INSTRUMENTOS DE COBRO Y DE PAGO  
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Cuentas centralizadas
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Nuevos instrumentos de cobro y pago
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CUENTAS CENTRALIZADAS

Imaginemos que nuestra sociedad tiene una vocación puramente comercial. Es muy probable que la estructura de dicha empresa esté formada por una sede y varias delegaciones repartidas por todo el territorio nacional. En este caso el tesorero se enfrenta a un problema: tener tantas cuentas como delegaciones con las tareas de control y administración que ocasiona, etc.

El servicio de cuenta centralizada implica situar fondos en una sola cuenta de forma automática y periódica, normalmente de forma diaria, aunque permite otras periodicidades.

Es un proceso automático que la final del día recoge todos los apuntes que han entrado en las cuentas, y los sitúa en la cuenta centralizadora en la forma que hayamos elegido.

Se denominan cuentas periféricasa aquellas en las que se realiza el apunte inicial y, cuenta destino o centralizadora a aquella que es destino final de los fondos.

Con este sistema evitamos el envío de documentos, pues cada delegación tendrá su cuenta y por tanto su dirección de correo.

En cuanto a la utilización de fondos por parte de los delegados, se puede establecer un límite máximo periódico para cada delegación.
En caso que sea necesario disponer de un saldo mayor, se tendría que pedir autorización a la sede central.

Podemos clasificar las modalidades de centralización en dos grupos: las que centralizan apuntes y las que centralizan saldos.

BANCA ELECTRÓNICA

Conexión electrónica entre la empresa y sus bancos. Es la consecuencia lógica de la búsqueda de la eficiencia en la gestión de la tesorería.
La información que podamos emitir o recibir dependerá de las opciones que nos ofrezcan las entidades financieras con las que operemos.

Por un lado podremos recibir información sobre nuestras operaciones en la entidad. Lo más habitual es la recepción de la posición de nuestras cuentas (saldos y movimientos).
Además de la posición, que es la información básica, hay informaciones adicionales muy útiles para quienes trabajen en los departamentos financieros, como por ejemplo, la cartera de efectos descontados, la relación de efectos devueltos, movimientos de la tarjeta de crédito.

Otra posibilidad que nos ofrece la banca electrónica es la información genérica a la que se tiene acceso, como por ejemplo, la información referente a los mercados financieros, cotizaciones de divisas, seguros de cambio, futuros, etc.

También podremos emitir información hacia la entidad sustituyendo al correo tradicional o al fax.

Pero la banca electrónica no sólo nos ofrece la posibilidad de intercambiar información sino que también nos permite realizar órdenes, es decir, de cómo podemos gestionar nuestros pagos y cobros de forma electrónica.

1. Órdenes de pago electrónicas
Recordemos los medios de pago detallados en los instrumentos de pago tradicionales (cheques, transferencias y pagarés).
Pues bien el objetivo perseguido al utilizar la banca electrónica será la sustitución del papel de forma que podamos generar órdenes, transmitirlas y recibir el resultado de forma totalmente automática y electrónica.

El pagaré no puede gestionarse de forma electrónica porque, debido a la legislación vigente, necesita llevar la firma original del apoderado/s de la empresa. Lo mismo ocurre con la letra de cambio aceptada.

Si bien en apartados posteriores veremos que alternativas tenemos. Sin embargo, podemos enviar remesas electrónicas de transferencias, remesas para que el banco confeccione cheques bancarios. Casos muy útiles para el pago de las nóminas.

2. Órdenes de cobro electrónicas
Recordemos que cuando hemos tratado de los medios de cobro tradicionales comentábamos dos instrumentos: adeudo domiciliado y efectos comerciales. Hasta ahora teníamos que confeccionar documentos y enviarlos al banco para su gestión.

El objetivo es prescindir del papel de forma que generemos los documentos, los transmitamos y recibamos el resultado de cobro de forma totalmente automática y electrónica en aras de alcanzar mayor rapidez y economía.

La implantación también es sencilla. Supongamos que tenemos un pequeño negocio y no tenemos informatizada la gestión de clientes.
En ese caso podemos utilizar el programa que el banco nos instala en nuestro ordenador, donde podremos introducir los datos de nuestros deudores.
Seleccionando cada deudor, el importe que nos debe y la fecha en que se ha de cobrar, confeccionamos bien una remesa electrónica (letras de cambio) bien una remesa de adeudos domiciliados.

El programa se encarga de organizar el fichero según las normas del Consejo Superior Bancario (CSB), y posteriormente es enviada al banco para su tratamiento. Es importante que hagamos un pequeño "parón" para explicar las diferencias entre una remesa de adeudos y una remesa electrónica.

La remesa de adeudos domiciliados se envía en gestión de cobros. Se trata de un producto dirigido a empresas con amplia cartera de clientes y facturación masiva de operaciones que no requiere unos medios informáticos muy desarrollados, y que permite integrar el control y gestión de los créditos a cobrar.

La remesa electrónica es susceptible de descuento. En este punto hay que matizar que al ser el soporte electrónico no serán aceptadas, aunque si que podrá indicarse que se protesten en su caso.

         

 

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