¡VIVA
EL OLIMPO!
El
pasado sábado se vivió en el coliseum de Les Corts una auténtica
fiesta deportiva, habida cuenta la presencia de una constelación de
estrellas (y estrellados). El acontecimiento, basado en una genial
idea del grupo duro del Olimpo, reunió a las viejas glorias del club
que tantas alegrías dieron, y a la actual plantilla, que sigue
deslumbrando (pero menos). Con las entradas agotadas desde hace
días, el escenario presentó un lleno hasta la bandera y ninguna
localidad de las 18 de las que dispone el polideportivo quedó vacía.
La fiesta se inició con la foto de rigor que dio paso al plato
fuerte de la jornada. Los dos equipos pusieron en cancha a toda la
artillería pesada (el sintético de la pista apenas podía soportar
tal cantidad de kilos). El actual Olimpo empezó a desplegar sus
mejores armas (correr, correr y correr) y pronto se vio sorprendido
por la velocidad de circulación de balón de su oponente, que aunque
falto de forma, no ha perdido su juego de tiralíneas. Los primeros
minutos fueron de carácter amistoso e incluso jocoso, hasta llegar
al ecuador del primer tiempo. En ese instante, Sergio, con un golpe
de tobillo espectacular, dio una asistencia diabólica a Charles, que
con un mágico toque marca de la casa paró el mundo y desató las
hostilidades (0-1). A partir de ese momento, el Olimpo empezó a
mostrar sus armas alternativas y cazó de manera salvaje a Eric, que
al borde del descanso tuvo que abandonar el encuentro. Así la
situación, se llegó al descanso. Descanso que debía haber sido el
final, tal y como se acordó en los despachos, pero una cacicada de
la directiva obligó a jugar una segunda parte. Con las fuerzas ya
muy mermadas por parte de los veteranos, se inició el segundo
tiempo. Con una presión sofocante en todo el campo, el Olimpo se
adueñó del partido y fruto de esa presión llegó el empate en un
rápido contraataque culminado por Óscar (1-1).
Con el
empate en el luminoso se preveía un ritmo más lento, pero acto
seguido la pierna de David fue violentamente agredida, obligándole a
dejar momentáneamente el juego. Ya habían dos lesionados y las
tarjetas seguían brillando por su ausencia. Un minuto después era
Javi Borau quien recibía las “caricias” de la defensa blanca. Sergio
volvió a erigirse como protagonista, y en un gran despliegue de
medios, dio otra asistencia galáctica, esta a vez al rival (Fede),
que batió sin problemas a un inédito Ramón (2-1). Con las reservas
agotadas, el equipo diezmado por el castigo impartido por el Olimpo
y el marcador en contra, se vaticinaba un resultado rotundo. Pero
bajo la premisa dictada por el gran capitán Micky (¡vamos a
apretarlos arriba !) y la respuesta del resto (vale, nosotros nos
quedamos de cierre !), el equipo sacó de la nada un último aliento
de vida. Micky roba un balón en la zona tres cuartos, lo lanza largo
para que corra por banda Sergio y éste, en otra asistencia con
denominación de origen (y van tres), asiste a Charles, que bate a
Julian (2-2).
Con este
resultado, los veteranos se limitaron a adormecer el partido e
hicieron uso de toda su experiencia para tal fin. Y así se llegó a
la conclusión.
Mención
aparte merece la actuación arbitral. El bueno de don José Luis Borau
no quiso quedarse al margen de la fiesta y se empeñó en ser uno de
sus máximos protagonistas. Pitó cuatro faltas en todo el partido, se
olvidó las tarjetas en casa y mostró una actitud chulesca y
prepotente. Permitió el juego brusco y subterráneo. Su forma física
también dejaba mucho que desear, pero esta carencia está justificada
por su reciente lesión (rotura de maleolo, manda cojones !!!)
Justo
marcador para un partido vibrante y lleno de emociones, en el que el
mejor resultado fue la demostración palpable de que más que un club,
el Olimpo es un grupo humano (a veces una banda) que ha caminado,
camina y caminará con paso firme de la mano de su incondicional
afición.
¡Qué grande
es el Olimpo !
O mais grande
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