Letra y música: Víctor Ladreda.
Esta noche ha venido el viento
a soplarme al oído tu nombre.
A decirme que me haces tanta falta
como al cielo le hace falta el Sol.
Y de paso me recordó
que aprendí tanto de ti...
aprendí a decir “te quiero”...
aprendí a reír.
Mil cartas te escribí,
y otras tantas tiré, por miedo a recibir respuesta
de quien un día amé...
porque sigo sintiendo
algo tan fuerte por ti
que prefiero evitarte
a volver a sufrir
A pesar de la distancia,
no te puedo olvidar
porque a cada paso hay algo
que me hace recordar
todo aquello que viví
a tu lado una vez
y que a pesar del tiempo no...
no me resigno a perder.
Mil cartas te escribí,
y otras tantas tiré, por miedo a recibir respuesta
de quien un día amé...
porque sigo sintiendo
algo tan fuerte por ti
que prefiero evitarte
a volver a sufrir. (bis)
UN POCO DE AIRE
Letra y música: Víctor Ladreda
Siempre la misma lluvia,
la misma gente que la pisa otra vez.
Hoy el límite es el cielo
y lo que yo quiera soñar,
será muy fácil, sólo déjate llevar.
Porque tengo un plan para escapar
lejos, muy lejos, tan lejos que ni siquiera
necesito llevar nada, y es que para volar
no necesito más que...
Un poco de aire,
que me lleve
donde yo quiero llegar,
tan sólo aire para respirar.
Mientras siga aquí, no podré vivir
todas esas cosas con las que
continuamente sueño...
y ni una sola aquí se puede cumplir.
Aunque para volar no necesito más que...
Un poco de aire,
que me lleve
donde yo quiero llegar,
tan sólo aire para respirar.
Hoy el límite es el cielo
y lo que yo quiera soñar,
será muy fácil, sólo déjate llevar.
Un poco de aire,
que me lleve
donde yo quiero llegar,
tan sólo aire para respirar.
Cuando llega su sombra, la gente deja de hablar,
no dicen nada, guardan silencio para verle andar.
Marcando todo en el pantalón, engominado
y el cinturón lleno de muescas,
una por cada conquista.
Rubia o morena, le da igual, sólo las quiere para rozar
y al día siguiente apuntarlas en su lista...
Él es el REY, y va de flor en flor
picando en todas con su aguijón del amor. (bis)
Cuando ve a su víctima de turno le dice:
“Nena, has tenido suerte, hoy podrás disfrutar
de los encantos del REY, de su presencia, de su cuerpo...
cosas que no tienen precio”.
Él es el REY, y va de flor en flor
picando en todas con su aguijón del amor. (bis)
Pero no es posible que siempre gane el REY,
entre tanta batalla, alguna hay que perder.
Conoció a una muchacha que buscaba calor...
el pobre no sospechaba que su REINA, en verdad,
se llamaba Simón.
Y cuando se quiso dar cuenta tenía en la mano
Algo del tamaño del mando a distancia del televisor.
Y ahora al REY, gracias a Simón, le tiran besos,
le dicen: “adiós maricón”
Gracias al REY, el pobre Simón creyó que tenía ante él
a su nuevo amor.
Y ahora al REY... y ahora al REY... y ahora al REY...
le llaman la REINA Simón, la REINA Simón...
¿Dónde vas Simón, con el mando del televisor...?
No ha sido difícil descubrir
que todo alrededor es gente sola,
buscando alguien con quien compartir...
no importa el qué, es gente sola.
“Chico alto, moreno y con personalidad
conocería chicas con las que poder hablar”
“Jovencita de cincuenta y cinco
busca joven de unos veinte para amistad”
Los dos están completamente solos...
los dos están completamente solos.
Mira a tu alrededor es todo gente sola,
acompañados de más... de más gente sola.
Levanto la mirada, la camarera empieza a sudar,
tiene en la barra a dos tipos.
La comen con los ojos, no la dejan de mirar
hacen que esperan a alguien...
alguien que nunca vendrá.
Porque están completamente solos...
ellos están completamente solos.
Mira a tu alrededor es todo gente sola,
acompañados de más... de más gente sola.
