto no es suficiente).
Aunque seguimos en el tropico el paisaje parece de otras latitudes, los pinos sustituyen a las especies exoticas y ya no vemos ni oimos al "quetzal negro". Hasta los pueblos no parecen mejicanos, las casas son de madera y estan desperdigadas, pero sus gentes y su cocina siguen siendo las mismas.
La venganza de Moctezuma nos alcanza en la poblacion de El Salto, donde pasamos dos dias de baja recuperando de la severa diarrea. Y despues de tanta cuesta y tanta mierda arribamos a la ciudad de Durango, donde pensabamos no ibamos a llegar nunca. El lugar es muy bonito y animado y nos quedamos un dia mas para recorrer mejor sus rincones. En el centro historico se halla la catedral y la plaza de Armas, donde encontrar un banco libre es mision imposible, y no es porque haya pocos pues la plaza es inmensa y esta llena de ellos, sino que estan muy solicitados. La catedral tiene torres gemelas y en una de ellas esta el reloj, y como todos los relojes de todas las torres de todas las iglesias de todo Mejico, no funciona.
El paisaje ha vuelto a cambiar, otra vez es mas seco y las plantas afilan sus hojas para ahorrar agua. Abundan las chumberas y tambien un viejo conocido al que no pensabamos volver a ver tan pronto, el arbol de Joshua. Creiamos que era un ejemplar unico de los desiertos del sur de California. Logicamente en Mejico recibe otro nombre pero aun no lo hemos averiguado aunque estamos en ello.
Sombrerete es otro bonito pueblo que ha conservado su vieja arquitectura asi como sus antiguas iglesias. Alli conocemos al viejo Mike, o Mix, o San Miguel como el se autoproclama. Esta loco pero no es peligroso. Su particular vision del mundo se remonta mucho antes a la aparicion de Adan y Eva. Los padres de Mix fueron los dos primeros seres del universo, Max y Mex, un hombre y un homo. Luego la historia se va complicando a la vez que se prolonga el monologo. Dejamos a Mix con el relato a medias, tal vez en otra ocasion...
Zacatecas es la capital del estado del mismo nombre y una ciudad con mas de 450 años de historia. Esta situada entre cerros a una altura de 2.500 m y a solo un paso del tropico de Cancer. Por su gran belleza, su valor historico y la magnifica conservacion de su patrimonio arqueologico fue declarada en 1993 por la Unesco como Patrimonio Cultural de la Humanidad. En los dias que pasamos aqui comprobamos que se lo merece.
6 de noviembre, Guanajuato.
El 2 de noviembre se celebra el Dia de los Muertitos y las calaveras lo inundan todo, en forma de dulces, en recortes de papel, dibujadas en carteles, en artesania y sobre todo adornando los altares que en estas fechas se levantan en memoria de los difuntos. En la plaza, en los patios de los edificios publicos, en los jardines... cualquier lugar es bueno para colocar un altar. Algunos de ellos estan dedicados a personajes celebres como Juan Pablo II, recientemente fallecido, o Tomas Alba Edison que nacio en Sombrerete aunque luego se nacionalizo estadounidense. Pero otros altares son para recordar a los seres queridos y no participan en concurso. "El altar es para la gente que tu mas ciudaste. Tu lo haces porque amas a la persona, no porque este de moda o sea una costumbre".
El escritor Octavio Paz en su libro "El laberinto de la soledad" dice de la relacion del mejicano con la muerte:
"El mejicano la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor permanente. Cierto, en su actitud hay quiza tanto miedo... mas al menos no la esconde ni se esconde; la contempla cara a cara con impaciencia, desden o ironia: si me han de matar mañana, que me maten de una vez".
