Hoy los árboles no son lo que eran
Ni serán lo que fueron
siguen en fila uno tras otro
siguen en fila
siguen de pie.
Y yo quisiera que como un eucalipto
tuviera esa fuerza
que sólo vence la enfermedad
o la mano asesina...
Hoy los pasos que se dan
lucen solos y pesados
pero igual, la sombra los cobija
y el vientos los borrará
Como borró cuatro huellas
firmes e ilusas
que dejaban consigo
una conversación que le sobraba fe
y le faltaba coherencia.
Y tras todos estos retratos
pasaron ocho calendas
y veinte soles
cuyo ascenso y descenso procuró
el más feliz motivo de dicha
la fuerte razón de plenitud.
Hoy los árboles siguen de pie
y así seguirán mucho tiempo
viendo pasar nuevos pasos
viendo marcar nuevas huellas
que con el viento se borrarán
o con el agua se grabarán.
Y serán mudos testigos
de aquél ente desdichado
que con una lágrima añora
los días que se han marchado.