Todos están completamente solos...
todos están completamente solos.
Mira a tu alrededor, es todo gente sola,
acompañados de más... de más gente sola. (bis)
En este mundo en el que todo vale,
en el que nadie hace nada por nadie,
en el que los artistas dejan
sus obras maestras escritas en bares
en servilletas de papel,
que terminan por el suelo...
hasta que apareces tú.
Tú... no necesitas hablar para decirme nada.
Tú... me cuentas todo y más con la mirada.
En este mundo en el que todos sueñan
se ha puesto caro hasta soñar.
Los sueños dulces son inalcanzables...
las pesadillas, se regalan sin más.
Y cuando me despierto, nada de esto importa
si a mi lado estás...
Tú... no necesitas hablar para decirme nada.
Tú... me cuentas todo y más con la mirada.
En este mundo en el que todo vale,
nuestros héroes son portadas
de revistas semanales.
Hombres de setenta junto a niñas de veintiuno
que se hacen llamar señoras
y sólo son putas de lujo.
Sé que están con ellos por amor...
por amor a sus cuentas corrientes,
que no son nada “corrientes”, no...
y cuando me despierto, nada importa si estás...
Tú... no necesitas hablar para decirme nada.
Tú... me cuentas todo y más con la mirada.
Tú...
No buscaba a nadie,
no buscaba nada
y entre tanta gente tú
tiraste el muro
de mi corazón a patadas
con una mirada azul.
Qué duro es pensar
que no sabré jamás
que hay tras tus ojos,
dulce misterio sin solución...
que conseguía hacerme dudar,
y aún lo consigues
sin falta de hablar,
y no sé...
Por qué te doy tanta cuerda,
tanta oportunidad,
si cada vez que doy la vuelta
te alejas un poco más
para que no vea la luz
de tu mirada azul.
Pero esta vez
ya me cansé de tu juego,
de escucharte decir lo mismo
Cierra los ojos y dime qué ves,
desde el principio
es lo que quiero saber,
y no sé...
Por qué te doy tanta cuerda,
tanta oportunidad,
si cada vez que doy la vuelta
te alejas un poco más
para que no vea la luz
de tu mirada azul. (bis)
Me contaba una amiga lo mucho que le costaba
encontrar un hombre para pasear.
El perfecto caballero, que la escuche y la comprenda
y no piense en el sexo nada más.
Le dije: “Mira mi intención no es ser cruel,
pero no creo que eso exista...
hasta el príncipe más azul, pienso yo,
sin sexo puede que destiña”.
Se quejaba, y me decía que todos quieren lo mismo:
“si les gusta la fachada, enseguida pasan al interiorismo”.
Y desde el balcón del escote comienza la escalada,
siempre hacia arriba, dejando fuerzas para la bajada...
hasta el volcán que hay debajo del ombligo,
tomando, eso sí, la precaución de ponerse el casco
antes de la erupción.
Me reía, e intentaba explicarle que, a veces,
el perfecto caballero también pierde los papeles
ante un cuerpo desnudo de mujer.
Y no es tan malo, creo yo, que despiertes
en los hombres tal pasión.
Alguno habrá que te guste para algo más
que charlar en la terraza de un bar.
Y que desde el balcón de tu escote comience la escalada
siempre hacia arriba, dejando fuerzas para la bajada...
hasta el volcán que hay debajo de tu ombligo,
tomando eso sí la precaución de ponerse el casco
antes de la erupción.
No pude ver, no sé por qué...
que no eras más que un sueño
del que debía despertar.
y cuando abrí los ojos
vi que sólo eras mentiras
y aún así, no quise dudar...
Pero intento ver tu lado bueno
y por más que busco no lo encuentro.
Es mejor que se vaya
cada uno por su lado
quédate la razón
y presume ante los tuyos
de que me has dejado.
Sabes bien que no es así,
que soy yo quién no quiere saber de ti.
Te hablo, no entiendes
que ya no quiero verte,
que esto es el final.
ya no me importa
lo que puedas decir,
y aún así estoy aquí ...
y aún así estoy aquí.