De camino a Guanajuato cruzamos el pequeño estado de Aguascalientes y una zona de Jalisco, concretamente la localidad de Lagos de Moreno. A esta ciudad llegamos de casualidad y aunque nuestra guia no habla de ella es bastante interesante. A juzgar por su enorme catedral y demas ostentosos edificios religiosos y civiles deducimos que tambien en este lugar se extrajo mucha plata. Aunque para plata, la que se saco en Guanajuato. Durante dos siglos el 40% de este mineral, a nivel mundial, procedia de las minas de este estado. La mas rica de ellas fue "La Valenciana" donde durante 250 años se extrajo el 20% de la plata del mundo. Tanta riqueza propicio el florecimiento de la ciudad de Guanajuato que desde 1988 forma parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad. Otro titulo mas reciente es el de Capital Cervantina de America por su labor divulgadora de la obra del famoso escritor. Durante el mes de octrubre se celebra aqui el Festival Internacional Cervantino y nosotros llegamos el 3 de noviembre, un pelin tarde aunque para "quijotes" ya tengo bastante con mi Rocinanta.
Guanajuato tambien se asienta entre cerros, a una altura de 2.000 m, que tampoco es mucho pues es la media de la meseta de Anahuac. En uno de ellos se levanta el monumento al Pipila, un valeroso personaje de la lucha por la independencia mejicana. El fue quien incendió la puerta de la fortaleza de la Alhóndiga donde se habían refugiado los leales a la Corona Española. En la base del monumento reza la siguiente frase: "Aún quedan muchas Alhóndigas por quemar".
Muchas calles de la ciudad son subterráneas para facilitar la circulación por este terreno tan abrupto donde la mayoría de las vías públicas son angostas escaleras aferradas a las laderas de los cerros. Algunas son tan estrechas que los balcones de los edificios opuestos casi se rozan. Así surgió la leyenda del "Callejón del Beso":
"Un joven trabajador de las minas se enamoró de una chica perteneciente a una rica familia. Por supuesto la relación no fue aprobada y el minero alquiló una habitación en el edificio de la fachada opuesta a la casa donde vivía la joven. Desde los cercanos balcones los amantes se besaban furtivamente hasta que el padre de ella lo descubrio. Enfurecido cogió una daga con la que asesinar al minero pero su hija se interpuso entre ambos y fue quien recibió la puñalada. Antes de morir extendió uno de sus brazos hacia el balcón vecino donde su amante la dio un último beso en el dorso de la mano".
15 de noviembre, Tula (Hidalgo)
La salida de Guanajuato hacia Dolores Hidalgo es dura. Hay que cruzar toda la sierra y las primeras rampas se las traen. A 4 kms de comenzar la escalada llegamos a una bonita iglesia y aprovechamos para tomar un respiro. El párroco ha colgado un cartel en la entrada prohibiendo hacer fotografias. ¿Iniciativa propia u orden divina?
Dolores Hidalgo es la cuna de la independencia nacional. El 16 de septiembre de 1810 el cura Miguel Hidalgo hizo sonar las campanas de la parroquia de Dolores para congregar a la gente del pueblo. Allí dio un discurso independentista que terminó con el famoso "Grito de Dolores", el cual repite cada año el presidente de la república: ¡Viva Méjico! ¡Viva la independencia!
San Miguel de Allende es otra localidad de gran belleza que seguramente no tardará en ser declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad. Todas sus calles están enlosadas o empedradas, todos los edificios antiguos están perfectamente conservados y todas las casas guardan la estética propia de la época colonial. Esto atrae a muchos turistas extranjeros, sobre todo estadounidenses, y muchos de ellos viven aqui ya sea temporal o permanentemente. Algunos intolerantes no ven esto con buenos ojos pues no perdonan que en el pasado les robaran California, Arizona, Nuevo Méjico, Tejas... En algunas pintadas se puede leer: "Gringos putos, váyanse de México". Pero la mayor parte de la gente es amable, al menos con nosotros.
Una mañana vemos el cielo cubierto de mariposas, se trata de las Monarca que en otoño abandonan la zona de los Grandes Lagos, en Canadá y Estados Unidos, para emigrar al centro-sur de Méjico. Son más de 4.000 kms que deben volver a recorrer de vuelta. Para completar este gran viaje son necesarias de 3 a 4 generaciones de estas mariposas.
Al anochecer la plaza Principal se llena de mariachis dispuestos a amenizar la velada a los gringos que acuden a cenar a las terrazas. Y de fondo, la parroquia de San Miguel Arcángel, símbolo de la ciudad por su original fachada de agujas pétreas elevándose hacia el cielo. El reloj de la torre va en hora y ya son varios los que hemos visto funcionando.
