El gato persa

 

 

 

Cómo ha de ser el gato persa.

          La palabra inglesa que define el cuerpo de un gato persa es Cobby, que sugiere una forma recogida, compacta y maciza, con patas cortas y robustas.

         La cabeza, grande y redonda, tiene que inscribirse en un cuadrado; las orejas son pequeñas y están tan separadas que sus caras internas están alineadas con los ángulos externos de los ojos.

         En un dibujo ideal, la parte superior de la cabeza y el vértice redondeado de las orejas se encuentran una misma línea horizontal, La frente debe ser alta y abombada, y la línea superior de la nariz, que es minúscula y muy chata, debería alinearse con la línea inferior de los ojos.

         Los ojos, bien separados entre sí, son grandes y redondos, y deben tener una mirada dulce y expresiva. El color (naranja, azul o verde) tiene que se límpido, brillante y lo más intenso posible.

Dana   

Las mejillas, sostenidas por fuertes maxilares, son redondas y sin ningún tipo de hundimiento. El mentón marcado destaca el perfecto encaje de los dientes.

         El Persa ideal presenta un determinado equilibrio en las proporciones; la distancia entre la parte superior de la cabeza y el stop debe ser igual que hay entre el stop y la parte inferior del mentón; y todo el cuerpo (a excepción de la cola) debe  poder ser inscrito en un cuadrado.

         Como en la mayoría de las razas el macho es más grande y fuerte que la hembra, El peso gira alrededor de los 5 ó 6 kilos en el macho y está entre los 3 ó 4 kilos en la hembra. Algunas variedades, como el chinchilla y los golden, son de talla inferior.

 

 

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