LA EMPERATRIZ: El Poder de Dar a Luz P�gina 2 Hoy solo queda un cauce abierto, que provoca tensiones, rivalidad y desesperaci�n,: reproducir la especie. Y en este tipo de clima cultural, el alborozo aut�ntico de la maternidad se apoya casi siempre sobre una triste capa de carencia de opciones y compulsiva obligaci�n. En otros tiempos las mujeres fuimos alumbradoras de cultura. El proceso sagrado que se inicia en la Sacerdotisa no s�lo tiene como fin reproducir a nuestra especie, sino gestar y dar a luz nuevas creaciones que no hab�an existido en el mundo material. Como ha observado la antrop�loga Evelyn Reed, �las casas que las mujeres primitivas manejaban no eran meramente cocinas y nurseries; fueron las primeras f�bricas, laboratorios, cl�nicas, escuelas y centros sociales�. De las necesidades inmediatas (hallar refugios para los hijos, sanarlos y proporcionarles alimento) surgieron todas las t�cnicas, procesos e invenciones que hoy consideramos b�sicos sin preguntarnos qui�n lo imagin�; desde cocinar y almacenar los alimentos, hasta el tejido y el hilado, la alfarer�a, la qu�mica y todo lo relacionado con el fuego; desde la domesticaci�n de las semillas y los peque�os animales hasta las artes de la medicina natural, la m�sica y los primitivos calendarios, pasando por las primeras escrituras y lenguajes y los primeros ritos religiosos toda la base de la civilizaci�n surgi� naturalmente de las madres y pas� por la puerta de la Alumbradora Universal, la Emperatriz. Hoy la fertilidad de la hembra humana se enfrenta a nuevos retos, sin la espont�nea independencia de sus antepasadas paleol�ticas. Pero t� puedes encararlos, porque en la conciencia de la especie la Emperatriz regresa para dar a luz nuevas creaciones femeninas. Reunificar a la Madre y la Mujer Sexual: Como s�ntesis de opuestos, la Emperatriz es ante todo la armonizaci�n de esp�ritu y materia, la poderosa sugerencia de que el uno es el otro en planos diferentes. Quien llega a vivenciarlo llega a conocer el �xtasis, que seg�n definici�n de M�nica Sj�� y Barbara Mor �es la celebraci�n del reconocimiento de que nuestro esp�ritu y nuestra carne son una unidad�; una experiencia f�cil para las mujeres, por haber sido designadas por la evoluci�n �como el v�nculo entre sexualidad y esp�ritu, entre la energ�a biol�gica y el alma c�smica�. Ser� por eso que una de las marcadas divisiones que impuso esta cultura anti-mujer es entre el estereotipo de la madre y el de la mujer sexual, entre Mar�a y la Magdalena, entre la �esclava del Se�or� y la afirmada en su Eros. Esa dicotom�a ha debilitado a las mujeres, reafirmando a la vez la dependencia de la obrera maternal y el leve aroma de impureza que exhala todav�a, pese a superficiales libertades, la que se atreve a disfrutar del sexo en nuestras sociedades patric�ntricas. Pero all� est� la Emperatriz para cerrar la brecha, ya que en el simbolismo del Tarot es a la vez Dem�ter y Afrodita, y su maternalidad tan sensorial puede ayudarte a desengancharte del dilema y ser en todo instante, al mismo tiempo, la plena f�mina creadora y f�rtil, ext�tica y dichosa de vivir. Responsabilizarse por el Entorno Cultural: Seg�n la C�bala, los estados de conciencia universal que simbolizan la Sacerdotisa gestadora y la Emperatriz que alumbra producen todo en nuestro entorno. Por consiguiente, si por un momento admitieras que es as� te resultar�a evidente la responsabilidad que tenemos los humanos en cuanto a las condiciones de ese entorno; y muy especialmente, sobre las caracter�sticas del entorno social y cultural. Para que la Emperatriz nos proporcione el para�so que so�amos hemos de responsabilizarnos de nuestras ideas preconcebidas: una imaginaci�n creadora cercada, por ejemplo, por ideas equivocadas acerca del valor del sufrimiento o la nobleza del dolor, s�lo puede producir cada vez m�s sufrimiento. Mira en torno y lo ver�s. Pero hoy nos toca a las mujeres hacer que todo cambie; y si quieres ser creadora constructiva, empieza por pensar c�mo quieres que sea el mundo en que vivir�n tus hijos. Eso pondr� en acci�n en forma positiva el proceso de gestar y dar a luz condiciones culturales diferentes (tus leg�timas hijas) que permitan un mayor bienestar sobre la tierra. Y aun en el caso de que no hayas alumbrado hijos humanos, cuando las veas concretadas nunca podr�s dudar de tu fertilidad. Ethel Morgan |
![]() |