Querétaro está un peldaño más abajo que Zacatecas y Guanajuato. Su centro histórico es muy bonito pero no llega al nivel de las otras dos ciudades. Entre sus monumentos se encuentra un gran acueducto de 74 arcos, que según una leyenda se construyó por amor: "Don Juan Antonio de Urrutia y Arana, marqués de la Villa del Villar del Águila (¡menudo nombre y menudo título!) se trasladó a Querétaro escoltando a un grupo de religiosas capuchinas. La belleza de una novicia lo dejó prendado: Pídame lo que quiera, se ofreció el marqués. Y la monja solicitó que dotara de agua limpia a la ciudad. La obra duró 8 años, 9 meses y 19 días y lo único que consiguió el marqués fue que su amada rezase por él todas las noches". ¡Qué estrecha la monjita!
23 de noviembre, Papantla (Veracruz).
Tula, en el estado de Hidalgo, fue la capital de la civilizacion tolteca, y sus restos arqueológicos estaban en nuestro punto de mira. Para entrar al recinto hay que pagar 33 pesos (algo menos de 3 euros). Es la primera vez, desde que estamos en Méjico, que debemos pasar por taquilla y nos la encontramos cerrada, los lunes descansa el personal. Esto nos obliga a esperar un día en esta población pero como no tenemos prisa ni quien nos la meta, la prisa, ojo.
El martes como clavos en la puerta a primera hora; cuanto menos turistas salgan en la foto mejor. El principal atractivo del conjunto es el templo de Quetzalcoatl, dios Serpiente Emplumada. Es una pirámide coronada por dicho templo del cual solo quedan en pie las columnas, de una altura de 4´5 m y con forma de guerreros. Parece ser que la ciudad fue abandonada tras su destruccion por parte de los chichimecas (que nombre más chichi, digo chachi). Nosotros también la abandonamos pero sólo temporalmente. Dejamos a Rocinanta y a Morgana en el hotel San José y nos vamos en "camión" al D.F.,la capital del país.
Pronto nos alegramos de esta decisión; el tráfico de la gran urbe nos hubiera hecho pasar un mal rato. La autopista de acceso está saturada, para recorrer 70 kms empleamos dos horas y media. Y los atascos no son el problema del ciclista, que siempre encuentra un hueco por donde avanzar, sino cuando no hay atasco y los vehículos sobrapasan los límites de velocidad a un palmo de sus orejas.
Los aztecas fueron una tribu nómada hasta que se establecieron en el valle de Méjico. Sobre un terreno pantanoso en el lago Texcoco fundaron la ciudad de Tenochtitlán, la cual fue creciendo hasta convertirse en la capital de un poderoso imperio. Más tarde llegarían los españoles y aunque maravillados por su belleza la cambiaron de aspecto. En la plaza de Las Tres Culturas se aprecia muy bien el paso de la historia por esta ciudad, pues en ella se mezclan las ruinas de un templo azteca, una iglesia colonial y los modernos edificios actuales.
Debido a sus cimientos y a la extracción abusiva del agua del subsuelo los monumentos se están hundiendo poco a poco. Esto salta a la vista con sólo mirar pues todos están desplomados. Y los italianos tan orgullosos de su torre de Pisa, ¡aquí todas están inclinadas!
La plaza del Zócalo es uan de las mayores del mundo con más de 200 m de lado, rodeada por lujosos edificios de época, el Palacio Nacional y la catedral Metropolitana, todo a lo bestia (por sus dimensiones). Y debajo el metro, muy concurrido, demasiado, sólo superado por los de Moscú y Tokyo. Las sardinas enlatadas pueden jugar al fútbol en su prisión de metal comparado con estos sobrecargados vagones. Y quien no quiera apreturas que tome un taxi, un simpático "escarabajo" de color verde, los hay a miles.
Muy cerca de Méjico se halla Teotihuacán, unas ruinas mucho más impresionantes que las de Tula. Para visitarlas puedes pagar 300 pesos a una de las empresas turísticas o 50 pesos si vas por tu cuenta desde la terminal Norte. Sin dudar elegimos la segunda opción, más económica y más libertad de movimientos. Eso sí, nos perdemos las explicaciones del guía. Las pirámides de la Luna y del Sol nos dejan con la boca abierta, la primera es más bella en su conjunto pero la segunda, por su tamaño, te paraliza a sus pies. Ocupa el tercer puesto mundial en volumen tras la famosa egipcia de Keops y la también mejicana de Cholula, aún por restaurar tras siglos de abandono.
