El jardinero. (19/11/03)

Un hombre que ten�a por oficio ser jardinero, un d�a not� que en su jard�n hab�a un espacio vac�o que anteriormente ocup� una planta que daba magn�ficas flores, pero que pronto se sec�. Quiso entonces este jardinero poner en aqu�l lugar una planta hermosa que diera flores m�s bellas que la anterior, y que con su luz y color alegrara el aspecto hasta entonces triste del jard�n. As� eligi� la m�s bella de las plantas y la plant�.

Con el tiempo, florecieron las m�s hermosas flores que el jard�n vio alg�n d�a, y el jardinero dichoso miraba complacido el brillo y alegr�a que su planta le imprimi�.

Junto a los tallos que conducen del suelo a las ramas, surgieron ortigas que causaron peque�as plagas que pronto vieron en la bella planta un camino por donde crecer y alimentarse. Y crecieron hacia all�.
              Sin embargo el jardinero pens� que esas plagas eran temporales y en su experiencia de jardinero crey� que con las primeras lluvias se ir�an. Adem�s, sin importar la plaga, la planta continuaba dando las m�s bellas flores que el jardinero hubiera visto jam�s.

              Pas� el tiempo y la plaga no se iba, y aunque segu�a dando flores hermosas, por dentro la planta estaba d�bil y enferma; entonces el jardinero cay� en la cuenta que la tierra en que hab�a sembrado la planta no era la mejor para ella, y que tarde o temprano morir�a.

              Pero sus flores, a pesar de todo, segu�an siendo las m�s bellas que el jard�n vio alguna vez.

              El jardinero no quisiera podar tal planta, con tales flores pues, �c�mo podr�a �l estar seguro que alg�n d�a cultivar� otra igual? Y mientras el jardinero lo pensaba, la planta y su plaga continuaron echando ra�ces y consumiendo su alrededor.

              Entonces, el jardinero entendi� que no hab�a que permitir que el tallo se volviera tronco, pues entonces no podr�a podarla ya.
              Y una ma�ana, despert� y la cort�.

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