Nada de esto es real, y no sé
porque me duele pensar
que después de tanto tiempo,
de explicarte mis sueños
no sé si sabes soñar
igual que lo hago yo,
dentro y fuera de la habitación.
Te hablo, no entiendes
que ya no quiero verte,
que esto es el final.
ya no me importa
lo que puedas decir,
y aún así estoy aquí ...
y aún así estoy aquí. (bis)
Encuentro en ti todo aquello que me hace soñar
y algo más que no entiendo, que no puedo explicar.
Como ves, se me acaban las palabras...
y como siempre, volverán a mí cuando te vayas.
Tu mundo es otro y esto no podría durar.
Sabes bien que aunque el tiempo pase
no te voy a olvidar.
Conocerás a alguien que, tal vez, no te quiera tanto...
pero te trate bien y te llene de regalos.
Conocerás sitios que ni siquiera has soñado,
junto a él porque yo nunca te podré dar tanto...
sólo amor.
Y quizás cuando le oigas “te quiero”
cierres los ojos y pienses que soy yo que he vuelto
para llevarte junto a mí muy lejos...
tanto como habías soñado en tus sueños.
Pero hoy, se me rompe el corazón
al pensar que no puedo darte nada...
Pero hoy, se me rompe el corazón
al pensar que no puedo darte nada...
Más que amor...
sólo amor...
que no puedo darte nada...
más que amor.
Si la dejasen se le irían las manos
bajo las faldas de la ingenua Raquel,
que nada sospecha porque se llama Ana
y lleva faldas también.
Le dicen que no es natural
lo que vive en su cabeza...
que busque un chico honrado y formal,
sin importar que le quiera.
¿De qué sirve esperar?...
si no entiende no hay más que hablar.
Está aquí, casi la puedo tocar,
caliente como una bomba a punto de estallar...
junto a mí, y me demuestra
que el paraíso no es un lugar.
Ana se rompió, no pudo aguantar,
y dejó una nota en la mesa:
“Me marcho a buscar al infierno un lugar...
tengo entendido que allí no existe la moral”.
Para esa ocasión las venas de rojo Ana se pintó.
Está aquí, casi la puedo tocar,
caliente como una bomba a punto de estallar...
junto a mí, y me demuestra
que el paraíso no es un lugar.
...Y me demuestra que
el paraíso no es un lugar.
Dices que no habías conocido
a nadie que te trate como yo,
que todo lo que toco, para ti
se vuelve mágico.
No es mi culpa que antes
nadie te haya dicho
que tus ojos brillan tanto como el Sol,
y esa falta de costumbre
hace que lo que te digo
toque más tu corazón.
No hagas caso de todo lo que te digo...
es muy fácil que te quiera engañar.
Pero soy tan normal
que me duele hasta quererte,
porque si un día te vas...
qué hago para olvidar que no te tengo
que a mi lado ya no estás.
Intentaré ser vulgar,
puede que así algún día me creas
y te descuentes que
no puede ser tan especial
quien te deja marchar.
No hagas caso de todo lo que te digo...
es muy fácil que te quiera engañar.
Pero soy tan normal... (estribillo)
No es mi culpa que antes
nadie te haya dicho
que tus ojos brillan tanto como el Sol.
No es mi culpa, y por eso me aprovecho
de la situación.
Pero soy tan normal... (bis)
Decimos cosas para agradar
a la persona que hay que conquistar.
Al conseguirlo se deja de hablar
y es cuando todo se estanca.
El amor debe crecer,
pero siempre a ras de suelo...
para que si caemos no pueda doler.
Las relaciones
te hacen aprender,
te abren los ojos,
te ayudan a ver.
Te hacen más duro,
y el corazón desconfía
de todo lo extraño.
El amor debe crecer,
pero siempre a ras de suelo...
para que si caemos no pueda doler.
Pero cuando
encuentres ante ti
esa mirada que no te deja dormir...
volad tan alto como podáis,
sin importaros la caída;
no es bueno vivir a ras de suelo
toda una vida.
Decimos cosas para agradar
a la persona que hay que conquistar.
Al conseguirlo se deja de hablar
y es cuando todo se estanca.
El amor debe crecer,
pero siempre a ras de suelo...
para que si caemos no pueda doler.