¿Mil palabras?

¡Te ofrezco mil silencios!

escucha:

 

el silencio de las botas a lo lejos,

cuando todas las linternas se quedan apagadas

y las luciérnagas no vienen hasta aquí,

a mi celda silenciosa;

el silencio de mi canto,

de mi grito prisionero cuando apenas en el vientre

se agitaba anhelante mariposa.

No sé cuántas somos,

ni cuántas fuimos o seremos.

 

Solamente sé que en las noches de luna,

desde el fondo de la tierra,

se elevan las sirenas y se esparcen por la tierra,

en sonoros manantiales.

 

Para que algún día aprendas a escuchar,

te regalo mi silencio.

 

 

 

Salir

Anterior

Siguiente

Hosted by www.Geocities.ws

1