La Familia Cristiana: es
Misionera ... o no es Cristiana
Directores: Familia Ariza 245 6659, 044 22 39 9902
La familia, comunidad formadora de personas, es la
primera escuela de la humanidad. La familia cristiana, está
especialmente llamada a clarificar por donde pasan los valores
tan cuestionados hoy, que favorezcan el desarrollo integral de
las personas.
Como familia cristiana, tendremos que encontrar el espacio para
mostrar a Jesús como hombre nuevo, en quien encarnan los valores
prennes del evangelio. Estos valores no admiten negociación
frente aquellos que pregonan que la familia es una institución
caduca.
En una época signada por el materialismo comunista, el
relativismo, los compromisos "light" (livianos), la
exacerbación del subjetivismo y del sentimiento, parecería que
los lazos definitivos, que exigen la donación de nosotros
mismos, no tienen espacio en el "mercado" que se ha
convertido nuestro mundo.
Hacia la familia misionera
Como familias cristianas queremos ser familias que crezcamos
interiormente, nos proyectemos sirviendo en nuestro medio
ambiente y vamos a evangelizar más allá de las fronteras.
1.- Mision dentro de la Familia
Como familias cristianas queremos anunciar el evangelio de
Jesús, somos conscientes que tenemos que ser una verdadera
comunidad de amor. Para lograr responder a esta vocacion
tendremos que empeñarnos en:
2.- Misión en Nuestro ambiente
El amor es expansivo por lo tanto la familia evangelizada,
indefectiblemente se convierte en familia evangelizadora. ¿Que
significa eso?
3.- Misión mas allá de las fronteras
Con el fín de sucitar en nuestras familias la disponibilidad
para misionar mas allá de las fronteras, nos proponemos:
Conclusión
En varias oportunidades, Juan Pablo II ha dicho:
"La familia cristiana es misionera o no es cristiana".
Uno de los desafios que tenemos es sucitar, reavivar, comprometer
a las familias cristianas en la vocación misionera.
Dios nos ha elegido y quiere que demos frutos como familia.
Recordemos siempre que "la familia está llamada a ser signo
misionero para los alejados, para las familias que no creen
todavia y para las familias cristianas que no viven
consecuentemente la fé recibida" (Juan Pablo II, Familiaris
Consortio)
Los invitamos entonces a que sigamos empeñandonos en la hermosa
aventura de seguir a Jesús anunciando el evangelio,
capacitandonos como familias para poder evangelizarnos a nosotros
mismos como familia cristiana, en nuestros ambientes y hasta más
allá de las fronteras.
P. Felix Gibbs fm