Algunas pautas para la modernización de Chile


 
Francesco di Castri
 
 

PRIMER CONCILIO SOBRE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACION
23 y 24 de Noviembre 2000

 

Algunas pautas para la modernización de Chile
 
 
 
 

DIAGNOSTICO:

1-    Grandes sectores productivos, gubernativos y académicos de Chile, además que una gran parte de la opinión pública chilena, parecen no haberse dado cuenta que la sociedad industrial está acabándose en el mundo, y que la sociedad post-industrial que emerge tiene pautas de desarrollo económico y cultural completamente distintas.

2-    En esta nueva sociedad global de la información, el éxito de un país depende de la extensión y calidad de los servicios, del acceso individual a la información en el sentido bidireccional de poder recibirla y transmitirla, de la plena conciencia y responsabilidad de representar una identidad cultural, y por lo tanto de la confianza en su propio destino, y de la capacitación permanente de los recursos humanos, incrementando con esto el potencial de adaptación al cambio. La disponibilidad de recursos naturales locales tiene ahora una incidencia mucho menor en el desarrollo.

3-    La riqueza en información de un país depende de las interacciones, de las aperturas, de las diversificaciones y sobre todo de las innovaciones que sepa desarrollar. En cambio, la informática es tan sólo uno de los instrumentos, absolutamente necesario para alcanzar estos objetivos, pero que – mal empleado – puede llevar incluso a la alienación individual, a la disminución de las interacciones, al aumento de las brechas y a la simple imitación pasiva de lo que hacen otros países.

4-    Los sectores económicos más desarrollados y de mayor expansión en el mundo actual son las tecnologías y los servicios de la información, el turismo internacional, los servicios culturales y las biotecnologías. Ninguno de estos sectores tiene en Chile un desarrollo suficiente.

5-    Otros ejemplos de esta falta de adaptación al cambio en Chile son las dificultades y deficiencias de la inserción profesional, incluso de egresados universitarios, la cesantía (fenómenos que son de naturaleza estructural más que coyuntural), las brechas que aumentan dramáticamente entre los ricos y los pobres, de los que pueden acceder a la información y de los excluidos, el difícil establecimiento y la escasez de pequeñas empresas de alta tecnología, y el convencimiento generalizado en Chile que su desarrollo dependerá fundamentalmente de la extracción de sus recursos naturales (agrícolas, forestales, acuáticos y mineros), o de una improbable y obsoleta industrialización, más que de la expansión y creatividad de sus recursos humanos. Las inversiones en innovación y en capacitación son mínimas, si se comparan a aquellas – por ejemplo – de los países del sudeste de Asia. Finalmente, los flujos de información en toda la sociedad chilena, e incluso en las universidades, siguen teniendo un sentido vertical, jerárquico, compartimentalizado por sectores y disciplinas separadas, autolimitado y de recepción pasiva, faltando los flujos transversales, proactivos, por redes abiertas y multidireccionales que llevan al empowerment personal y a la innovación.

6-    Si dentro de los patrones de apreciación de la sociedad industrial Chile era considerado un país potencialmente pobre, debido a su escasez de recursos naturales, según las pautas de la sociedad de la información Chile es un país potencialmente muy rico. Su riqueza derivaría de la calidad de sus recursos humanos, incluso en esferas universitarias y gubernativas, siempre que realicen los cambios estructurales y selectivos indispensables, que se exija la accountability de instituciones e individuos, y que se lleven a cabo sistemas de evaluación exterior e imparcial sobre los resultados obtenidos y el impacto real al cual han dado lugar. Chile es un país rico también por su multiculturalismo y diversidad de sus pueblos originarios (desde los Quechuas y Aymarás a los Mapuches y a los Rapanui) y de los distintos inmigrantes europeos, por las adaptaciones específicas que se han originado (como la cultura chilota), todo lo que permite encarar una situación dada con percepciones, enfoques y soluciones diversificadas y originales. Finalmente, la diversidad excepcional del territorio y de los ecosistemas chilenos (y su belleza escénica) proveería un potencial inconmensurable para el turismo internacional. La sociedad de la información es aquella de la diversidad, diversidad de las opciones existentes, diversidad de las soluciones hacia el desarrollo.
 
 

PROPUESTAS:

1-    El primer deber de cualquier gobierno, en la sociedad de la información, es aquel de dar a todos los ciudadanos acceso a la información, en el doble sentido de recibirla y también de poder transmitirla libremente y a distancia, creando así nuevas interacciones, un estímulo a la iniciativa y a la empresa personal, una mayor conectividad nacional y una democracia de mayor proximidad. 

2-    El primer deber de cada universidad, en la sociedad de la información, no es tanto de impartir nociones múltiples que llegarán muy pronto a ser obsoletas debido a la infinita dilatación de los conocimientos y a la rapidez de los cambios, sino de formar los estudiantes a la interactividad, a la apertura, a la convivialidad y solidaridad, a darles el gusto del desafío personal y de la empresa, a aceptar el riesgo implícito en cualquier iniciativa e innovación. Deben dar sobre todo un método riguroso para que el individuo pueda continuar a aprender, sin discontinuidad y por sus propios medios, durante toda su vida. Más que académicos, debe formar empresarios, en el sentido etimológico de personas con disponibilidad para emprender, tomar iniciativas y actuar en el mundo real.

