El gato persa

Introducción.
Cuenta la leyenda que una princesa, para salvar a su enamorado de las manos de un malvado mago, tenía que enrollar diez mil madejas de lino en treinta días.
Desesperada por tan enorme encargo pidió ayuda a sus tres gatos. Estos
trabajaron día y noche y consiguieron acabar a tiempo la tarea encomendada.
El amante fue salvado y la princesa, que un hada, para recompensarlos les
dio la facultad de ronronear, en recuerdo del rumor del aspa del lino.
Me gusta esta fábula y adoro oír el ronroneo de mi gata. Muchos
eruditos y estudiosos han intentado explicar la mecánica y los motivos que
inducen a un gato a ronronear. Yo creo que es una forma de expresar la alegría
que siente, es como una forma de reírse o demostrar la felicidad y la paz que
siente.
Aunque la raza persa sólo tiene cien años, sus orígeneges son muy
lejanos. Sabemos que los gatos de pelo largo se conocían en el siglo XVI,
porque aparecen retratados en varios cuadros del renacimiento.
Los primeros gatos de manto largo se vieron en Khorasán, provincia de Irán
y casi un siglo después, fueron importados de Turquía, éstos ejemplares
fueron llamados angora.
Recientemente se han llevado a cabo estudios sobre la fauna de aquellas
zonas y la atención de los expertos se
han centrado en un gato salvaje: el gato manul.
La atención de los criadores se centró rápidamente en los gatos de
pelo largo, y sus esfuerzos tenían como principal objetivo la longitud del
pelo.
La actual textura del manto es muy diferente a la de los gatos de hace
cien años; el pelo del tato de angora, sedoso y caído, estaba compuesto casi
exclusivamente por pelos dominantes. El rico pelaje interno que da volumen al
manto de los gatos actuales es, con toda seguridad, fruto de cruzamientos con
gatos de pelo corto, a los cuales se debe también la ampliación de la gama de
colores.
Sin embargo, los criadores ingleses observaron que el largo manto anulaba
una de las características peculiares del gato: la sinuosa elegancia de su
cuerpo. Consideraron que los ejemplares más robustos tenían un aspecto más
equilibrado y decidieron que una estructura menos angulosa era, sin duda, mejor
para la armonía general del gato persa.
Tanto es así que empezaron a seleccionar los ejemplares de cada camada
que se ceñían más a esta morfología.
Se intentó mantener separada la raza original, pero el gusto y la demanda del público decretaron la desaparición del gato de angora a favor del gato persa.

Dana

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