NOCIONES DE ESCRITURA CREATIVA



ENTREGA Nº 4

CONCEPTOS ELEMENTALES DE SEMÁNTICA

Del estudio del significado de los signos lingüísticos se encarga la semántica que por otra parte, en sentido amplio, es la ciencia de la significación y comprende toda la lingüística. Las lenguas son el vehículo de transmisión en los actos de comunicación humana, y los signos que utilizamos en esa comunicación exigen una forma de expresión y una interrelación de todas las unidades de lengua que aparezcan.
El mundo del significado es el más complejo de la lengua. El valor de los signos léxicos es múltiple y cambiante, porque su descodificación no es más que una actividad cultural humana, que es, asimismo, multiforme, y está en evolución continua. Es sabido que los signos son unidades biplanas formadas por significante y significado; las unidades que forman el significante constituyen un sistema limitado y cerrado, pero las unidades de la significación forman un sistema mucho más complejo y de difícil sistematización. Por ejemplo, el color blanco significa "pureza" en la cultura occidental, pero en otros mundos culturales lo asocian al significado de "muerte" y " tristeza".
Con todo, el significado de los signos lingüísticos de una lengua determinada responde a razones de estructuras e interrelaciones que configuran el propio sistema semántico.

La denotación y la connotación

Se entiende por denotación el significado de un signo cuando se corresponde con las referencias con las que el código lo hace corresponder: "perla" = (concreción nacarada que se forma en la madreperla).
La connotación, en cambio, hace referencia a los significados añadidos que los signos pueden adquirir en el uso lingüístico: "perla" = (diente; persona muy valiosa; etc.)
Podríamos decir, de forma sencilla, que la denotación se corresponde con el significado propio de las palabras, y la connotación, será el valor semántico suplementario, el valor añadido al signo en función de las relaciones que éste mantiene con sus usuarios y los contextos sociales de su empleo.
Por ejemplo, el significado denotativo de la palabra "paro" es el que queda recogido en los diccionarios: situación de una persona que se encuentra sin posibilidad de trabajo para su sustento. El significado connotativo, será el que adquiere en el uso lingüístico, según sea la situación económica, social y familiar de las personas que lo usan: tiempo de descanso; ruina económica, etc.

Monosemia y Plurisemia

En el uso lingüístico, los signos adquieren un valor determinado ( el valor que interpretan los hablantes), y su significado no responde sólo a las relaciones que los signos mantienen con otros signos del código al que pertenecen, sino también, al valor contextual, o a la situación comunicativa en que aparecen.
Sin embargo, en un análisis teórico, podemos distinguir dos tipos de signos como unidades lingüísticas : los que presentan una relación monosémica entre el significante y significado que los forman, y los que presentan una relación plurisémica.
Los signos monosémicos son los que presentan una relación unívoca entre significante y significado. Son la mayoría de los que componen el código lingüístico: silla: silla / tiza: tiza.
Los signos plurisémicos son los que presentan una relación plural entre significante y significado. Así , el significante "hoja" puede tener varios significados: hoja vegetal, hoja de afeitar, hoja de cuaderno, etc. ; en cambio el significado burro puede expresarse con distintos significantes: burro, asno, pollino, etc.

La polisemia

Los signos polisémicos son los que presentan la misma forma externa y distinto significado: un solo significante y varios significados. En este fenómeno lingüístico, tanto la interpretación como la resolución del signo emitido en un acto de comunicación quedan librados al sujeto receptor.
La polisemia ha sido considerada por los gramáticos, bien como un defecto, bien como una virtud de las lenguas naturales. Los que la consideran como un defecto de las lenguas, comentan que es un fenómeno que produce imprecisión o ambigüedad comunicativa; y los que la consideran como un recurso lingüístico positivo, comentan que no es más que la aplicación del principio de economía del lenguaje y que, además, es un recurso técnico que permite establecer relaciones asociativas y deslizamientos semánticos de todo tipo, con lo que se consigue valores expresivos y de estilo, importantes en la poesía, propaganda y escritos humorísticos.
La polisemia no produce ambigüedad o confusión; en el uso lingüístico, la imprecisión no existe: "hoja" es un valor tan preciso en un contexto determinado como lo puede ser "hipotenusa" en un texto matemático. Las palabras aisladas (gato, hoja, pluma...) podrán tener uno o varios significados, pero en el uso lingüístico solo adquieren un valor preciso; el contexto determina la fijación del significado en la situación lingüística. El funcionamiento de un signo polisémico depende de la intención de los sujetos hablantes; es decir, que sólo hay polisemia a condición de que los hablantes quieran que la haya, o se sirvan de ella como recurso expresivo o lúdico.

 

   
     




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