No. 33 La Zorra y el Chivo

 

Cayó una zorra en un profundo pozo, viéndose obligada a quedar adentro
por no poder alcanzar la orilla.

Llegó más tarde al mismo pozo un chivo sediento, y viendo a la zorra
le preguntó si el agua era buena. Ella, ocultando su verdadero
problema, se deshizo en elogios para el agua, afirmando que era
excelente, e invitó al chivo a descender y probarla donde ella estaba.
Sin más pensarlo saltó el chivo al pozo, y después de saciar su sed,
le preguntó a la zorra cómo harían para salir allí.

Dijo entonces la zorra: "Hay un modo, que sin duda es nuestra mutua
salvación. Apoya tus patas delanteras contra la pared y alza bien
arriba tus cuernos; luego yo subiré por tu cuerpo y una vez afuera,
tiraré de ti".

Le creyó el chivo y así lo hizo con buen gusto, y la zorra trepando
hábilmente por la espalda y los cuernos de su compañero, alcanzó a
salir del pozo, alejándose de la orilla al instante, sin cumplir con
lo prometido.

Cuando el chivo le reclamó la violación de su convenio, se volvió la
zorra y le dijo: "¡Oye, socio, si tuvieras tanta inteligencia como
pelos en tu barba, no hubieras bajado sin pensar antes en cómo salir
después!"

Antes de comprometerte en algo, piensa primero si podrías salir de
aquello, sin tomar en cuenta lo que te ofrezcan tus vecinos.

Fábula de Esopo
Fuente: www.edyd.com

 
 
 

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