HONRA A DIOS CON TUS BIENES
Y
sé generoso con el necesitado
No.
25 El Árbol De Los Amigos
Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices
por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro
camino.
Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas
lunas pasar, mas otras apenas vemos entre un paso y otro. A todas
las llamamos amigos y hay muchas clases de
ellos.
Tal
vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. El
primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga
mamá, que nos muestran lo que es la vida. Después vienen los
amigos hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que
puedan florecer como nosotros.
Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes
respetamos y deseamos el bien.
Mas
el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que
irían a cruzarse en nuestro camino. A muchos de ellos los
denominamos amigos del alma, de corazón. Son sinceros, son
verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace
feliz.
Y a
veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y
entonces es llamado un amigo enamorado. Ese da brillo a nuestros
ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros
pies.
Mas
también hay de aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas
vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar
muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos
cerca.
Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes,
aquellos que están en lo alto de las ramas y que cuando el viento
sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.
El
tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos
algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras
permanecen por muchas estaciones. Pero lo que nos deja más felices
es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz
con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se
cruzaron en nuestro camino.
Te
deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, dicha y
prosperidad.
Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única, siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de
nosotros.
Habrá de los que se llevarán mucho, pero no habrá de los
que no nos dejarán nada.
Esta
es la mayor responsabilidad de nuestra vida, y la prueba evidente
de que dos almas no se encuentran por casualidad.