BAELO CLAUDIA




PLAYA DE BOLONIA



20 de septiembre del 2005 Lo hab�amos prometido y lo hemos hecho realidad: cuando todo ese pelot�n llegado de tierras adentros dejasen de nuevo solitaria la playa y el pueblo de Bolonia, volver�amos a disfrutar de su tranquilidad solo perturbada por el levante y los fan�ticos del mar y el viento que ya tienen su hogar en estas tierras; y as� fue como acometimos de nuevo el largo camino de casi 75 kms que separa C�diz de Baelo Claudia por la carretera nacional.

Hemos dejado a ambos lados de la carretera la devastaci�n que el ser humano contin�a haciendo a ambos lados de la carretera; tanto en la entrada directa a la playa de la Barrosa en Chiclana como a la entrada de la urbanizaci�n de Roche de magn�ficos recuerdos en los a�os 80�s cuando ten�amos el asentamiento veraniego en esta zona. Hemos enmudecido tambi�n ante la construcci�n del nuevo enlace con Vejer de la Frontera que tambi�n se nos atonja una aut�ntica profanaci�n del medio natural. Pero �sto que se llama "civilizaci�n del motor" es as�..destruir para mejorar la traves�a de los coches particulares. Sin comentarios.



Y pasamos Vejer, la grande, la vig�a de la altura, all� donde los n�meros p�jaros de tela y cuerdas tratan de emular a las gaviotas con m�s o menos �xito. Y nos descolgamos por las rectas y curvas hasta llegar al cruce de Bolonia. La antigua carretera constru�da por militares para fines militares han tenido que ceder terreno a la investigaci�n de unos cuantos que piensan que es mejor el pasado que el presente (dicho tal como se les llaman a los arque�logos), sin pensar que precisamente el presente es el fruto del pasado... quiz�s pienso, el pasado no puede dar lugar a esta locura de presente. En ese dilema me quedo cuando el taxi da la �ltima vuelta y nos deja ver la duna de Bolonia, alta, orgullosa haciendo de tobog�n de muchos de aquellos j�venes hippies que en los 70�s sentamos campamento por estos lares.



Hoy el viento de levante sigue soplando y esos locos del mar hacen cabriolas sobre sus tablas en el mar azul, la playa est� solitaria. S�lo algunos amantes de la soledad se atreven a luchar contra el viento que levanta un manto de arena... Los hostales y las pensiones del pueblo de Bolonia est�n casi vac�os y el restaurante se prepara para cerrar parte de su establecimiento de cara a los rigores del invierno. Algunos coches se alinean en el parking del conjunto arqueol�gico en espera que sus due�os regresen. Por supuesto la visita gratu�ta es de nuevo obligatoria. Nunca se puede cansar la vista de mirar y remirar estas hermosas ruinas que se alzan como un balc�n al mar.



La playa de Bolonia inmensa, llena de una arena rubia y revoltosa que se mete por los poros de la piel, gracias a su amigo inseparable el levante est� casi solitario y en ese silencio que solo perturba el viento y el raspar de la arena, nos metemos en su territorio. Y de nuevo nos maravillamos ante este hermoso munumento de la naturaleza. Encajada perfectamente entre los cabos de Camarinal y Punta Paloma. Ensenada o peque�a bah�a que est� rodeada de elevaciones areniscas de la Sierra de la Plata al oeste y noroeste, en donde alcanza su m�xima elevaci�n, con 459 metros en el monte de la Silla del Papa y el maravilloso calizo de la pe�a de San Bartolom� al este. El norte est� protegido por la sierra de la Higuera que cierra el paso al interior desde el que s�lo se puede acceder por el Puerto de Bolonia. Maravilla de abruptas condiciones de este relieve singular que se convierte en una aut�ntica puerta para la ensenada.



Este cierre monta�oso se deja caer hasta el mar, pendientes decrecientes de terreno arcilloso. Varios arroyos bajan por las laderas entre los que podemos conocer el arroyo Pulido, el Alpariate, la Chorrera y el de las Villas; estos dos �ltimos rodean la ciudad de Baelo Claudia, encerr�ndola en una especia de pinza hasta desembocar al mar, lugares conocidos como Charc�n de Bolonia y Charc�n de El Lentiscal.



La zona que rodea la playa est� repoblada de pinos pi�oneros en las zonas m�s bajas y de eucaliptos en las m�s elevadas. Sin embargo ni �sto ha podido con masas de arbustos como son sabinas y enebros. En el interior nos encontramos los palmitos, jaguarzo, morisco, aulagas y zarzaparillas, que hac�an de mis correr�as en los 70�s un aut�ntico para�so. La especie propia de la zona es la camarina, que s�lo se da en esta ensenada. Y por supuesto la m�s codiciada, la violeta le�osa conocida como viola arborescens.



La fauna es poca, debido a la baja calidad ambiental; son las tortugas, gal�pagos, camaleones, erizos, ofidios de peque�o tama�o y sobretodo los cern�calos, grafillas y vencejos que junto con los buites leonados est�n bajo protecci�n especial y vigilada.