Nuestras vacaciones culturales se acaban y volvemos a Tula a reunirnos con Rocinanta y Morgana. En el camión nos ponen un vídeo de Jim Carrey, actor al cual no trago y que me persigue en todos los medios de trasporte que no llevan pedales. En la peli hace de dios por un tiempo y tiene varios golpes bastante graciosos. Al final voy a cogerle cariño y terminará gustándome. Y hablando de cine, en Méjico la mayoría de las pelis no están dobladas ni en TV ni en los DVDs ni siquiera en la gran pantalla.
2 de diciembre, Catemaco (Veracruz).
Pachuca, capital de Hidalgo, se encuentra a 2.400 m y El Tajín, nuestro próximo destino, a menos de 200. Cruzamos la Sierra Madre Oriental más rápido que su hermana Occidental, pero también con más fresquito, y esto se nota sobre todo en las bajadas cuando vas cortando el aire.
Hacemos noche en Huauchinango, en el estado de Puebla, en medio de la sierra. Tal vez hayamos bajado unos 1.000 m pero la temperatura aún no es la deseable. Por la mañana nos colocamos el pantalón largo (por primera vez en 13.000 kms) para continuar el descenso. Mucho tráfico pesado pero aún hay más en la época de la naranja, que ahora comienza, cuando el camino se transforma en una procesión de camiones.
La bajada más larga tiene 22 kms donde los pedales van de adorno. De nuevo aparece la vegetación tropical tras un mes viendo sólo la "raquítica" flora del altiplano. Al final desistimos de averiguar el nombre local del árbol de Joshua; cada paisa nos decía una cosa a cada cual menos creíble. Unos aseguran que sus frutos son venenosos y otros que son dátiles comestibles. Tampoco en las bibliotecas públicas resolvemos la duda pues no andan sobradas de material.
Al entrar en el estado de Veracruz el firme de la calzada pierde calidad considerablemente. Esto me sorprende pues en esta zona, Poza Rica, abunda el petróleo pero por lo que se ve el dinero se va para otro lado. Afortunadamente sólo son una veintena de kms y luego volvemos a la normalidad.
Para visitar El Tajín nos instalamos en la cercana Papantla donde casualmente nos reencontramos con Ryuichi, un japonés con el cual compartimos dormitorio en San Miguel de Allende, lo celebramos con unos tacos mojados con cerveza Indio. ¡¡Salud, kampae!!
Aquí viven los descendientes de los totonacos, la civilización que fundó El Tajín. Muchos de ellos siguen vistiendo de forma tradicional pero con botas y sombrero vaquero. Y otros menos siguen realizando la Danza del Volador. Antiguamente este era un ritual para muy solemnes fiestas religiosas y especialmente en las del año secular o Fiesta del Nuevo Fuego que tenía lugar cada 52 años cuando daba comienzo un nuevo siglo. La danza estaba dedicadad al sol y la lluvia: tras un ritual cuatro voladores subían a un palo de 20 m de altura invocando con música a los dioses y lanzándose al vuelo. Seguramente de aquí tomaron la idea los del "puenting". Actualmente es un reclamo turístico más pues el catolicismo desplazó al dios Sol, al de la lluvia y a la madre que los parió.
El agua trae la vida pero también el desastre cuando viene de mano del huracán. Por esta razón los totonacos rendían culto a El Tajín, dios de la tormenta. En la época colonial un oficial español, buscando plantaciones clandestinas de tabaco, encontró las ruinas de esta desaparecida civilización. La selva se las había tragado y gracias al trabajo de los arqueólogos se puede disfrutar de ellas. El edificio más famoso es la Pirámide de los Nichos, que originalmente tuvo 365 de ellos simbolizando los días del año. Los totonacos lo dividían en 18 meses de 20 días y los 5 sobrantes eran para festejos. Cada mes tenía un nombre y cada día del mes otro, y con la combinación de ambos se "bautizaba" a los nacidos en esa determinada fecha. Todas estas explicaciones se las escuchamos al guía de un grupo de turistas desde lo alto del Altar de las Ejecuciones, donde todo el que subía servía de alimento al dios del huracán, a El Tajín.
