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Los
términos "romántico" y "romanticismo" están vinculados con el
carácter y las costumbres de los pueblos románicos y romanos
(latinos). Como movimiento se implanta tardíamente en España; ya
había triunfado en Alemania, Inglaterra y Francia, en oposición al
neoclasicismo del siglo XVIII.
Aunque sabemos que los tiempos
literarios son distintos, lentos y complejos, aunque podría decirse
que hubo un período "prerromántico" en España, que convivió con sus
similares europeos.
No
tuvo el fenómeno romántico en la Península el mismo matiz fogoso y
combativo, ni la misma intensidad que en los otros países donde se
había producido con anterioridad. Pero adquirió en España,
precisamente, mayor carácter nacional y popular. El apego a la
tradición; el sentimiento patriótico; la actitud apasionada ante la
vida y, sobretodo, ante la muerte; los contrastes del Barroco; la
libertad en las creaciones dramáticas del Siglo de Oro; el exotismo
de las huellas dejadas por la civilización árabe, entre otras cosas,
hicieron que escritores y viajeros de toda Europa proclamaran a este
país "lugar romántico" por exclencia.
Pero digamos aquí
alguna de las características del hombre romántico. El es,
esencialmente un individuo cuyo "yo" pretende ser la medida de tdas
las cosas. La proyección en la vida social de este personalismo es
la "voluntad de gloria": el escritor romántico sueña con ser el
centro de la sociedad en que vive; por eso cuando canta sus
impresiones personales se cree intérprete de la
colectividad.
Esa aspiración a la consideración social
constituye uno de sus motivos de insatisfacción y de queja, y va a
dar amplio espacio en su arte a la meditación
melancólica.
Por
otro lado, la diferencia existente entre su voluntad de gloria y la
que realmente le otorga la sociedad, hace del escritor romántico una
figura "interesante": hay en la temática romántica una variada
galería de tipos pintorescos, entre los cuales presentan un singular
interés aquellos tradicionalmente rechazados por la sociedad: el
rebelde, el criminal, el verdugo, el pirata, el proscirpto, el
bandolero, el mendigo, el reo de muerte.
Todos ellos fueron
tratados con notable simpatía por los poetas románticos, atraídos ya
por su audacia, ya por el patetismo de su existencia. El "héroe"
romántico es un rebelde que se yergue, altivo y desdeñoso, contra
las leyes que lo oprimen y desafía a la sociedad y a Dios
mismo.
Corresponde a la poesía dramática, la gloria de abrir y
cerrar el ciclo romántico en España. Se inicia con " La conjuración
de Venecia", de Francisco Martinez de la Rosa, cuyo estreno en 1834
marca el primer hito en la marcha del movimiento y finaliza
brillantemente en 1844 con "Don Juan Tenorio", de José Zorrilla (Ilustración en tope).
Estos mismos poetas junto con Espronceda (segunda ilustración), Becquer (izquierda) y Nuñez de Arce,
cultivarán también la poesía lírica y aún la épica.
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