Y ya estudiado el paisaje que rodea esta hermosa y magistral obra de la naturaleza; nos adentramos en medio del viento de levante para andar y andar a lo largo de la playa, casi desierto si no se viese quebrada su rubia presencia por el azul del mar que jugando con su amigo eterno hace caballitos de espumas.



3.900 metros de arena, cortada por sus dos eternos guardianes. Arena dorada y fina. 95 metros de anchura hasta la orilla del mar en su pleamar. Hoy casi desierta y ya desierta de los servicios de vigilancia propios del verano. Nudista sobretodo en la zona de la duna, aunque se admite esta pr�ctica a lo largo de toda la zona.



Un autob�s hace en el verano el trayecto Tarifa-Bolonia, con seis viajes en total. Ida y vuelta. Aparcamientos vigilados hay tres, aunque dos no son oficiales.



El equipamiento hotelero se compone sobretodo de casas alquiladas en el pueblo de Bolonia, donde tambi�n encontramos hostales y pensiones a buen precio y buena calidad de servicios. Los restaurantes son varios y variados, aunque sus precios en verano rondan la paranoia del robo. En esta �poca encontramos servicios muy acordes con los productos del mar, aunque todav�a septiembre es �poca de precios elevados en cuanto a comer se refiere.



Tiene puesto de socorro a lo largo de toda la playa en la temporada de verano, vigilancia policial y costera, kioskos de servicios, duchas, vestuarios, aseos, tel�fonos, limpieza de playas, papeleras, hamacas y alquileres n�uticos; aunque hoy, septiembre ya entrado, han sido retirados todos estos servicios.



El mar, maravillosamente azul, tiene un problema en Bolonia lo mismo que en todas esas playas que van desde Chiclana a Algeciras: el tir�n del estrecho. Hay que tener cuidado con retirarse mucho de la orilla sino te llevar�s un buen susto. Los deportes submarinos como el buceo tienen gran fama en esta zona, sobretodo en los acantilados. Pero que hay que tener bastante conocimiento del medio y sobretodo no hacer esta actividad en solitario. Hay demasiadas muertes todos los a�os debido a esta costumbre de bucear solo.



Y poco m�s puedo a�adir sobre la playa de Bolonia, sus servicios y su entorno y aconsejar por supuesto la visita de Baelo Claudia que incluso puedes hacerla en un alto en medio del ba�o, puesto que est� a ras de playa.

BAELO CLAUDIA



La ciudad de Baelo Claudia, situada en el estrecho de Gibraltar, se levant� en la ensenada de Bolonia. Las sierras de la Plata y San Bartolom� forman un arco que la dejan casi encerrada entre monta�as y abierta al mar, su mejor v�a de comunicaci�n con el exterior.



Baelo Claudia nace a finales del siglo II a. C., y se convierte pronto en una ciudad de cierta pujanza en el marco de la B�tica romana.
En el siglo I d. C. la ciudad alcanz� su m�ximo apogeo. Bajo el emperador Claudio (41-54 d. C.) se le otorga el rango de municipio romano, por lo que el sobrenombre de Claudia se ha interpretado como un acto de agradecimiento por tal concesi�n.



La econom�a de Baelo Claudia giraba en torno a la industrializaci�n y comercializaci�n de la pesca. El pescado salado y las salsas derivadas del mismo (garum) fueron sus principales productos de explotaci�n. Asimismo, es probable que Baelo ejerciera el papel de centro administrativo de la zona costera circundante.



Las causas del declive econ�mico de Baelo Claudia no est�n claras; se aceptan de forma provisional factores generales, tales como las crisis econ�micas y sociales que se producen en el Imperio desde finales del siglo II d. C. y que provocan el abandono de las ciudades por grandes sectores de su poblaci�n, la creciente inseguridad en el tr�fico comercial y la tendencia hacia la autarqu�a. A esto hay que a�adir el terremoto que, casi con certeza, debi� sufrir la ciudad y que coincidi� con el inicio de su largo proceso de decadencia.



La ciudad, trazada seg�n los c�nones urban�sticos cl�sicos, est� bien delimitada por su per�metro de murallas.
El foro o plaza p�blica se sit�a en el cruce de las dos calles principales de Baelo. A su alrededor se asienta la mayor�a de los edificios p�blicos: el capitolio (donde se hallaban los templos de Juno, J�piter y Minerva, y el de la diosa egipcia Isis); la curia o senado local; las tiendas (Tabernae); la bas�lica y el mercado (macellum).
El teatro se ubica en el lugar de mayor pendiente, con el fin de aprovechar la inclinaci�n natural del terreno para la disposici�n del grader�o.



Las termas se localizan en la parte occidental de la ciudad y, al parecer, podr�an tener un car�cter privado o, en todo caso, semip�blico. El abastecimiento de agua a la ciudad se realizaba por medio de tres acueductos y, al menos, el que entraba desde el norte vaciaba su agua en una cisterna.
Junto a la playa se sit�a el barrio industrial, donde se elaboraban las salazones y el garum. Al este y al oeste de la ciudad, fuera del recinto amurallado y flanqueando los caminos, seg�n era costumbre, se encontraban las necr�polis.


damadenegro2005


Counter




1
Hosted by www.Geocities.ws