5 de diciembre, Villahermosa (Tabasco).
Comenzamos este viaje en la costa del Atlántico, fuimos hasta el Pacífico y de nuevo ahora estamos junto a las aguas que nos vieron partir, aunque bastante más al sur, en el Golfo de Méjico. Sólo nos mojamos los pies pues el fuerte viento no anima a más.
Vamos por la ruta 180, por la costa siguiendo hacia el sur, a veces junto al mar y otras entre bosques o ranchos camino de Puerto de Veracruz. El tráfico es continuo y la carretera sin acotamiento como la mayoría. Los camioneros no deben mirar por el espejo retrovisor pues ven delante dos bicicletas estorvando su camino pero no ven detrás la cola de vehículos a la que estorvan ellos. Muchos trailers llevan un segundo remolque y cuando crees que ya te han adelantado todavía faltan 10 ó 15 metros más de camión. Al final lees un cartel: "Precaución doble semi-remolque". Yo pensaba que el prefijo semi significaba la mitad pero al menos en este caso no es así. Es cierto que la mayor parte de los conductores nos respetan pero hay una minoría que jode por todos.
Mucho antes que nosotros, en 1519, llegó a Veracruz Hernán Cortés y desde aquí comenzó la conquista de Méjico. Nuestra particular conquista es pacífica y no queremos llevarnos ni su oro ni su plata, tan sólo buenos recuerdos para luego contar a los nietos, de otros abuelos lo más probable.
La plaza del Zócalo y el Malecón están muy animados, sobre todo al anochecer. La cálida temperatura invita al paseo nocturno cosa que aprovechan vendedores ambulantes, músicos callejeros y payasos sin circo. Todos tratan de llamar la atención de los viandantes y de su contribución. Siempre que veo los maquillados rostros de estos trabajadores de la risa, y hay bastantes por todo el país, me acuerdo de Álvaro, un cicloviajero asturiano que recorre el mundo ofreciendo carcajadas gratuítas a todos los niños, y no tan niños, que se cruzan en su camino. También nos gustaría a nosotros cruzarnos un día en ese camino
(www.biciclown.com).
En Tlacotalpan todo el mundo está pintando sus casas, las iglesias, el palacio municipal, el kiosco de la plaza, los bancos, los bordillos de las aceras, las bases de las palmeras... todo el pueblo. Nunca había visto tanta brocha gorda junta, algo debe pasar, esto no es normal. Pronto nos enteramos: esperan la visita del presidente, Vicente Fox. Algunos ya tienen escrita la carta donde le piden lo que necesitan. No creo que tan siquiera las lea, pero no seré yo quien le quite la ilusión a esta gente.
Otro pueblo bonito, este por el entorno, es Catemaco, a orillas de la laguna del mismo nombre. Aquí viven brujos y brujas, y dos de ellas quieren leernos las manos:
- Ya nos las han leído guapas.
- ¿Si, donde?
- Allá en España.
- ¿También allí hay gente como nosotros?
- Claro.
- ¿Y viven en casas?
- Normalmete.
Muy cerca del pueblo se halla el salto de Eyipantla, una cascada de 50 m de altura. En los alrededores los niños ofrecen una plática a los turistas a cambio de unos pesos. La escuela es aburrida y no se consigue dinero. Dinero, siempre el dinero.
14 de diciembre, Palenque (Chiapas).
Hace poco tiempo que el huracán Stan azotó el sudeste mejicano y el estado de Veracruz también tuvo su parte en el desastre. En la carretera entre Catemaco y Acayucán cruzamos dos puentes provisionales mientras reparan los que arrastraron las riadas. Ahora comprendemos la ausencia de camiones en esta ruta, pues los puentes son tan rudimentarios que no aguantarían su peso.
Nuestro viaje por Norteamérica toca a su fin en el istmo de Tehuantepec. Según los geógrafos aquí comienza Centroamérica, cuyo final se encuentra en la selva del Darién, frontera natural entre Panamá y Colombia. Nuestra intención ahora es completar este subcontinente aprovechando que llega la estación seca.
