Asamblea Popular para la construcción del Gobierno, Obrero Campesino e indígena
¡Ni Vaca Diez, ni Cosio, Ni Eduardo Rodríguez;
Gobierno Obrero Campesino e indígena!

     
           
       

09 de junio 2005 Contra Corriente

Parlamento, iglesias, él MAS conspiran contra la insurrección de las clases explotadas!

Contra la represión:
¡Armarse y armar a los demás!
¡Nacionalización de los hidrocarburos sin indemnización y bajo control obrero!
 
   

Salida constitucional: Trampa para el movimiento popular

Los intentos de desmovilización por parte de las diferentes instituciones burguesas como la Iglesia, defensor del Pueblo etc. quieren garantizar una salida ordenada y pactada para salvar esta “democracia” de los ricos y disolver el ascenso revolucionario de las masas obreras, campesinas e indígenas.

Nuevamente el Parlamento burgués, defensor de las transnacionales, pretende distraer al pueblo insurrecto, con maniobras burocráticas de los partidos neoliberales a la que el MAS de Evo Morales se presta para “vender” el movimiento popular a espaldas de los sectores movilizados.

La conspiración de un puñado de parlamentarios representantes de los intereses transnacionales, quieren decidir sobre el futuro del heroico levantamiento de los alteños junto a los sectores trabajadores. Cualquier salida que puedan consensuar entre los representantes de los oligarcas, terratenientes, latifundistas, junto a Evo Morales, no es una salida en la cual aspiran las capas explotadas más pobres. Ningún otro representante de la clase dominante puede resolver las demandas estructurales de los sectores explotados. Hay que construir nuestra propia salida, nuestro propio gobierno, la Asamblea Popular es el órgano de poder para la consolidación de esa salida Obrera, campesina e indígena.

Asamblea Popular como órgano de poder

La Asamblea Popular expresa el sentimiento del ascenso revolucionario de las clases explotadas en la construcción de ese doble poder.

La Asamblea establecida tiene que ir fortaleciéndose en la construcción de ese doble poder paralelo al poder burgués. Esto significa, en primera instancia, aglutinar a diferentes sectores populares, sindicalizados y no sindicalizados de carácter nacional.
Este órgano de masas tiene en sus manos el problema de la nacionalización de los hidrocarburos, que debe extender su poder (poder aun en construcción) a problemas de organización popular.
Así, por ejemplo, el problema de las autodefensas y sobre el abastecimiento de los sectores movilizados, tiene que solucionar el problema del abastecimiento de los sectores en lucha.
No puede ser que se acepte estar en “guerra” contra los ricos, cuando nuestros “soldados” se mueran de hambre. Hay que abastecer a esa enorme masa de explotados que vienen de tres semanas de lucha encarnizada con la clase dominante. Esto demostraría el poder de la Asamblea Popular y arrastraría tras él una enorme masa que aun no se ha incorporado en la lucha.
Este poder popular tiene que controlar todas las instituciones populares, de esta manera quitarle el poder al estado Burgués de todas las fuerzas productivas de la economía boliviana. Una de las medidas es el método de la clase obrera que debe expresarse en la toma de fabricas, minas. En el campo, desarrollar la toma de tierras a nivel nacional, bajo control de la Asamblea Popular, para apoderarnos de las fuerzas productivas remplazando la propiedad privada por la propiedad colectiva e implementando la economía planificada.

Ante la represión de la Policía, Militares y los fascistas de la “Unión Juvenil Cruseñista”: En cada barricada ¡Armarse y armar a los demás!

Ante las brutalidades de la Policía y el grupo de choque del “Comité Cívico” de Santa Cruz que delinquen contra los sectores obreros, campesinos e indígenas y el pueblo empobrecido junto a sectores populares indefensos, es necesario armarse desarrollando las milicias obreras e indígenas para afrontar a la reacción armada de las clases dominantes.

Todo Aquel que esta consiente de lo que pasa en la Bolivia Neoliberal, desembocara inevitablemente en la guerra revolucionaria y todo consiente de esta situación tiene que colocarse de uno u otro bando.
La lucha estallara inevitablemente, ahora o más adelante. La lucha entre la vieja Bolivia Neoliberal, de explotación, de miseria y pobreza; y la nueva, la joven Bolivia obrera, campesina e indígena; la Bolivia popular, de las masas desposeídos que a través de la insurrección se liberara de toda opresión y explotación.


¡Nacionalización de los hidrocarburos sin indemnización y bajo control obrero!

“¡La revolución no admite neutrales!”
“¡Que venga, pues, la insurrección armada del pueblo!”
¡Inmediata toma de pozos petrolíferos, fabricas, minas y tierras!


   
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