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22. Creación del Consejo Nacional Campesino (1)
He dicho, pueblo de Santiago, que esta tarde quiero informarles a ustedes de todas las iniciativas que estimamos de importancia y que el Gobierno ha resuelto convertir en realidad, cumpliendo con ello el programa de la Unidad Popular y con nuestra conciencia. Quiero destacar también que no se trata, en esta ocasión, de hacer un resumen de la tarea realizada en estos meses y días que estamos en el Gobierno. Me dirigiré antes del fin de año, a través de la radio y por el canal estatal, en una cadena voluntaria, y no obligatoria, al país, para dar a conocer lo realizado en este tiempo.
Quiero, ahora, de la misma manera, destacar la importancia que para nosotros tiene la creación del Consejo Nacional Campesino.
Pretendemos -lo hemos expresado reiteradamente- un desarrollo económico que dé riquezas, que impulse el progreso del país. Pero un desarrollo económico que implique un régimen social más justo, que dé al hombre más libertad al garantizar su existencia al margen de los riesgos de la vida, para terminar con su alienación; vale decir, garantizándolo contra la enfermedad, la cesantía, la incultura, la falta de vivienda, de salud, de recreación y de descanso.
Para poder cumplir con esto, que es una necesidad imperativa, el pueblo debe entender que esta tarea no la puede realizar un hombre, ni un gobierno; ésta es una tarea que sólo puede ejecutarse sobre la base de una gran conciencia de las masas populares, de la voluntad irrevocable de un pueblo de producir más, de trabajar más, de esforzarse más y sacrificarse más, si es necesario, por Chile y por cambiar las condiciones materiales de existencia de otra gente. Pero también el pueblo debe recordar lo que he dicho tantas veces: vamos a producir más, vamos a trabajar más, vamos a esforzamos más; pero éste no será en beneficio de una minoría, sino será en beneficio de la mayoría de los chilenos, será en beneficio de Chile y del pueblo.
Factor fundamental en este esfuerzo solidario, en esta gran tarea común, será el aporte del campesino chileno, del trabajador de nuestra tierra, de aquel ciudadano negado durante el siglo y medio, que ha vivido postergado, desconocido, ignorado y explotado. Que ha vivido siempre sobre el surco ajeno, sembrando para otros y comiendo a veces su propia hambre. Frente a una realidad injusta a la que, con una auténtica y profunda Reforma Agraria, nosotros pondremos término y con ello, la presencia del campesino será activa en la vida de Chile.
IMPORTANCIA DE LA REFORMA AGRARIA
Para comprender la importancia que tiene la Reforma Agraria, que es una parte de un proceso de desarrollo económico; para entender que ella implica la ayuda técnica, el crédito, la mecanización en el trabajo agrícola, el cambio en el sentido de 1a propiedad de la tierra; para tener conciencia cabal de lo que representa este proceso, quiero que el pueblo no ignore dos cosas fundamentales: que Chile tiene una situación agrícola de 6 millones de hectáreas arables sin limitación y que ello alcanza a 5 millones con limitación. En total 11 millones de hectáreas: 11 millones de hectáreas arables, de las cuales tan sólo hoy son tierras aradas, 2 millones 600 mil hectáreas. Cuando incorporemos a la producción el trabajo calificado y técnico del Ministerio de Agricultura y de los organismos esenciales que de él dependen; pero, sobre todo, cuando incorporemos más tierras, con la presencia del trabajador de ella dignificado en su esfuerzo y reconocido como ciudadano igual al resto; cuando el campesino tome en sus manos esta gran responsabilidad y comprenda que su esfuerzo y su trabajo son indispensables, cuando él sepa que Chile no puede seguir comprando en el extranjero 140 ó 160 millones para importar carne, grasa, trigo, mantequilla y aceite; cuando el campesino chileno no ignore que el 47 por ciento de la población se alimenta mal;
cuando el campesino sepa que lo que ocurre con su propia familia se proyecta a lo largo de la Patria, sólo entonces tendremos la certeza y la seguridad que la auténtica Reforma Agraria será el bastión que asegure nuestro progreso, porque habrá un hombre nuevo: el campesino del Gobierno Popular, que será el factor fundamental en el trabajo y en la producción de la tierra.
Por ello, esta tarde firmaremos un decreto que crea el Consejo Nacional Campesino, que estructura el Consejo Nacional como una entidad, que oficializa la participación de los campesinos en la dirección de la política agraria, sus planes, programas, presupuestos, producción, reforma agraria, precios y tributos que se relacionen con el agro. Deberá formular sugerencias, proposiciones y denuncias para coordinar la acción del Gobierno y las aspiraciones del campesinado.
