Recuerdo que hace tres años atrás conocí a Eudi Pineda, en ese entonces no entendía muy bien de su trabajo y casualmente también por cuestiones de trabajo acudí a uno de los encuentros de rondas campesinas que por ese entonces se organizaba en la ciudad de Puno, el lugar del encuentro era el coliseo de la Universidad Nacional del Altiplano en la ciudad universitaria. Vi llegar hermanos comuneros de distintos lugares, sobre todo de la zona de norte de Puno (Carabaya, Melgar, Sandia) a este encuentro también acudían hermanos Ronderos de Cusco y Apurimac. Fue difícil entender la trascendencia de esa reunión, algo no muy común en las ciudades. Recuerdo la sencillez y la firmeza con el que Eudi hablaba con los ronderos, pero también la misma firmeza en aclarar o defender sus principios y la de sus compañeros ante algunas autoridades discrepantes o algunos incrédulos que no entendían el trabajo de las rondas campesinas y sobre todo por el proceso de formación en que se encontraban muchos de los ronderos, demás estaba decir que las rondas campesinas se habían arriesgado a dar un paso hacia adelante dejando de lado algunas prácticas radicales del pasado. Aquel día comprendí la dimensión del trabajo que hacían las rondas campesinas, que quizá reflejaba en su mejor líder y dirigente todo ese movimiento que se alzaba para que algunos años después se conforme por fin la Central Macro Regional de Rondas campesinas del Sur Andino peruano.
Después de ese día Eudi Pineda se convirtió en algo más que un amigo, siempre con una sonrisa fresca y sincera, pocas veces se le veía triste o preocupado, además como olvidar esa mirada firme y desafiante cuando las cosas se ponían complicadas. No quisiera concentrarme en la vida personal de un hombre que supo hacerle frente a la adversidad, pero es difícil no hablar de ello. Muchos también recordaran que Eudi participó en la radionovela de Pedro Vilcapaza que fue producido por radio Pachamama de Puno, papel que supo encajar a la perfección en su actuación y donde también, para algunos que hacíamos radio por ese entonces, nos sorprendíamos por la fuerza que le ponía a cada una de sus interpretaciones. Quizá su mejor papel lo hizo como el protagonista mismo de su vida. Como olvidar también a ese Eudi que siempre caminaba acompañado de su música, de esas canciones que cuentan experiencia vivas de los ronderos, a veces compartiendo con amigos y extraños a los “Ronderos de Carabaya” sus CDs y Cassets. En fin tantas cosas que recordar o decir de un amigo que hace poco estuvo entre nosotros y que hoy lamentablemente parte a contarle y cantarle allá arriba sobre lo que hizo y todavía pudo hacer mientras estuvo de pasada por esta tierra.
Y fue justamente el último viernes cuatro de enero a inicios de este año que nos enteramos de la trágica noticia. Aproximadamente a las cuatro de la tarde Eudi y Eloy (Suluaga Medina) se dirigían en una motocicleta para alcanzar al bus que los había dejado para llegar a Macusani, cuando en el sector denominado como Yana Ccacca (zona de trabajo de la carretera interoceánica a cargo de la empresa INTERSUR) en el trayecto de Corani - Macusani unas rocas se desprendieron de una ladera para impactar con ellos, sus cuerpos fueron a dar a un barranco de aproximadamente 100 metros de altura. Fue la última vez que Eudi y su acompañante vieron la luz de la vida.
Quisiera terminar este breve escrito recordando la última frase que por cierto el sugirió en el XIII Encuentro Regional de Rondas Campesinas de Puno, llevado a cabo recientemente en Macusani "RONDAS CAMPESINAS, ORGULLO DE LA CULTURA ANDINA" algo que a veces olvidamos una vez dejado el terruño y que Eudi siempre intento reivindicar.
En el último adiós suenan esas canciones de los ronderos de Carabaya que nos recuerdan a un gran amigo que en tan poco tiempo supo robarse un pedazo de nuestro corazón, los que lo conocieron saben a que me refiero. Ahora te toca allá en el lejano donde seguramente te encuentras organizar los encuentros que tanto te gustaban siempre al pie de tu Apu Allin Capac. Hasta siempre amigo.
EUDI HIPOLITO PINEDA RIQUELME: “Vengo de la comunidad de Corani, provincia de Carabaya, Puno. Nací en Condorpiana, donde los cóndores se concentran. En mi casa aprendí quechua. Tengo 32 años. Somos 12 hermanos, vivimos siete. Mi padre siempre fue dirigente; mi mamá lo cuidaba y nosotros los manteníamos trabajando con el ganado y la chacra. Mi padre decía que no podía estar en las rondas sin tener familia -¿cómo iba a entender la preocupación de un padre?-. Me casé joven, tengo tres hijas.” Entrevista publicado el Miércoles, 2 de Enero de 2008 en el diario Perú 21.
PD: Eudi Pineda Riquelme nació el 13 de agosto de 1973 y falleció junto al joven Eloy Suluaga Medina de 24 años. Nuestras condolencias más sentidas a su esposa Bárbara Condori Ccama y a sus hijas: Jerfri Doris Pineda Condori de 10 años, a Erika Chana Pineda Condori de 8 años y a Thalia Sara Pineda Condori de 06 años.