| EL DESAF�O DE LAS DIOSAS OSCURAS ver programa del curso |
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| Cuando una mujer decide trabajar con sus Diosas Oscuras est� efectuando un acto de Poder, Belleza y Coraje. Realiza un acto de Poder porque conf�a en s� misma y sabe que enfrentar sus miedos y convertir sus monstruos en aliados le devolver� una gran cantidad de energ�a. Si luego de celebrar un ritual con las Diosas Oscuras permanecemos en el cansancio y el agotamiento, es porque no nos hemos entregado lo suficiente a la tarea: en nuestro interior sigue la batalla para negarnos a asumir nuestros aspectos oscuros. Y esa batalla es la que nos desgasta y nos drena la energ�a. Crea un acto de Belleza porque una mujer poderosa es naturalmente bella y no requiere someterse a ning�n �lifting�, a ninguna dieta rigurosa ni a dolorosas sesiones de depilaci�n. No se averg�enza de sus arrugas porque cada una le recuerda lo sabiamente que ha vivido, ni de sus estr�as o sus gramos de carne porque le recuerdan lo feliz que fue cada vez que fue madre y el placer sensual que le proporciona cada curva voluptuosa de su redondez femenina. No niega su vello porque la Madre lo puso en su lugar para protegerla ni esconde sus canas porque cada hilo de plata le recuerda su amorosa conexi�n con la Gran Madre Luna... Concreta un acto de coraje porque sabe que, una vez despiertas, las Diosas Oscuras le exigir�n que llegue hasta el fondo, que se zambulla hacia la ra�z misma de sus problemas y limitaciones. Ellas no permitir�n que miremos hacia otro lado. Una vez activadas, tenemos que dejarlas ocupar su lugar y no seguir anestesi�ndolas, porque ellas no lo permitir�n. Cerrarnos a su medicina, una vez que les abrimos la puerta, indica un costo muy alto que podemos pagar con nuestra propia salud, si no nos damos cuenta. No es suficiente con un solo contacto. Hay que seguir conoci�ndolas, am�ndolas y cedi�ndoles el lugar que se merecen en nuestra vida. Danzarlas en un ritual solo marca un comienzo. Es como cuando alguien nos presenta a otra persona. Si no volvemos a verla, no se nos ocurrir�a pensar que es nuestras �amiga�... con las Diosas Oscuras tampoco sucede as�. Tenemos que cultivar nuestra relaci�n con ellas, acostumbrarnos a su presencia, escucharlas, comprender su dolor, cicatrizar sus heridas. Ellas son muy agradecidas y nos devolver�n la gentileza del mismo modo. Pero ya conocemos como se ponen cuando las ofendemos... pueden llegar a ser letales. Contactar con el dolor de Inanna y no descender con ella hacia el submundo no nos permitir� conocer jam�s la verdadera cara de Ereshkigal, nuestro lado oscuro. Despertar a Pele y seguir aceptando la traici�n y el sometimiento nos induce a continuar alimentando un volc�n que puede estallar en cualquier momento, tirando por la borda nuestras relaciones y nuestros sue�os. Pedirle ayuda a Sejmet para sanarnos y luego �seguir d�ndole cerveza� para que se olvide de s� misma solo nos llevar� a autodestruirnos. Vestirnos con la piel de Lilith y seguir permitiendo que abusen de nuestro cuerpo y de nuestra capacidad de elegir nos har� sentir humilladas y desvalidas. Danzar a Kali y no ser capaces de cortar los lazos que nos mantienen en relaciones co-dependientes con los dem�s, har�n que sus dagas se vuelvan en contra de nosotras mismas y de quienes amamos. Invocar a H�cate y seguir avergonz�ndonos si nos llaman �brujas� es una gran contradicci�n y supone una enorme p�rdida de poder... Nuestros verdaderos enemigos en este viaje hacia la re-uni�n de todas nuestras partes, hacia nuestra sanaci�n, no son estos arquetipos poderosos sino nuestros miedos a vivirlos en plenitud. Nuestro miedo a hacernos cargo de nuestro propio Poder. No nos olvidemos que cada una de estas Diosas es terriblemente poderosa y temible... a qui�n se le podr�a ocurrir hacernos da�o si las tuvi�ramos como aliadas? Poder, Belleza y Coraje son atributos que las mujeres traemos con nosotras al nacer. �Por qu� seguimos empe�adas en creer lo contrario? �Qu� tememos perder que ya no hayamos perdido? �Una relaci�n? �Un trabajo? �El amor de alguien? �La ilusi�n de seguir siendo ni�as (*)? Y... s�. Tenemos nada menos que deshacernos de muchas ilusiones, de grandes mentiras que hemos cre�do como si fueran grandes verdades pero que, m�s all� de todo, fueron nuestro sost�n durante mucho tiempo. Hacernos cargo de nuestra vida no es f�cil, pero es un derecho que no podemos eludir porque es ejerci�ndolo como podemos ser verdaderamente libres. En definitiva... no hay como haberlo perdido todo... Si no tenemos nada para perder significa que la �nica posibilidad que nos queda es empezar todo de nuevo. Salir a la vida como beb�s reci�n nacidas, pero con la suficiente experiencia como para decidir esta vez qu� clase de vida elegiremos para nosotras... �No es un desaf�o apasionante? �Bienvenidas sean Diosas Oscuras que con sus feas caras nos desnudan y nos muestran la verdad! Ellas nos invitan a pasar por encima de las limitaciones creadas por nosotras mismas y por las expectativas de los dem�s. Nos conectan con ese lugar sagrado donde reside la Sabidur�a y donde el Alma del Mundo, en sinton�a con nuestra propia alma, teje y desteje la trama de nuestro destino. Nos expanden la conciencia con la certeza de saber que estamos comprometidas con algo mucho m�s grande que nuestras propias vidas. �Y benditas sean, Diosas Oscuras, porque nos obligan a crecer, a levantar la frente y a vivir con dignidad! Sandra Rom�n (*) Clic para leer art�culo complementario de esta nota. |
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