No.10 Fabula de la lechuza y la
codorniz
Autor: Reynaldo Vazquez
Muchas actitudes humanas que engendran conflictos e
insatisfacciones, se pueden explicar con la ayuda de una fábula
que se atribuye a un pensador Chino. Partimos de un dialogo entre
animalitos:
-¿Adonde pretendes volar?, le pregunto una codorniz a una
lechuza que aparecio por alli, fuera de horario, con el proyecto
de un viaje lejano en mente, disconforme por la situacion que le
rodeaba.
-Me
voy hacia el sur; ya lo tengo decidido, fue la respuesta amarga de
la lechuza.
--¿Y
por que te vas?
--Desaparezco de aqui porque los vecinos de la aldea ya no
soportan mis chillidos y gritos estridentes. Estoy cansada de
amenazas.
La
codorniz, perpleja, tratando de no perder la calma, hizo una mueca
intentando una sonrisa, y le aconsejo:
--"No te apresures... piensa bien lo que vas a hacer. Con
salir de aqui no se soluciona mucho el problema. Lo que tienes que
hacer es cambiar ese grito estridente y molesto por otro mas
suave, cadencioso y en unas horas veras como la gente te va a
apreciar y mas de uno te admirara.
Si
no te animas a cambiar tu ruidoso comportamiento, acuerdate de que
en ningun lugar de la tierra encontraras paz... a lo sumo que
quieras habitar en un solitario desierto".
La
solucion no está en huir de las dificultades, sino en reubicarnos
en la comunidad, respetando para que nos
respeten".
Esta
fabula se hace realidad en la vida de muchos de los
humanos.
Hay
personas que son un problema continuado, para si mismos y tambien
para los que estan cerca.
Los
defectos personales no se solucionan solo con cambiar de aire o de
geografia. El cambio de posturas o conductas irritantes e
hirientes por otras mds humanas, hacen mas facil la
convivencia.
El
dominio de si mismo y la superación de defectos ayuda a crecer y
da personalidad. Por eso antes de huir de las realidades es
preferible cambiar nuestra manera de pensar, de actuar, de hablar,
de vivir.
Francisco de Sales nos dejo este pensamiento: "Obrar el
bien, si ademas se hace con alegria, es un doble
bien".
Comportandonos correctamente, sin mentirnos a nosotros
mismos ni al projimo, viviendo nuestra realidad y dejando vivir en
paz a los demas, encontraremos el camino del equilibrio que lleva
a la felicidad.
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