NOCIONES DE ESCRITURA CREATIVA



ENTREGA Nº 17

EL ROMANTICISMO ESPAÑOL
 
 

Los términos "romántico" y "romanticismo" están vinculados con el carácter y las costumbres de los pueblos románicos y romanos (latinos).
Como movimiento se implanta tardíamente en España; ya había triunfado en Alemania, Inglaterra y Francia, en oposición al neoclasicismo del siglo XVIII.

Aunque sabemos que los tiempos literarios son distintos, lentos y complejos, aunque podría decirse que hubo un período "prerromántico" en España, que convivió con sus similares europeos.

No tuvo el fenómeno romántico en la Península el mismo matiz fogoso y combativo, ni la misma intensidad que en los otros países donde se había producido con anterioridad. Pero adquirió en España, precisamente, mayor carácter nacional y popular. El apego a la tradición; el sentimiento patriótico; la actitud apasionada ante la vida y, sobretodo, ante la muerte; los contrastes del Barroco; la libertad en las creaciones dramáticas del Siglo de Oro; el exotismo de las huellas dejadas por la civilización árabe, entre otras cosas, hicieron que escritores y viajeros de toda Europa proclamaran a este país "lugar romántico" por exclencia.

Pero digamos aquí alguna de las características del hombre romántico. El es, esencialmente un individuo cuyo "yo" pretende ser la medida de tdas las cosas. La proyección en la vida social de este personalismo es la "voluntad de gloria": el escritor romántico sueña con ser el centro de la sociedad en que vive; por eso cuando canta sus impresiones personales se cree intérprete de la colectividad.

Esa aspiración a la consideración social constituye uno de sus motivos de insatisfacción y de queja, y va a dar amplio espacio en su arte a la meditación melancólica.

Por otro lado, la diferencia existente entre su voluntad de gloria y la que realmente le otorga la sociedad, hace del escritor romántico una figura "interesante": hay en la temática romántica una variada galería de tipos pintorescos, entre los cuales presentan un singular interés aquellos tradicionalmente rechazados por la sociedad: el rebelde, el criminal, el verdugo, el pirata, el proscirpto, el bandolero, el mendigo, el reo de muerte.

Todos ellos fueron tratados con notable simpatía por los poetas románticos, atraídos ya por su audacia, ya por el patetismo de su existencia.
El "héroe" romántico es un rebelde que se yergue, altivo y desdeñoso, contra las leyes que lo oprimen y desafía a la sociedad y a Dios mismo.

Corresponde a la poesía dramática, la gloria de abrir y cerrar el ciclo romántico en España. Se inicia con " La conjuración de Venecia", de Francisco Martinez de la Rosa, cuyo estreno en 1834 marca el primer hito en la marcha del movimiento y finaliza brillantemente en 1844 con "Don Juan Tenorio", de José Zorrilla (Ilustración en tope). Estos mismos poetas junto con Espronceda (segunda ilustración), Becquer (izquierda) y Nuñez de Arce, cultivarán también la poesía lírica y aún la épica.

 
 
 

 




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