En el Consejo Nacional Campesino existirán dos representantes de las organizaciones nacionales; de la Confederación Nacional "El Triunfo Campesino", de la Confederación Nacional Campesina "Ranquil", de la Confederación Nacional Campesina "Libertad", de la Confederación Nacional de Asentamientos y de la Confederación Nacional de Cooperativas Campesinas y Pequeños Agricultores.
En cada provincia existirá un Consejo Provincial Campesino. El Ministro de Agricultura asistirá permanentemente al Consejo Nacional; en los Consejos Provinciales participará un representante del Ministerio; en cada comuna existirá un Consejo Comunal Campesino, al que igualmente concurrirá un representante del Ministerio de Agricultura. Todos los cargos de los Consejos son ad honorem.
De esta manera, estamos estructurando desde arriba una organización, estamos porque ella nazca por la voluntad democrática de los campesinos en la comuna, en la provincia y al nivel nacional. Y llegará el día en que los campesinos, no sólo a través de la Central Única de Trabajadores, sino que directamente, tendrán representantes en todos los rubros fundamentales de los Servicios Públicos que dicen relación con el trabajo en la tierra de Chile.
Y, a propósito de esta materia, quiero decir claramente al puebla que me escucha, que ayer, en la provincia de Cautín, en donde hay un clima muy tenso, artificialmente creado en parte y teniendo nota de la raíz económica y social en que viven, sobre todo, los mapuches, la raza aborigen.
Estuve allí y dije públicamente que no iba a desterrar el hacha de la guerra, símbolo de los mapuches, y que no llevaba tampoco hipócritamente una blanca y tibia paloma de la paz. Llevaba la palabra responsable de un gobernante del pueblo, para decirle a los trabajadores de la tierra, para decirle a los mapuches que reconociendo la justicia de su anhelo y su ansia de tierra, yo les exigía que no participaran más en tomas de fundos ni corrieran las cercas, que ello permitía la explotación y la campaña intencionada que se hace para decir que este Gobierno ha sido sobrepasado, que la ley no se respeta y que hay anarquía. Hice notar que en este Gobierno hay un responsable que es el Presidente de la República, que apoya sus determinaciones en la fuerza moral y en la influencia que tiene en las masas populares.
Dije, al mismo tiempo, que así como íbamos a organizar el Consejo Nacional Campesino, así como nos íbamos a preocupar con decisión y rapidez y responsabilidad de la situación de los mapuches, así también señalé que había dos clases de propietarios agrícolas: aquellos que han cumplido con las leyes, que han trabajado la tierra, su tierra, que han respetado al hombre que con ellos colabora, que han sabido respetar la dignidad del campesino; y que por su desgracia había también otro sector de propietarios agrícolas, no me refería a las entidades gremiales, que estaban vinculados a procesos reaccionarios, a conspiraciones larvadas o en desarrollo, que habían actuado tenebrosamente, que habían contrabandeado armas y a este respecto quiero precisar muy bien mis palabras, ya que un diario sostiene que han venido armas de Argentina, sin señalar fuente de lo que expresara. Este tipo de propietario agrícola ha contrabandeado armas y que en el sur de Chile, sobre todo en las provincias de Cautín, Bío-Bío y Malleco, hay propietarios que están armados, que tienen armas largas y metralletas, que las han usado ya y que han anunciado que las seguirán usando. Yo he dicho, categóricamente, que no queremos la violencia, que nos oponemos a la violencia, que no queremos que el acero chileno se convierta en armas para enfrentar a chilenos contra chilenos, que queremos que el acero sea picota, azadón, martillo, herramientas de trabajo, pero he sostenido que si esos propietarios no entienden, será el propio Gobierno el que imponga el respeto a la ley y a la vida de los trabajadores de la tierra. He conversado con los sindicatos, mejor dicho, con los representantes de los sindicatos patronales de la Sociedad Nacional de Agricultura y les he dicho que el memorándum que entregaron al Ministerio de Agricultura será respondido a la brevedad. Que en 20 interrogantes que plantean no vamos a escamotear ninguna respuesta. Yo quiero que todos los propietarios agrícolas sepan cuál va a ser nuestra actitud y el camino que vamos a seguir e indiscutiblemente, los pequeños y medianos agricultores, los que trabajan bien la tierra sabrán que el Gobierno Popular irá en su ayuda, pero cumpliremos inmejorablemente la Reforma Agraria como una necesidad económica y social, inclusive, iremos a modificar la actual ley, pero lo haremos por los cauces legales. Si le exigimos al mapuche, al indígena y al trabajador de la tierra respeto a la ley, se la exigiremos implacablemente a los que tienen la obligación todavía mayor de respetarla por su cultura y su educación.