Entramos en el estado de Tabasco donde el terreno es llano, pantanoso y bastante caluroso. Su capital es Villahermosa, donde hacemos un alto para visitar el parque de La Venta. Esta miniselva, dentro de la gran ciudad, alberga restos arqueológicos de la civilización olmeca. Éstos fueron hallados en la villa de La Venta y trasladados aquí con la escusa de su mejor conservación. Como mal menor en el lugar original han dejado unas réplicas.
Vemos unos peregrinos ciclistas y otros que van corriendo portando una antorcha. Otros distintos se van dando relevos y así mientras descansan en el vehículo de apoyo la bicicleta sigue rodando. Son diferentes grupos movidos por la religión y todos llevan la imagen de la Virgen en sus ropas. Lo curioso es que no coinciden ni en origen ni meta.
Chiapas es el estado más meridional del país y a pesar de tener grandes recursos naturales es una de las zonas menos desarrolladas. Uno de sus principales atractivos es Palenque, una antigua ciudad de los mayas en medio de la selva. Este lugar era uno de los fijos entre nuestros destinos. Gorgo ya lo había visto en otra ocasión pero no le importa repetir y ahora sé el por qué. Los viejos edificios parecen formar parte natural del entorno donde el gris de la piedra y el verde de la vegetación se funden con armonía. No es extraño que miles de turistas acudan aquí cada año. Contemplando este vergel sólo echamos de menos el vuelo de algún tucán, o puestos a pedir, mejor el de un quetzal.
Antes de dirigirnos hacia Guatemala queremos pasar por San Cristóbal de las Casas que se halla a 200 kms de Palenque, salvando un desnivel superior a los 2.000 m. Como nos apetece tal paliza ciclista, y más sabiendo que hay que volver por el mismo camino, por segunda vez en este viaje damos descanso por unos días a Rocinanta y Morgana, y nos vamos en camión. Curvas y más curvas, acelerones, frenazos, mi recién desayunado estómago no lo soporta y bolsa en mano me paso el camino echando las potas. ¡Quién me manda abandonar a mi Rocinanta, si ella me lleva a todas partes! El mal cuerpo me impide disfrutar del exuberante paisaje de la Sierra Norte de Chiapas ni de sus pintorescas aldeas. Son cuatro horas y media para olvidar, al menos hasta el temido día de la vuelta.
San Cristóbal de las Casas, o la antigua Ciudad Real, fue fundada en 1528 por el español Diego de Mazariegos con el nombre de Chiapa Real de los Españoles. En 1545 llegó el sacerdote Bartolomé de las Casas, quien se distiguió por la defensa del indígena americano. San Cristóbal fue el santo portector de la ciudad y en su honor y en el del cura protector de los indios, el lugar se rebautizó con su actual nombre. Muchos de sus habitantes son descendientes directos del pueblo maya y aún mantienen sus tradiciones, lengua y coloridos trajes. Ahora se dedican principalmente a vender productos artesanales a los turistas que llegan en masa.
El 1 de enero de 1994 una guerrilla armada izquierdista desconocida entonces, los zapatistas, tomaron San Cristóbal y otras ciudades de Chiapas. Su intención: mejorar las condiciones de los indígenas. El ejército mejicano acudió a poner orden y los guerrilleros se refugiaron en la selva. Ahora son un tema más de la artesanía local representados en muñecos de trapo con sus armas y pasamontañas. Una niña quiere venderno el juego completo de los cabecillas, donde el más valiente, por supuesto, es Marcos.
De forma más pacífica, por estas fechas, los que toman la ciudad son los integrantes de la antorcha guadalupana. Son los peregrinos deportistas que homenajean a la reina de Méjico, a la emperatriz de América, a la virgen de Guadalupe. Con la antorcha en alto corren por las calle coreando el nombre de la santísima y por la noche (bastante frescas) envueltos en cobijas duermen al raso en el suelo, pues las iglesias cierran sus puertas al finalizar el día. Quien lo entienda... Y otra duda más, si en España se celebra el 8 de septiembre, ¿por qué aquí es el 12 de diciembre? ¿Qué pasa que cada país tiene libertad para ordenar el santoral a su antojo?
