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UNA
BECA QUE NACE LISIADA...
Una
realidad de la que muchas veces no nos percatamos en nuestra facultad es la que
viven muchos de sus estudiantes (especialmente aquellos del interior),
estudiantes que no cuentan con los mínimos ingresos para “bancarse” los
estudios (véase: techo, comida y materiales). Fue partiendo de este panorama
que durante el año 2001 y con varios meses de trabajo de por medio, elaboramos
un proyecto mediante el cual intentábamos cubrir una carencia en la actividad
el Centro de Estudiantes de Derecho, creando becas que favorecieran a aquellos
de sus socios que mas lo necesitaban con cuponeras de fotocopias y
libros de Fundación de Cultura.
Desde
ese año 2001 dicho proyecto fue presentado por CGU ante la Secretaria en varias
ocasiones, y en cada una de ellas fue rechazado, o más bien “boicoteado”
por motivos “políticos” es decir porque a algunas agrupaciones les molesto
el hecho de que el proyecto fuera realizado por CGU.
Luego
de varias idas y vueltas el proyecto fue finalmente aprobado en una sesión a la
cual la agrupación Frezelmi no asistió de manera voluntaria quizás para
(politiquería de por medio) evitarse el votar en contra de lo que a todas luces
era bueno para los estudiantes.
EL
DESCONOCIMIENTO DE UN PROYECTO
Como
consecuencia de esta aprobación se procedió a la creación de una Comisión de
Becas integrada por un miembro de cada agrupación con representación en el CED
(lo que aseguraba su imparcialidad y pluralidad), con la función de elegir a
los beneficiarios de las mismas, previo asesoramiento de un asistente social,
los que debían cumplir con determinados requisitos como por ej. ser de situación
económica baja, con buen nivel de escolaridad y preferentemente del interior
del país, aunque se preveía una cuota de estudiantes de la capital.
Durante
todo el año 2002, se solicitó a los “compañeros” de las demás
agrupaciones a que integrarán dicha comisión, participación sin la cual no
podía funcionar el plan de becas, por meses fueron postergando su asistencia a
la misma, hasta que llegó el momento en que no pudieron aplazar mas el tema y
ahí se vio la hilacha: Frezelmi desconoció la aprobación de este proyecto y
se negó junto a Unidad llevar adelante el proyecto.
LAS
BECAS APROBADAS: PEOR ES NADA!!
Llegamos
así al presente año, en que la discusión volvió a darse en el CED, pero no
todo terminó ahí, Frezelmi presenta un proyecto alternativo de becas, el que
resulta aprobado en Secretaría y el que viendo que era lo única forma de
lograr que los estudiantes recibieran dicho beneficio por parte del CED
apoyamos.
Pero
que lo hayamos votado no quiere decir que no tengamos críticas que hacerle ya
que este nuevo proyecto nació mal y por lo tanto es defectuoso, el único
motivo de su existencia es el que la CGU creó un plan de becas, que era bueno,
lo que en términos de la mas baja política hacía no redituable su aprobación
y puesta en marcha con respecto a las demás agrupaciones, y por lo tanto había
que urgentemente neutralizarlo con otro proyecto aunque fuera de apuro y de mala
calidad y fue lo que pasó.
El
proyecto aprobado (presentado por Frezelmi) consta de tres apartados (nuestro
proyecto tenía 16 artículos) en los que solo se prevé el beneficio de
fotocopias dejándose de lado el de los libros de Fundación, y en el que en vez
de establecerse un proceso de elección racional y que contemplara las
individuales de c/u de los candidatos, se prevé un sorteo público entre los
postulantes que deben cumplir con simples requisitos como una declaración
jurada de ingresos y ser socio del CED.
Parece
que una vez más se ha preferido la politiquería barata a la tan necesaria
justicia social. Lamentablemente nuestra propuesta de hacer un plan de becas que
fusionara los dos proyectos fue recibida casi con risas y lo único que tiene
ahora el CED para ofrecerle a sus socios mas necesitados es este nuevo y lisiado
plan, queda nuestro compromiso de apoyarlo para intentar gradualmente mejorarlo,
queda en Uds. la responsabilidad de tener la conciencia social de inscribirse
para el sorteo, solo si realmente lo necesitan para no ocupar por simple viveza
el lugar que algún otro compañero realmente necesita.