Ruy (Alberto Joel) y Titi (Roberto Álvarez), amigos de infancia,
son dos jóvenes músicos cubanos que luchan diariamente para sobrevivir
en la singular economía de la isla. Para poder comer se tienen que
buscar la vida en lo que sale y como artistas, para darse a conocer,
graban maquetas caseras y trabajan en la organización de un primer
concierto. A pesar de los innumerables obstáculos, la ilusión y el
humor mantienen viva la esperanza. Ruy está casado con Caridad (Yailene
Sierra) y aunque tienen dos hijos y todavía se aman, la vida inestable
de Ruy, tanto económica como personalmente, los tiene al filo de una
ruptura anunciada. Los dos amigos conocen a Marta (Marta Calvó) y
Lorenzo, unos productores musicales españoles que llegan a Cuba para
buscar jóvenes talentos y ante lo que ellos creen que es su gran
oportunidad, se lanzan a la “conquista” de los españoles. Ruy es el
elegido para seducir a Marta y asegurarse así su viaje a España pero,
como consecuencia de esto, Tito y Ruy desatienden la preparación de su
concierto y Ruy abandona sus obligaciones familiares. Por su parte,
Caridad decide finalmente divorciarse de Ruy y marcharse con sus hijos
a Estados Unidos. Pero la relación con los españoles y las abusivas
condiciones del “contrato” que le proponen que le impedirán volver a
Cuba en mucho tiempo, hacen que Ruy esté cada vez más molesto consigo
mismo. Afectado en lo más profundo por la crisis personal que está
viviendo en la que todo lo que él ama parece desmoronarse, el único
medio que encuentra para recuperar su autoestima es romper con todo y
distanciarse de Tito, que sigue decidido a irse a pesar de todo. El
día del concierto llega. Ruy ha aceptado hacerlo por no defraudar a
todos los que le han estado apoyando tanto tiempo en este proyecto,
pero su corazón está roto porque su hermano Tito no está ahí para
compartir lo que era el sueño de los dos.