Y
serán llenos tus graneros con abundancia,
y
tus lagares rebosarán de mosto.
PROVERBIOS
3:9-11
No.
23 Cuando vienen las olas
Un
muchacho se hizo un barquito de madera y salió a probarlo en el
lago, pero sin darse cuenta, el botecito impulsado por un ligero
viento fue más allá de su alcance.
Apenado, corrió a pedir ayuda a un muchacho mayor, que se
hallaba cerca, que le ayudara en su apuro.
Sin
decir nada el muchacho empezó a coger piedras y echarlas, al
parecer en contra del barquito; el pequeño pensó que nunca tendría
su bote otra vez y que el muchacho grandote se estaba burlando de
él; hasta que se dio cuenta que en vez de tocar el bote cada
piedra iba un poco más allá de esté y originaba una pequeña ola
que hacía retroceder el barco hasta la orilla.
Cada
piedra estaba calculada y por último el juguete fue traído al
alcance del niño pequeño, que quedó contento y agradecido con la
posesión de su pequeño tesoro.
A
veces ocurren cosas en nuestra vida que parecen desagradables y
sin sentido ni plan; pero si esperamos un poco, nos daremos cuenta
de que cada prueba, cada tribulación, es como una piedra arrojada
sobre las quietas aguas de nuestra vida, que nos trae más cerca de
Dios. 26
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