3-    Para esto, las universidades deben abrirse mucho más entre ellas y sobre todo con el mundo exterior, particularmente aquel de la acción y de la empresa, incluso para definir sus prioridades y establecer sistemas de evaluación exteriores basados en impactos objetivos y reales. Los métodos para esto son variados según las circunstancias: períodos más breves pero más repetidos de permanencia en las universidades, proyectos de investigación y desarrollo entre universidades distintas y con empresas, subvención a egresados para ayudarles a crear sus propias empresas, y sobre todo sistemas que faciliten y fomenten la movilidad de docentes, investigadores, estudiantes, carreras y cursos. Si la cultura artística, histórica y literaria queda todavía más como la primera cultura para asegurar la cohesión y la identidad de un país, en ella tienen que injertarse la cultura científica y tecnológica, y la tercera cultura, aquella de la acción y de la empresa individual.

4-    Las universidades regionales tienen una mayor proximidad con los problemas reales del país, además de una mayor flexibilidad potencial, y debería dárseles una fuerte prioridad para su desarrollo ulterior. Estas universidades no deben solamente abocarse a la solución de problemas locales, sino buscar ventajas comparativas regionales para productos de exportación y para acciones específicas de innovación.

5-    Entre los sectores económicos, los primordiales para el desarrollo de Chile son los servicios y la tecnología de la información, los servicios financieros, todos ellos en un mercado más que nacional, el turismo internacional, los servicios culturales y educativos (también a una escala más que nacional) y las biotecnologías de segunda generación, aprovechando el know-how de Chile en temas biológicos y genéticos y la extremada riqueza de la biodiversidad en Chile. Por otro lado, la fuerte implantación de la ecología y de la antropología en Chile puede proporcionar las bases para un manejo diversificado de un turismo cultural de alta calidad. Información computacional, información genética y su manejo e información relacional (la del turismo internacional) son los tres pilares económicos de la sociedad global de la información.

6-    Con los nuevos flujos de información abierta, Chile tiene que sacar ventaja de su privilegiada situación geográfica entre la zona del Pacífico y de las Américas (una posición geográfica que, en la sociedad industrial, era más bien un elemento de aislamiento). Entre otras ventajas, la Isla de Pascua como máximo centro cultural de la magnífica civilización polinesia, y los Mapuches por sus relaciones privilegiadas con los pueblos primitivos hasta Canadá, pueden representar una extraordinaria plataforma de penetración económica, geopolítica y turística. Para esto, una impulsión mucho más grande debería darse para la expansión y el fortalecimiento de la cultura y de los idiomas rapanui (idioma polinesio) y mapuche, a través de actividades culturales internacionales que junten periódicamente los pueblos separados pertenecientes a estas culturas.

7-    Una diversificación aún mayor, facilitada a veces por técnicas de biotecnología, y una clara identificación y especificidad de origen, deben darse a los productos de exportación procedentes del campo y del mar. La trazabilidad de los productos, el control de calidad, las apelaciones controladas y los sellos culturales deben ser promovidos, pues están ahora a la base de la competitividad de exportación. El valor agregado de estos productos, así como de los productos turísticos, está fundamentalmente ligado a la especificidad y la riqueza de las culturas humanas de donde proceden. Desde las culturas atacameñas del Norte Grande, la cultura diaguita, los comuneros y Gabriela Mistral en el Norte Chico, la cultura y el folklore huaso en la zona central, la cultura mapuche y Pablo Neruda en la zona de la Frontera, la cultura chilota y Francisco Coloane en el sur y la Patagonia, el extraordinario poder de evocación de la Isla de Pascua y de Juan Fernández, Chile tiene la posibilidad de crear ante los consumidores de todo el mundo la representación imaginaria (l’imaginaire) necesaria para la promoción cultural y comercial de los productos de todas sus regiones. Para conseguir estos objetivos, un gran papel puede ser desarrollado por las representaciones diplomáticas de Chile en el extranjero. 

8-    Para limitar la congestión y la polución de las ciudades chilenas, y forjar una mejor calidad de vida, así como para revitalizar el medio rural, todos los estímulos deben ser dado para la implantación en el medio rural de pequeñas empresas de servicios, de alta tecnología y de agro-industrias. Ahora que la información se vuelve disponible y a costos semejantes en la ciudad y en el campo, hay ventajas comparativas, económicas y sociales, para una deconcentración del medio urbano y una nueva colonización del medio rural.

9-    El subdesarrollo está considerado ahora como la manifestación de un decaimiento cultural, de una pérdida de identidad, de una crisis de confianza y de creatividad. Todas las acciones que estimulen el renacimiento de la cultura de Chile (artísticas, literarias, iniciación de los jóvenes a la investigación científica y a la innovación empresarial, venta de libros de historia chilena con la supresión del IVA) deben ser fomentadas. La fuerza motriz del desarrollo actual, en este mundo globalizado, es la cultura y el sentido de su propia identidad. 
 

Francesco di Castri 
Montpellier (Francia) 
7 de Diciembre de 2000
 
 
 

Gentileza: Sr. Jorge Fuentes Mosca.
 

 
 
 

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