21 de diciembre, Flores (El Petén, Guatemala).
San Juan Chamula se encuenttra a unos 10 kms de San Cristóbal y como Rocinanta y Morgana se quedaron en Palenque buscamos un medio altenativo de transporte. Una flota de pequeños furgones hace este servicio al precio de 7 pesos (más o menos medio euro) que multiplicado por 10 pasajeros hace un total de 5 ó 6 euritos. Luego el chófer se pondrá a la cola, y no precisamente corta, para volver cargado. Muchos turistas de habla no hispana prefieren un viaje organizado a este sitio, cuya atracción es su iglesia en la que tienen lugar ritos religiosos poco convencionales y donde curanderos de todo tipo practican su medicina. Pero lo que nos trae aquí a nosotros es la celebración del mercado dominical al aire libre. Tanto clientes como comerciantes son indígenas de los alrededores que hablan su propio idioma auque para los números utilizan los castellanos. Parece estemos en otro país, no solo por la lengua sino por los rasgos faciales de los indios, muy distintos a los mestizos de la mayoría de los mejicanos. Además por ser festivo muchos visten sus ropas de gala, aún más coloridas que las de faena. Un grupo de hombres llama nuestra atención por su atuendo y sacamos una foto como recuerdo. No eran danzarines como pensábamos sino las autoridades de la zona y no están muy conformes con que se les retrate. Al instante nos rodean unos tipos vestidos de forma semajante pero en monocromo exigiéndonos la cámara fotográfica, y no parecían estar de broma. Menos mal que hablan español y tras las explicaciones y disculpas se conforman con borrar la instantánea donde aparecen los "concejales". De todas formas su actuación nos parece incomprensible, a no ser que entre los interesados hubieran algún guerrillero zapatista a los que sólo les gusta salir en las fotos con el pasamontañas.
El regreso a Palenque lo afronto de otra forma esperando que mi organismo no sufra consecuencias. Lo primero es subirme al camión en ayunas y lo segundo bajar a tope mis persianas oculares. Las medidas tomadas dan resultado y llego al destino con todos los jugos gástricos en su sitio, aunque con un hambre de lobo. Ahora sólo nos queda dar un pequeño repaso a las bicis y continuar con el viaje hacia el sur.
Escuchamos en TV una noticia de las que dan que pensar: después del huracán Stan la sociedad mejicana se movilizó rapidamente para ayudar a sus paisanos afectados. Por toda la república había centros de acopio de provisiones y otros productos de primera necesidad que la gente ofrecía para ser enviados a las zonas del desastre. Ahora salen a la luz tres casos de desviación de esos donativos, ¿se puede ser más ruín?, ¿cuál es el castigo merecido por estos buitres que se alimentan de la desgracia de sus congéneres?
Rodamos por la carretera fronteriza, una ruta paralela al borde político entre Méjico y Guatemala. Es un territorio zapatista en rebeldía donde el pueblo manda y el gobierno obecece, o al menos eso reza en un cartel a la entrada de una aldea. Poco a poco los ranchos le están robando terreno a la selva. Los árboles se talan para explotar su valiosa madera y además dejan sitio a los pastos del ganado. Los indios lacandones viven, o intentan vivir, más en armonía con la naturaleza a pesar de la presión de don Dinero. Ismael es uno de estos indios que vive en la aldea Lacanjá-Chansayab, en plena selva Lacandona. Su verdadero nombre es Chansaap o Pequeña Estrella, pero para inscribirse en el registro no admiten nombres tan poéticos. Los largos cabellos masculinos tampoco son bien vistos y para escolarizar a sus hijos éstos deben pasar antes por peluquería. Desde hace tres años regenta un pequeño campamento, lugar sin comodidades pero a cambio ofrece la paz reinante en la jungla y la oportunidad de compartir con él y su familia la tradicional forma de vida de los indígenas.
Una pareja de tucanes pasa volando sobre los dos ciclistas cuando se acercan al río Usumacinta cuyas aguas separan dos países, el que los despide y el que los da la bienvenida. Han sido casi tres meses por tierras mejicanas que nunca olvidarán.
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