Mientras tanto, debo señalar que este Gobierno no ha trasgredido la ley, y quiero recordarles, porque ya ha sido publicado en los diarios de Santiago un documento emanado de los parlamentarios democratacristianos de la provincia de Cautín, que ellos no deben olvidar que las tomas en esas provincias empezaron en junio de este año y que se tomaron más fundos en esos meses de junio y agosto, que los que se han tomado después de la elección. De la misma manera que hubo corridas de cercos, también en número tan crecido como ahora. He querido recordarles a esos parlamentarios, y no me refiero a otro parlamentario del Partido Nacional, porque sus palabras no tienen mayor significación, que las disposiciones legales no las ha trasgredido este Gobierno. Quiero recordarle a Chile entero que fueron algunos propietarios agrícolas los que faltaron el respeto a los Ministros del Presidente Frei en un acto de la propia Sociedad Nacional de Agricultura. Quiero recordar que fueron patrones agrícolas los que atravesaron sus coches y sus camionetas en los caminos, para expresar de esta manera su protesta frente a las posibilidades del Gobierno anterior de fijar el precio del trigo. Quiero recordar que en la provincia de Linares fueron atropellados, baleados y heridos funcionarios de INDAP. Quiero recordar que periodistas fueron golpeados y quiero recordar, por último, que fue asesinado un funcionario público que iba a cumplir la ley, que todavía iba resguardado por fuerzas de Carabineros, me refiero al ingeniero Mery.
No somos nosotros los que hemos trasgredido entonces con actitudes de Gobierno la ley y en los casos que se han producido tomas de fundos, hemos hecho razonar a los trabajadores agrícolas. Sabemos que algunos predios han sido bien tomados porque sus patrones no los trabajan o los abandonaron. En otros, donde los conflictos se han prolongado extraordinariamente, indiscutiblemente la desesperación ha llevado a actuar a los trabajadores agrícolas y los ha inducido a tomarse los fundos, nosotros en esos casos hemos destinado interventores;
hemos dado instrucciones muy claras para que los interventores no tengan cómo darse el apellido político de la Unidad Popular, sino que además, y por cierto, sin renunciar a ello si es necesario, tengan la capacidad técnica suficiente, porque necesitamos que los fundos intervenidos sigan produciendo para hacer posible que se alimente mejor el hombre de Chile y esa es una actitud responsable de nuestra parte.
REALIDAD MAPUCHE
Quiero decirle al pueblo de Chile lo que ayer aprendí en Cautín, mientras se realizaba el Segundo Congreso de los Mapuches. Y hay que saber que en Chile existen 3.048 reducciones indígenas, entre Bío-Bío y Llanquihue; 392.616 individuos mapuches y que la máxima concentración está en Cautín, con 189.000; en Malleco hay 89 mil; en Valdivia 3 mil; Arauco 5 mil; etc. Es la actividad básica de esos mapuches, la agricultura y la ganadería y hay mapuches que se alimentan tan sólo de piñones, ahí, en los sectores agrícolas de la costa de la provincia de Bío-Bío.
Quiero decirles a Uds. que la raza que defendió con heroísmo al renglón inicial de nuestra historia ha ido perdiendo sus tierras, ha ido siendo postergada; quiero señalar que la ley que se dictara para darles determinados privilegios tiene un sentido paternalista y que el mapuche no puede, por sí mismo, determinar su actitud. No pueden enajenar su tierra ni arrendarla. Todo debe serles tramitado en los juzgados de Indios que son en número pequeño y que, además, trabajan limitadas horas del día. Quiero señalar que corresponde más o menos una hectárea y media o una hectárea y cuarto por mapuche y que esta tierra tan sólo puede ser cultivada en un 60 por ciento.
Y quiero decir que las condiciones de vida de esa gente son dramáticamente trágicas. Quiero destacar que existen 77.800 niños en edad escolar y que faltan escuelas y maestros; sobre todo maestros que entiendan y comprendan la psicología, carácter y temperamento del mapuche. Quiero decirles que hay 37 mil y tantos niños en edad preescolar absolutamente abandonados y 27 mil lactantes sin atención médica, muchos de los cuales jamás tomaron un vaso de leche. Quiero decirles que es una obligación nacional, es un imperativo de nuestra conciencia, no olvidar lo que Chile le debe al pueblo y a la raza araucana, origen y base de lo que somos. Por lo tanto, el Gobierno popular irá con responsabilidad a encarar esta situación; elevará el nivel material y espiritual del hombre araucano, del mapuche nuestro; legislará con un sentido distinto; les entregará tierras; dignificará su existencia, como una necesidad de su presencia, humana también, en la vida del pueblo de Chile.
Notas:
1. Discurso, creación del Consejo Nacional Campesino. El Siglo, 22-XII-1970. (Fragmento).